"Ver una perforista debería ser tan normal como ya lo es ver una conductora de bus"

El Colegio de Ingenieros en Minas y Energía de Galicia, del que Luz María San Pelayo es secretaria técnica, organizó la semana pasada el II Simposio de Mujer y Minería para analizar y visibilizar el papel de femenino dentro de un sector masculinizado. Y la conclusión fue "clara": la minería también es para mujeres.
Luz María San Pelayo Pérez, secretaria técnico del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos y Grados en Minas y Energía de Galicia
photo_camera Luz María San Pelayo Pérez, secretaria técnico del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos y Grados en Minas y Energía de Galicia

A pesar de seguir siendo un grupo minoritario en la actividad minera, la presencia de la mujer continúa creciendo en el sector, sobre todo entre el personal titulado y administrativo. El Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos y Grados en Minas y Energía de Galicia asegura, además, que se trata de una industria donde no se aprecia brecha salarial y confía en que en los próximos años repercuta en este ámbito laboral el progresivo incremento femenino en las carreras relacionadas con él.

¿Qué porcentaje del empleo minero ocupan las mujeres? 
El empleo femenino en minería en Galicia está por encima del nacional, que es de un 8,53%. Aquí rondan el 9,7% de los trabajadores, aunque si se incluyen las aguas y los balnearios, aumenta hasta el 19,3%. En el primer caso, entre tituladas y administrativas son el 38%, mientras que en producción son el 4%, con datos de 2020. 

Predominan los cargos intermedios sobre la producción o la extracción en la propia mina.
Donde hay más mujeres empleadas en producción en Galicia es en la pizarra, donde hay muchas embaladoras. En el simposio se ha tratado de representar el trabajo de todas las mujeres en la minería, aunque han quedado algunos sectores fuera. Hubo empresarias, directoras facultativas, geólogas, gente que trabaja en prevención de riesgos laborales, que es fundamental hoy en día para la seguridad de los trabajadores y las empresas. Y hubo palistas, administrativas que trabajan en las canteras y que también manejan los temas de las básculas de los camiones y el reparto del personal, mujeres que llevan una empresa de camiones... 

El peso del empleo femenino en la minería gallega ronda el 9,7% , por encima del nivel nacional, del 8,5%


¿Ha ido cambiando la situación en el sector en los últimos años?
Lo que se ve claro es que ha habido una evolución del papel de la mujer en la minería. En producción hay menos que en puestos administrativos y titulados. Pero hay ejemplos, como los de Sandra Suárez y las hermanas Fátima y Manola Torrado, que son palistas en una cantera en Boiro, que pone en cuestión que una mujer no pueda conducir una retroexcavadora. Las tres estuvieron en el simposio contando su experiencia. Dicen que en su trabajo no han sido discriminadas y que lo ven tan normal. Sigue llamando la atención, sí, y por eso el simposio pretende normalizar el trabajo de la mujer en la minería. De la misma manera que ahora no llama la atención ver a una conductora de un autobús urbano, tendría que ser normal ver también a una palista o una perforista. 

Desde el punto de vista formativo, ¿se ha notado una mayor incorporación de estudiantes a las titulaciones de ingeniería de minas?
Precisamente otro de los objetivos del simposio, y muy importante, es dar a conocer a las jóvenes la titulación del grado en Ingeniería de los Recursos Mineros y Energéticos, porque ahora que estamos a pasar la selectividad, muchas chicas deberían saber de ellos. Somos un sector que tenemos más oferta de empleo que demanda. En la última estadística que tenemos, de abril, solo teníamos un colegiado en desempleo. La salida de trabajo que hay es importante. Es una oportunidad. En el colegio somos 23 mujeres de 170 colegiados y todas tenemos trabajo.

Además de esta visibilización, ¿en qué otros puntos habría que incidir para potenciar la incorporación de la mujer al sector minero?
Creo que habría que incidir en la formación. Me refiero a dar a conocer a las chicas que se incorporen al mercado laboral, que tienen la posibilidad de trabajar en esos sectores que aún a día de hoy se piensa que son para hombres. Que sepan que pueden llevar una perforadora, camiones, palas, volquetes, grúas... Dar esa posibilidad, dar formación para que puedan acceder a estos puestos de trabajo. Precisamente está en mi agenda intentar que la administración fomente estos cursos y estas iniciativas de formación.

El sector de la minería es una oportunidad laboral para las mujeres; tenemos más oferta de empleo que demanda


Históricamente, ¿la situación siempre ha sido así? El documental A luz do negro reflejaba el papel de las mujeres en la minería del wolframio, donde realizaban sobre todo trabajos auxiliares como el lavado y la separación del material.
Sí, eran trabajos que hacía la mujer y que luego se han perdido. Tampoco se han tenido en cuenta ni se han recabado datos de la participación de la mujer en la minería. Desde hace unos años esto sí se va haciendo y podemos observar una evolución.
 

"Al final, el principal problema es el mismo que en todos los sectores: la conciliación familiar"

¿Cuáles son los principales problemas que tienen hoy las mujeres para incorporarse al sector? 
Yo creo que, al final, es el mismo problema que afecta a todos los sectores: el de la conciliación familiar. La mayoría de las trabajadoras con las que he hablado no se han sentido discriminadas para nada. En mi caso personal, cuando estudié la carrera éramos dos mujeres y 180 hombres y nunca lo sentí; todo lo contrario. Eso hace treinta años. Ahora la realidad es completamente distinta. He visto una evolución abismal. Hay muchas mujeres estudiando ingeniería de recursos mineros. Pero aún mucha gente no sabe lo que hay en el mundo de la minería. De ahí el objetivo de promocionar estos estudios, decirles a las chicas que pueden estudiar esto porque son perfectamente válidas, igual que los hombres. Es un sector tradicionalmente masculinizado, pero poco a poco se está consiguiendo cambiar las cosas. En el área de producción queda un poquito pero, en general, se está viendo que la incorporación de la mujer es un proceso lento pero firme.

¿La tecnología y la automatización de procesos puede fomentar su acceso a este trabajo de campo?
Sí. Ha sido la mejor aliada al reducir las exigencias físicas para determinadas áreas. Una retroexcavadora la puede conducir igual una mujer que un hombre.

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