Caldo gallego para los reyes belgas

Felipe I y Matilde de Bélgica disfrutaron de la gastronomía autóctona durante su estancia en Sarria, donde degustaron los dulces más típicos de la comarca, así como quesos, carne o pulpo
La reina Matilde (izquierda), en el paseo del Malecón. XESÚS PONTE
photo_camera La reina Matilde (izquierda), en el paseo del Malecón. XESÚS PONTE

Casi dos años después de la visita de Felipe VI a Sarria para conocer el cuartel de la Guardia Civil y el trabajo que realiza en el Camino Francés, la villa fundada por Alfonso IX volvió a ser noticia por una presencia real. Y de n­uevo motivada por la ruta de peregrinación. Los monarcas Felipe I y Matilde de Bélgica tomaron la localidad como base la pasada semana para realizar varias etapas del Camino, tiempo durante el cual disfrutaron también de la gastronomía gallega y de las especialidades de Sarria y su comarca.

Como cualquier otro peregrino, los reyes belgas, acompañados de su hija menor, Eléonore, y de un grupo de amigos, repusieron fuerzas con caldo (en esta ocasión de repollo) y también probaron el pulpo, además de saborear carnes de ternera gallega suprema, alcachofas confitadas con queso de O Cebreiro o rodaballo a la brasa.

Preparativos del desayuno en el hotel Alfonso IX. EP
Preparativos del desayuno en el hotel Alfonso IX. EP

El hotel Alfonso IX, de cuatro estrellas, fue el elegido para alojarse la comitiva durante todo el viaje y allí les sirvieron los desayunos y las cenas, además de prepararles las viandas para comer de picnic mientras recorrían el Camino.

Pan de las panaderías locales, Torta de Sarria, quesos de Queserías Sarrianas y Gandería Quintián, los tradicionales bizcochos de Samos, tarta de almendras de Paradela (que algún miembro de la expedición se llevó de regreso a su país) o miel de O Incio fueron algunos de los productos de la zona incluidos en los menús que degustaron los monarcas belgas.

Seis días (de lunes a sábado) duró la estancia de la reina y su hija en la villa, mientras que Felipe I tuvo que acortar el viaje para atender otros compromisos, regresando a su país el jueves. Durante este tiempo, recorrieron el Camino desde un poco antes de O Cebreiro, pasando por Triacastela, Samos y Sarria, para continuar hacia Portomarín y finalizar en un punto de la ruta sin determinar. Dieron continuidad así a un itinerario que emprendieron en 2017 en Navarra y que previsiblemente completarán el próximo año con la llegada a Compostela.

Y todo ello como parte de un viaje privado que se desarrolló en un ambiente de gran discreción y con un amplio despliegue de seguridad, en el cual colaboró también la Casa Real Española.

Durante su peregrinación, los reyes y el resto de la comitiva visitaron los monasterios de Samos y Sarria, donde asistieron a sendas eucaristías. Al parecer también se oficiaron misas privadas en los salones del hotel por parte de un capellán que les acompañaba.

Este establecimiento obsequió a los monarcas con dos libros relacionados con el Camino: la Guía secreta de Santiago de Compostela, dedicada por su autor, el periodista sarriano y experto en la ruta jacobea, Manuel F. Rodríguez, y Rogad por nosotros en Compostela, de Barret&Gurgand en su edición en francés. No fue el único recuerdo que se llevaron, pues algunos miembros de la expedición que acompañaba a los reyes hicieron compras en la villa.

Desde el hotel Alfonso IX, que recientemente reformó sus dos suites, agradecieron el trabajo de su personal, así como la colaboración de otros hosteleros de la localidad, las panaderías o las floristerías, entre otros gremios, para dejar constancia una vez más "de la hospitalidad sarriana que acoge a cualquier peregrino desde hace 800 años". La visita de los reyes belgas "ha sido un reto y creemos sinceramente que hemos dejado alto el listón de la hostelería y hospitalidad gallega", señalaron.

Otras estancias reales a lo largo de la historia

 La estancia de Felipe I y Matilde de Bélgica viene a sumarse a otras visitas reales a lo largo de la historia. Según el investigador Xaime Félix López, los Reyes Católicos hicieron noche en la villa el 13 de septiembre de 1486. Carlos I estuvo en la localidad el 22 de marzo de 1520 y Felipe II recaló el 17 de mayo de 1555.

El tren en el que viajaban Alfonso XII y María Cristina pasó por Sarria en 1883 mientras que Alfonso XIII merendó en Villa Aurelia (actual sede de La Unión) el 23 de septiembre de 1907. Cinco años más tarde, asistió a misa en el convento de La Merced junto a Victoria Eugenia. Hubo que esperar entonces 110 años hasta recibir a Felipe VI, el 26 de abril de 2022, y hace solo unos días a los monarcas belgas.

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