A la tercera (boda) va la vencida

Kardashian y Barker se han dado el 'sí, quiero' en un castillo italiano, en su tercer enlace en un mes
El momento del 'sí quiero'. INSTAGRAM
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Es una verdadera incógnita si cuando te casas por tercera vez, y más si es con la misma persona, la intensidad de la cascada de emociones que sientes es superior a la de la primera vez, o hay algún tipo de bajón. Pero en el caso del tercer sí, quiero de Kourtney Kardashian y Travis Barker, lo cierto es que como todo lo que hacen en el Clan K, todo ha sido a lo grande y sin duda un verdadero espectáculo.

Solo una semana después de casarse en Santa Bárbara (California) y un mes y medio después de su enlace simbólico, pero divertidísimo, en Las Vegas, el matrimonio ha viajado hasta un imponente castillo de la localidad italiana de Portofino para ofrecer la fiesta definitiva, que ha durado cuatro días. A pesar de lo espectacular del evento el gran protagonista del momento ha sido, cómo no, el traje de novia que ha lucido Kourtney Kardashian, de la firma Dolce & Gabbana y que, lejos de ser de estilo clásico, va en concordancia con la personalidad y el estilo de la novia.

Para su tercer enlace Kourtney lució un vestido blanco corto y de tirantes, muy ajustado y de estilo lencero tipo corpiño, que dejaba ver sin tapujos la silueta de la mayor de las hermanas Kardashian. En look se completaba con unos larguísimos guantes semitransparentes de tul y unos elaborados zapatos en blanco roto.

Pero más llamativo del traje de novia ha sido es sin duda el velo, muy largo y con motivos florales y un bordado en punto de cruz con la gran imagen de la Virgen María. Una estampa muy parecida a uno de los tatuajes que tiene su ya marido, el batería del grupo Blink-182.

Por su parte, el novio, que también apostó por Dolce & Gabbana, vestía un elegante traje negro de inspiración esmoquin de chaqueta cruzada.

Entre los invitados uno de los looks más esperados de la boda era el de Kim Kardashian que apostó por el negro con un vestido muy ceñido con escote corazón y manga larga de encaje, de cuello alto con detalle de broche XL y una cruz decorativa verde, que contrastaba con su melena rubia en un recogido.

La imagen recuerda al estilo retro y excesivo que llevaban las divas italianas en los años cincuenta.