Lorena Patiño, Premio HQR! a deportista promesa: "Mi objetivo es ir al Mundial"

Lo ganó todo como cadete y en su primer año de júnior está siendo la sensación. Estuvo más de año y medio sin perder una carrera y es la gran promesa española. Sueña en grande con un futuro en el que divisa el Mundial, para el que se prepara con retos internacionales
Lorena Patiño, en la Plaza de Barcelos. GONZALO GARCÍA
photo_camera Lorena Patiño, en la Plaza de Barcelos. GONZALO GARCÍA

Es la esperanza del ciclocrós y del BTT español tras un año extraordinario. Lorena Patiño sigue coronando sus méritos en su primer curso como júnior, después de ganarlo todo como cadete. La marinense recibe el premio HQR! a deportista promesa con un gran futuro por delante y el objetivo de ir al Mundial.

Recibe el premio HQR! a deportista promesa. ¿Qué sintió cuando recibió la noticia?
No me lo creía porque sé que había muchas deportistas muy buenas. Conozco por ejemplo a Sabela Castelo, corre muy bien. Me ilusioné un montón.

Cuando comenzó, ¿esperaba llegar tan lejos siendo tan joven?
No. Empecé como un ‘hobby’ para pasármelo bien y al final acabó siendo algo más.

¿Es tradición familiar?
Sí. Mi tío hizo ciclismo y mi padre es el que entrena conmigo. Compite de vez en cuando, pero es un apoyo. No es lo mismo tener que entrenar sola, ir con él me motiva.

¿Con qué se queda de todo lo conseguido este año?
La mejor experiencia fue el Festival Olímpico Europeo de la Juventud, en julio. Fue mi primera prueba internacional, en Eslovenia, y me lo pasé muy bien. Además al estar con tantos países juntos, viviendo en la villa, es que fue increíble.

¿Cómo recibió la noticia de que iría?
Al principio me sentía un poco extraña, siempre te ves inferior ante otras corredoras. Además las deportistas de fuera son muy buenas y con un gran físico. Yo soy bajita y eso te impone, pero una vez dan la salida ya te igualas a ellas.

¿Ha sido el 2023 su año más bonito en lo deportivo?
Sí, fue en el que más campeonatos he conseguido y en el que más he ido fuera. Salir de la zona de confort es mucho más exigente, pero al final si lo deseas merece la pena. Mi objetivo es ir al Mundial, tienes que sacrificar cosas para ello porque con el estudio es difícil.

Lleva más de año y medio sin perder una carrera. ¿Se lo cree o no ha asimilado lo conseguido aún?
No, la verdad es que la suerte me ha acompañado. El año pasado gané todas las copas y este de momento también todas las de España. Es cierto que el fin de semana pasado corrí una internacional y quedé segunda, pero por un problema mecánico.

¿Trabaja también lo psicológico para afrontar posibles derrotas?
Sí, lo he pensado. Por ejemplo, el fin de semana pasado no lo llevé mal. Al final tienes que vivir con ello porque cuando sales fuera puedes quedar de 18 o séptima. Es un reto, pero al final te lo acabas pasando muy bien.

Cuando compite en una nueva Copa de España, ¿qué siente?
Es como que ya no lo veo con tanta ilusión como al principio porque estás acostumbrada y no te conformas, como deportista siempre quieres más para seguir progresando. Lo veo algo más habitual, pero tengo en mente que si un día falla algo, no pasa nada.

¿Cuánto trabajo hay detrás de estos éxitos?
Años bastantes (ríe). A la semana suelo entrenar todos los días menos uno, hay semanas que todos… Una hora y media o dos cada día.

¿Piensa ya en el siguiente reto a conquistar?
Sí, objetivos mayores. No puedes planificar una temporada sin un objetivo. En mi caso es poder correr el Mundial. Es importante pensar en eso porque sino, no tienes una motivación para seguir.

Esta temporada dio el salto a categoría júnior. Tras haber ganado todo en cadete, ¿le daba miedo el cambio?
Sabía las rivales que tenía porque en el ciclocrós las gallegas destacamos un montón. No estaba segura de si iba a poder ser líder, pero al final sí. Siempre se nota algo la diferencia. El ritmo es un poco mayor y tienes que correr una o dos vueltas más. Pero a mí me gustan las carreras largas, entonces no tengo ningún problema.

Además, es su primer año, o sea que se mide a rivales con más experiencia.
Sí. En España tampoco hay tanto problema, pero en países como Bélgica tienen más ayudas y no dedican tanto tiempo al estudio como aquí. Lo toman como algo más profesional.

¿Le gustaría que hubiera más ayudas a su deporte?
Me gustaría que hubiese muchas más ayudas, tanto en Galicia como en España. En otros países las hay y espero poder conseguirlo en unos años porque al final las condiciones no son las mismas.

Las expectativas que se generan tras ganarlo todo, ¿le crean presión o la motivan?
Un poco de todo. Me motivan a la hora de seguir y entrenar cada día, pero también tienes la presión ahí de que todos esperan algo de ti. Siempre te quedas pensando: «¿Y si un día, por cualquier cosa, fallo? ¿Qué pensará la gente?»

¿Qué ha sido lo más duro?
A la hora de entrenamientos son más o menos los mismos, aumenta el tiempo y la dureza. Los estudios peor, porque pierdes clase al salir fuera y es más exigente. Pero trato de ser constante.

¿Cuánto ha crecido con esas experiencias internacionales?
Bastante porque los circuitos no son como los de aquí. Una simple salida o una caída te resta un montón. Está claro que cuanto más joven vivas esto mejor, pero tengo claro que lo primero son los estudios porque tampoco se puede vivir mucho del ciclismo.

El premio implica una perspectiva de futuro. ¿Con qué sueña?
Tengo claro que quiero estudiar, nunca me planteé de pequeña dedicarme a esto. A veces lo pienso, pero mi perspectiva es acabar mis estudios y si se pueden compaginar con el deporte bien. Si puedo ser profesional lo intentaría. Esta Navidad me voy a hacer una gira a Bélgica para conseguir los puntos necesarios para ir al Mundial.

Nacida para el deporte
Lorena Patiño es una de esas personas que, sin saberlo, están hechas para el deporte. Comenzó con seis años a competir en ciclismo debido a una de esas herencias parentales que no vienen impuestas, pero el acuatlón y el triatlón también formaron parte de su vida.

A los 13 años de edad ya acumulaba en su casa la friolera de 91 trofeos y un buen alijo de medallas y pese a su destreza en varios deportes tenía claro que se decantaba por el ciclismo.

No se equivocó en la elección ya que el tiempo le está dando la razón. Ganadora de todo, siendo cadete, en ciclocrós y bicicleta de montaña y, demostrando que el cambio de categoría no ha afectado en su rendimiento, el futuro le depara grandes momentos.

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