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Poner en forma los músculos de la orina

Ponemos en forma glúteos, abdominales, cuádriceps, pero ¿y nuestro suelo pélvico? ¿Lo sabemos trabajar?

CUANDO HABLAMOS de ponernos en forma solemos pensar en glúteos, abdominales, cuádriceps pero ¿y nuestro suelo pélvico? ¿lo sabemos trabajar?

Los músculos del suelo pélvico se encuentran en la parte inferior de la pelvis, formando su suelo, de ahí su nombre. Estos músculos rodean la uretra (el conducto urinario), la vagina, el ano y el recto siendo los encargados, junto con los músculos de los esfínteres, de mantener el control sobre estos orificios, evitando pérdidas de orina, de heces o de gases.

La existencia de un suelo pélvico débil puede provocar incontinencia urinaria. La pérdida involuntaria y no controlada de orina es un problema que tiene una gran incidencia, que afecta a una de cada cuatro mujeres. Puede surgir en cualquier momento de la vida de la mujer.

Surge la necesidad de orinar y se produce una pérdida involuntaria de orina al querer coger un peso, al reírse, al hacer ejercicio, al toser o de forma repentina e inminente. Otros problemas pueden ser: disfunciones sexuales, dolores de espalda o prolapso. Esto sucede cuando los órganos intraabdominales descienden y la mujer siente sensación de presión sobre esa zona.

La fisioterapia es la primera opción de tratamiento en casos leves y moderados debido a su alta eficacia con un porcentaje de curación del 70% para casos de incontinencia urinaria de esfuerzo, de urgencia o mixta

Los factores de riesgo que pueden causar una alteración en el suelo pélvico (lesión o debilidad de la musculatura perineal) pueden estar ocasionados por diversas causas:

-El embarazo y el parto traen consigo en numerosos casos lesiones o disminución del tono muscular del suelo pélvico, por cambios tanto físicos como hormonales, dando lugar a incontinencia urinaria, incontinencia anal, pérdida de gases o prolapso. Además, durante el parto los esfuerzos realizados actúan directamente sobre la musculatura del suelo pélvico. Las pérdidas de orina se pueden producir durante el embarazo y tras el parto o incluso este problema podría aparecer meses o años después.

-Las enfermedades pulmonares o alergias estacionales causantes de tos crónica pueden ocasionar debilidad de dicha musculatura.

-La práctica frecuente de deportes que implican saltos como atletismo, pádel, baloncesto, baile, aeróbic o la carga de pesos excesivos (tanto en la realización de estos deportes como en la vida cotidiana) provocan un aumento importante de la presión abdominal y sobre la vejiga, lo que puede llegar a dar lugar a debilidad de la musculatura del suelo pélvico.

-La falta de estrógenos en la menopausia causa cambios físicos y hormonales con la consiguiente pérdida de tono de los músculos perineales.

-La obesidad es otro factor de riesgo por el aumento de presión sobre la vejiga y los músculos.

-El estreñimiento puede dañar esta zona debido a los repetidos esfuerzos de presión sobre la musculatura.

-Las enfermedades de párkinson, alzhéimer, esclerosis múltiple o daños cerebrales también pueden afectar a la comunicación entre el cerebro y la vejiga, por lo que se produce la incapacidad de controlar la vejiga o vaciarla por completo.

-El desconocimiento o falta de conciencia de la zona perineal. Solo el 70% de las mujeres trabajan de forma correcta la musculatura pélvica.

Actualmente la fisioterapia es la primera opción de tratamiento en casos leves y moderados debido a su alta eficacia con un porcentaje de curación del 70% para casos de incontinencia urinaria de esfuerzo, de urgencia o mixta. También para prolapsos, disfunciones sexuales, dolores pélvicos crónicos, cicatrices dolorosas (episiotomía, cesárea) debilidad o exceso de tono de la musculatura del suelo pélvico y para la recuperación posparto.

Un síntoma que es un problema

Lo que hoy es un síntoma leve puede agudizarse y convertirse en un problema que afectará a la calidad de vida. La fisioterapia aplicada por un especialista de suelo pélvico aporta una efectiva vía de prevención y una primera línea de tratamiento, sin riesgos ni efectos secundarios para el paciente, ayudando tanto a la curación como a la prevención de dichas patologías.

¿Qué pasa si al estornudar o toser, al hacer un esfuerzo, al practicar running o al reírnos se nos escapan unas gotitas de orina con menor o mayor frecuencia? ¿O si notamos un peso en esa región? ¿O sentimos dolor en cicatrices recientes o de hace años? Para dar respuesta a estas preguntas o simplemente para conocer cómo se trabajan estos músculos tan desconocidos, debemos acudir a un fisioterapeuta formado específicamente en suelo pélvico.

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