Desertificación y deshielo, cara y cruz del cambio climático

Mapa del Ártico del 26 de agosto de 2008 realizado por el Centro Nacional de Datos de la Nieve y el Hielo de EEUU. La línea roja es el nivel ideal de hielo
photo_camera Mapa del Ártico del 26 de agosto de 2008 realizado por el Centro Nacional de Datos de la Nieve y el Hielo de EEUU. La línea roja es el nivel ideal de hielo

Dos malos informes ecológicos coinciden este miércoles en señalar el avance del cambio climático. Por un lado, la  Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD), advirtió de que cada año se pierden 20 millones de hectáreas cultivables. Por otro, el Centro Nacional de Datos de la Nieve y el Hielo en EEUU, informó de que el Océano Ártico ha registrado su segundo peor balance de la historia en cuanto a nivel de hielo.

La situación en el Ártico es particularmente grave en el Mar de Chukchi, donde han sido avistados varios osos polares nadando por falta agua sólida donde apoyarse. Y hay que tener en cuenta que el mayor deshielo registrado tuvo lugar el 16 de septiembre de 2007, por lo que este año la situación aún puede empeorar.

Según el grupo de expertos de EEUU, los datos confirman ya que el deshielo del Ártico no fue un fenómeno puntual de 2007, y calculan que el océano norteño será completamente líquido en 2030. Por el momento, la principal reacción de los gobiernos ha sido discutir para ver quien se reparte las nuevas rutas marítimas que se abrirán y, sobre todo, los yacimientos de petróleo que puedan explotarse cuando el hielo desaparezca.

Se ha perdido un tercio de superficie cultivable
Desde la Expo de Zaragoza, el responsable de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD), Luc Gnacadja, recordó que, desde 1970, la superficie de terreno cultivable se ha reducido en una tercera parte por culpa de la desertificación, "una amenaza que afecta a todos los continentes por igual".

Gnacadja subrayó que este fenómeno no sólo se está dando en las zonas desérticas, sino también en áreas forestales con precipitaciones suficientes, e incluso en el Ecuador. El 78 por ciento de las tierras desertificadas se extienden por regiones húmedas y dijo que África es el continente más vulnerable y Asia el más degradado.

Gnacadja indicó que aproximadamente dos mil millones de personas están viviendo en estas zonas degradadas y señaló que el "estrés" que sufre la tierra en estos lugares repercutirá directamente en la crisis alimentaria.

Recordó que aunque la superficie de cultivos esté descendiendo, la FAO ha previsto que en 2030 la productividad de la tierra deberá incrementarse en un 50 por ciento para hacer frente al crecimiento demográfico estimado.

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