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La reconquista de los depredadores

Grandes depredadores vuelven a colonizar algunos ecosistemas que ocupaban antes de que los humanos diezmaran sus poblaciones 

Grandes depredadores están recolonizando ecosistemas que ocuparon antes de que los humanos diezmaran sus poblaciones y mucho antes de que los científicos comenzaran a estudiarlos.

En los últimos años, el avistamiento de depredadores grandes en lugares donde la sabiduría convencional dice que «no deberían estar» ha aumentado, en gran parte porque las poblaciones locales, una vez cazadas hasta casi la extinción, se están recuperando gracias a la conservación, por lo que estas especies podrían estar buscando alimento en nuevas áreas.

Así lo creen muchos observadores que han planteado la hipótesis de que a medida que estas poblaciones se recuperan, los depredadores están expandiendo sus rangos y colonizando nuevos hábitats en busca de comida.

Un documento dirigido por la Universidad de Duke publicado en Current Biology sugiere lo contrario. Descubre que, en lugar de aventurarse en hábitats nuevos por primera vez, los caimanes, nutrias marinas y muchos otros grandes depredadores -las especies marinas y terrestres por igual son recolonizadores de los ecosistemas que solían ser el principal campo de caza para ellos antes de que los humanos diezmaran sus poblaciones y mucho antes de que los científicos comenzaran a estudiarlos.

"Ya no podemos atrapar a un cocodrilo grande en una playa o arrecife de coral como un avistamiento aberrante", asegura Brian Silliman, que es profesor asociado Rachel Carson de Biología de Conservación Marina en la Escuela de Medio Ambiente Nicholas de Duke.

"No es un problema atípico o de corto plazo. Es la norma anterior, como solía ser antes de empujar a estas especies hasta refugios difíciles de alcanzar. Ahora, están regresando", añade.

Al sintetizar datos de estudios científicos recientes e informes gubernamentales, Silliman y sus colegas descubrieron que los cocodrilos, nutrias marinas, nutrias de río, ballenas grises, lobos grises, leones de montaña, orangutanes y águilas calvas, entre otros grandes depredadores, ahora pueden ser tan abundantes o más abundantes en hábitats «novedosos» que en los tradicionales.

Su exitoso regreso a ecosistemas y zonas climáticas consideradas por mucho tiempo fuera de los límites o demasiado estresantes para estas especies depende de uno de los paradigmas más ampliamente sostenidos de la ecología de los grandes animales, según explica Silliman.

"La suposición, ampliamente reforzada en los medios científicos y populares, es que estos animales viven donde viven porque son especialistas en hábitats -relata-. Los cocodrilos adoran los pantanos, las nutrias marinas los bosques de algas, los orangutanes necesitan bosques no perturbados, los mamíferos marinos prefieren las aguas polares. Pero esto se basa en estudios y observaciones realizados mientras estas poblaciones estaban en declive. Ahora que se están recuperando, nos sorprenden demostrando lo adaptables y cosmopolitas que realmente son".

Por ejemplo, especies marinas como rayas, tiburones, camarones, cangrejos de herradura y manatíes ahora representan el 90% de la dieta de los caimanes cuando están en ecosistemas de manglar o pastos marinos, lo que demuestra que los cocodrilos se adaptan muy bien a la vida en un hábitat de agua salada.

Tal y como subraya Silliman, la adaptabilidad imprevista de estas especies que regresan presenta nuevas y emocionantes oportunidades de conservación.

"Nos dice que estas especies pueden prosperar en una variedad mucho mayor de hábitats -dice-. Las nutrias marinas, por ejemplo, pueden adaptarse y prosperar si las introducimos en estuarios que no tienen bosques de algas marinas. Así que incluso si los bosques de algas marinas desaparecen debido al cambio climático, las nutrias no lo harán. Quizás puedan vivir en ríos. Pronto lo sabremos", explica.

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