Barroso pide a la UE que se graven las transacciones económicas

El presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, insistió hoy en la importancia de que en el seno de la UE se graven las transacciones financieras, tal y como ya ha anunciado Francia que hará.

"Es esencial poner un impuesto a las transacciones financieras. Espero que los estados miembros de la UE no desistan de este objetivo", subrayó el presidente de la CE durante un discurso pronunciado en Lisboa, con motivo del 175 aniversario de la patronal portuguesa.

Barroso se refirió así a una propuesta que ya realizó la Comisión de forma oficial a finales de septiembre y con la que se estima que se podrían obtener 55.000 millones de euros anualmente.

La medida ha vuelto a ser noticia esta semana después de que Francia anunciase que introducirá este gravamen, previsiblemente a partir de agosto.

Durante su intervención en Lisboa, el dirigente comunitario valoró positivamente los acuerdos alcanzados esta semana en el Consejo Europeo y dijo que la solución a la crisis llevará tiempo, pues "esto no es un sprint, es una maratón".

Entre las prioridades de la UE para lograr superar las dificultades económicas en Europa, Barroso mencionó en primer lugar "clarificar la situación de Grecia, que es única y excepcional".

Cerrar la recapitalización de la banca, conjugar políticas de consolidación presupuestaria junta a medidas para fomentar el crecimiento y "evitar el desarrollo de nuevas crisis creando mecanismos de protección" como el Fondo de Estabilización Financiera son, en su opinión, los puntos más importantes.

En este sentido, mostró su satisfacción por el acuerdo alcanzado esta semana por veinticinco de los veintisiete estados de la UE (todos excepto el Reino Unido y República Checa) sobre el pacto fiscal, que contempla introducir en las leyes de cada país un límite al déficit público.

En el acto, el dirigente comunitario estuvo acompañado por el primer ministro luso, Pedro Passos Coelho, así como por la plana mayor de su Ejecutivo, ante el que Barroso aseguró que "no hay ninguna razón objetiva para que se hable de incumplimiento" en el caso de Portugal, que ya solicitó en 2011 la ayuda de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

"No hay motivos para escenarios catastrofistas", recalcó Barroso, quien antes de ocupar la presidencia de la Comisión fue primer ministro de Portugal por el Partido Social Demócrata (PSD, centroderecha), el mismo que gobierna en la actualidad.

A principios de esta semana, la presión de los inversores elevó los intereses que penalizan la deuda soberana portuguesa a diez, cinco y dos años hasta cifras nunca vistas antes desde la entrada en vigor del euro en el mercado secundario -donde se compran y venden los títulos adquiridos en subastas públicas- y ello disparó los rumores sobre un posible segundo rescate.

Detrás de este temor se encuentra el hecho de que el país debería volver a emitir deuda pública a estos plazos en el mercado primario en 2013, lo cuál prácticamente sería inviable si se toman como referencia los intereses de esta semana en el secundario, según los analistas.

El primer ministro luso, sin embargo, restó importancia a la presión que ejerce el mercado secundario sobre la deuda soberana del país y atribuyó la subida de los intereses al recorte de la nota de Portugal en enero por parte de la agencia de calificación Standard & Poor's (hasta niveles de "bono basura") y a las dudas sobre Grecia.

Passos Coelho recordó que, nueve meses después de pedir el rescate financiero de la UE y el FMI, Portugal ha logrado reducir tanto su déficit comercial como el público y ha concluido la primera fase de sus privatizaciones "con éxito" atrayendo a inversores extranjeros, además de obtener intereses cada vez mejores en sus emisiones de deuda pública a corto plazo