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Cae Otoniel, el narco más buscado del mundo y socio clave de los gallegos

Otoniel (centro), custodiado por militares pocos minutos después de ser detenido. NARCODIARIO.COM
Otoniel (centro), custodiado por militares pocos minutos después de ser detenido. CEDIDA

Inteligencia le atribuye el envío del narcosubmarino de Aldán y del reciente velero con 5,2 toneladas de cocaína tripulado por Carlos Silla ► Iván Duque: "Es el mayor golpe contra la droga desde Pablo Escobar"

En 2014, Otoniel llevaba dos años al frente del Grupo Armado Organizado más importante del mundo, el Clan del Golfo. Su llegada a la cúpula de la mayor red narco coincidió con el crecimiento de la misma, que aglutinó a Los Urabeños y Los Úsuga, además de otras facciones, y alcanzó acuerdos con diferentes grupos criminales en la selva colombiana.

Ese año, agentes del Greco Galicia de la Policía Nacional descubrían a dos miembros de ese nuevo cártel en Vilagarcía. Su objetivo no era otro que instalar una oficina permanente en O Salnés para así gestionar la llegada de grandes alijos de cocaína.

Dairo Antonio Úsuga David, Otoniel, que en 2012 tomó el relevo de su hermano fallecido al frente del clan, mantuvo enlaces directos con los narcotraficantes gallegos durante toda su etapa como el capo más poderoso del mundo.

Esa etapa concluyó a última hora de la tarde del sábado, hora española, cuando fue detenido en la región del Urabá antioqueño, un área selvática y no muy alejada de la salida al mar de Turbo y del Océano Atlántico, en el Norte de Colombia.

La DEA de Estados Unidos y la NCA de Reino Unido aportaron su tecnología satelital para localizar al gran capo en plena selva 

El operativo para su captura se saldó con la muerte de un soldado colombiano. El diseño del mismo, estudiado al milímetro, dejó al narco más buscado del anunciaron su captura en la madrugada del sábado al domingo, sobre las 00.10 minutos, hora española.

Aquellos dos emisarios de Otoniel en la provincia de Pontevedra fueron detenidos, juzgados y encarcelados. Se relacionaban con el histórico Rafael Bugallo Piñeiro, O Mulo.

Pretendieron colar un gran alijo en el buque Coral I, sin éxito. Ante la presión policial en el Noroeste de España, el Clan del Golfo optó por mantener sus oficinas en Madrid (donde permanecen en la actualidad).

Desde allí recibieron toneladas de cocaína al año. Las autoridades policiales calculan que el 80 por ciento de los alijos que llegaron a España por vía marítima en la última década han sido cosa de Otoniel y su organización.

Entre ellos, los 5.200 kilos incautados hace apenas una semana en el velero que patroneaba el prófugo Carlos Silla (también de Vilagarcía) y los 3.000 del narcosubmarino de Aldán. Precisamente el uso de embarcaciones semisumergibles es una de las especialidades del Clan del Golfo, con el modus operandi conocido de entregar la droga en medio del océano y hundir el batiscafo para borrar huellas.

La operación Osiris "es la más importante contra el narcotráfico en este siglo en Colombia, y me atrevo a decir que a nivel mundial", declaró el presidente de Colombia, Iván Duque. "La mayor operación jamás realizada en la selva" en "un territorio muy complejo", dijo. "El mayor golpe desde Pablo Escobar".

La captura del narcotraficante deja sin cabeza a la red narcoterrorista más peligrosa de Colombia. Al mismo tiempo, sirve para retirar del panel de los más buscados de la Drug Enforcement Administration (DEA) a su objetivo número 1, acusado de organizar el envío de toneladas de cocaína a Estados Unidos a través de Centroamérica, pero también hacia Europa por el Atlántico.

El ministro de Defensa, Diego Molano, aseguró que la operación conjunta de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas representan "una victoria contra uno de los mayores símbolos del mal, el Clan del Golfo y su cabecilla, alias Otoniel".

Molano señaló que la mayor amenaza de Colombia es el narcotráfico y aseguró que esta organización asumía el gran tráfico hacia Estados Unidos y Europa al tiempo que dominaba el pequeño tráfico en todo el país.

El comandante Navarro, general del Ejército, explicó que llevaban siete años tras el objetivo. El plan se ejecutó el 15 de octubre en Bogotá, con una reunión de todos los responsables que ya sabían «cómo romper el último anillo de seguridad de este bandido».

El viernes, de madrugada, más de 500 hombres de fuerzas especiales del Ejército, Infantería de Marina, Fuerza Aérea, 22 helicópteros de apoyo aéreo, se desplegaron sobre el terreno.

Las tropas se movieron desde varios puntos. "La clave de éxito era la sorpresa, mantener el secreto y la iniciativa", continuó el comandante general. "El bandido nunca tuvo la oportunidad de encontrarse con sus redes de apoyo".

El general Vargas, jefe de la Policía Nacional, destacó el trabajo articulado de todos los actuantes con la Fiscalía General de la Nación, que "en cada uno de los procesos contra miembros del Clan del Golfo aportaron datos para entender los movimientos de Otoniel".

Vargas añadió que el capo se movía con ocho anillos de seguridad con entre uno y tres kilómetros de tamaño. Agencias de Estados Unidos y Reino Unido resultaron clave para los seguimientos satelitales, "permanentemente sobre esa área, para irle sacando de donde estaba". "Empezamos a recibir información de inmediato de muchísimas fuentes".

150 funcionarios de Inteligencia se desplegaron en los pueblos cercanos. "De manera sigilosa, encubierta, recibieron información de comunidades cansadas de los abusos".

Vargas explicó que fueron cerrando el círculo poco a poco. "Fue una operación de alta cirugía", aseguró Vargas, que felicitó a todos y cada uno de los integrantes de la redada. Explicó que se emplearon tres asaltos y tenían claro el lugar por el que iba a salir Otoniel.

Nueve años de dominio y un final anunciado para esquivar la muerte 

Otoniel no quería ser capturado, pero tampoco pareció importarle demasiado. Llevaba varios meses viviendo en la clandestinidad y viendo como el Ejército, la Fuerza Aérea, la Armada y la Policía Nacional iban cerrando el círculo en torno a él. Detenciones y ‘neutralizaciones’ (eufemismo que emplean en Colombia cuando las autoridades dan muerte a un objetivo) de personas de su máxima confianza se sucedían día sí, día también, y su caída era cuestión de tiempo.

Su mirada tranquila, confiada y relajada después de ser detenido deja entrever una sensación de cierto alivio: el gran capo está en manos de la Justicia, pero sigue vivo. Una suerte que no siguieron algunos de sus predecesores al frente del tráfico mundial de cocaína, con Pablo Escobar como ejemplo más conocido.

Otoniel, de 50 años, pasó por distintas organizaciones paramilitares colombianas de extrema derecha antes de conformar el Clan del Golfo. Lo hizo junto a su hermano Giovanny (ambos eran Los Úsuga, matriz del clan), operando al servicio de alias Don Mario.

Tras la captura de éste último y la muerte de Giovanny, Otoniel se quedó al frente de la mayor organización narcotraficante del mundo, con cerca de 4.000 personas a su servicio.

Poco a poco, y empleando un modus operandi en el que el dominio de la selva resultaba básico para asegurar la salida al mar de los grandes alijos de cocaína, su poder fue en aumento.

En Galicia tuvo socios preferentes desde el principio, siempre fieles a la hora de recibir los cargamentos e introducirlos en el territorio sin delatar a sus colaboradores. Su final comenzó a fraguarse cuando la DEA le situó en el foco, ofreciendo 5 millones de dólares por información relevante para su captura.

Desde este domingo, el Clan del Golfo busca nuevo rey y los narcos gallegos, nuevo aliado.

La droga incautada en el semisumergible de Aldán pertenecía a Otoniel 
Las distintas fuerzas de seguridad internacionales que operan a ambos lados del Atlántico tienen el convencimiento de que el envío del narcosubmarino de Aldán fue cosa del Clan del Golfo.

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