martes. 15.06.2021 |
El tiempo
martes. 15.06.2021
El tiempo

El enfado popular cerca a Duque acuciado por los jóvenes enardecidos

Un manifestante se enfrenta a la Policía. EFE
Un manifestante se enfrenta a la Policía. EFE
El Gobierno retiró la reforma que gravaba a pobres y clase media, pero las protestas continúan incendiando las calles tras 24 muertes

Colombia vive en los últimos días una grave crisis social y política, desatada a raíz de una reforma tributaria que el Gobierno ya ha retirado, pero que encendió la indignación popular.

Las manifestaciones, en las que han muerto al menos 24 personas, según la Defensoríad del Pueblo —una cifra que la Fiscalía rebaja a 11—, reflejan el hastío de la gente con las políticas del presidente Iván Duque y por el desaire que, según los convocantes, su Gobierno ha hecho a las peticiones de los sindicatos en 2019.

Al incumplimiento de las promesas hechas para apaciguar aquella tormenta social los manifestantes suman una larga lista de reclamos asociados a la crisis económica causada por el coronavirus, la destrucción de millones de empleos, el aumento de la pobreza y el uso desproporcionado de la fuerza pública contra la protesta social.

Iván Duque llegó a la presidencia con una consigna que en época de campaña inundó las calles del país: "Menos impuestos y más salarios". Sin embargo, la clase media y los más pobres sintieron que el proyecto de reforma fiscal presentado el pasado 15 de abril al Congreso apretaba sus bolsillos en momentos de asfixia económica.

El presidente cedió a las exigencias y optó por un nuevo proyecto, esta vez con el consenso de los sectores económicos, políticos y sociales

Con ese reclamo una multitud se citó el 28 de abril en las principales ciudades colombianas y, tras cuatro días de presión social, el Gobierno echó para atrás la propuesta. Además planteó por primera vez un diálogo.

El proyecto, con el que el Gobierno aspiraba a recaudar 23,4 billones de pesos (5.200 millones de euros), planteaba la ampliación de la base tributaria para incluir a los que menos ganan y gravar con el Iva del 19% los servicios públicos de la clase media y alta, entre otras medidas polémicas. La pobreza monetaria del país subió al 42,5% en 2020, un aumento de 6,8 puntos. El desempleo que superó las dos cifras, en 2019 y 2020, lo que no ocurría desde 2012.

Duque esperaba mejorar así el estado de las finanzas públicas y dar continuidad a los programas sociales para los más necesitados durante la emergencia sanitaria, pero encontró múltiples reparos en todos los partidos, incluido el suyo, Centro Democrático.

El presidente cedió a las exigencias y optó por un nuevo proyecto, esta vez con el consenso de los sectores económicos, políticos y sociales, según prometió el domingo pasado. Sin embargo, los primeros acercamientos solo se dieron el miércoles sin conversaciones con la oposición y los jóvenes, que son los protagonistas de las marchas.

Los manifestantes también salen a las calles para exigir que cese la violencia contra los líderes sociales

El país vivió este jueves la segunda jornada de paro nacional acatada por miles de ciudadanos, en general de manera pacífica, para reclamar ahora por una reforma que no ha comenzado su trámite legislativo. Entre las exigencias están además una renta básica de por lo menos un salario mínimo legal mensual (200 euros), la defensa de la producción nacional, subsidios a las pymes, empleo con derechos, una política de soberanía y seguridad alimentaria, educación gratuita y no alternancia educativa por la pandemia.

DESMILITARIZAR. Igualmente reclaman garantías a la protesta; la desmilitarización de las ciudades; el cese de las masacres y castigo a los responsables, y el desmonte del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), que interviene en las protestas y es acusado de violaciones a los derechos humanos.

Los manifestantes también salen a las calles para exigir que cese la violencia contra los líderes sociales, defensores de derechos humanos y excombatientes de la antigua guerrilla de las FARC, cuyos asesinatos han aumentado desde 2019.

Sin embargo, el Gobierno señala a las bandas criminales y al narcotráfico como el principal combustible de esos homicidios. Asegura que los cultivos ilícitos son incontrolables porque desde hace cinco años la aspersión aérea con el cuestionado herbicida glifosato está suspendida. El Ejecutivo anunció que reanudará las aspersiones en cuanto pueda por lo que el uso de ese herbicida entró en la lista de reivindicaciones, especialmente en regiones con grandes extensiones de coca.

La movilización que partió de los sindicatos tuvo acogida en todas las esferas sociales.

El enfado popular cerca a Duque acuciado por los jóvenes enardecidos
Comentarios
ç