La gestión de Berlusconi se enfrenta a las urnas

Un total de 49.862 colegios electorales italianos han abierto sus puertas a las ocho de la mañana, en unas elecciones regionales, provinciales y municipales que se plantean como un plebiscito sobre la gestión del primer ministro, Silvio Berlusconi, dos años después de su elección como primer ministro y cuando todavía quedan tres años para el final de la legislatura.

El partido de Berlusconi, el Pueblo de la Libertad (PDL), y el opositor Partido Demócrata (PD), de Pierluigi Bersani, medirán sus fuerzas en estas elecciones consideradas por los analistas como un test político nacional. La campaña se cerró el viernes, caracterizada por las polémicas y la falta de contenidos y programas políticos. Aparte del acelerón dado por los partidos en los últimos dos días, en los que por primera vez se habló de temas como la reducción de la presión fiscal, el paro o la jubilación, el resto de la campaña ha ido saltando de polémica en polémica.

Errores burocráticos

Todo empezó con los errores burocráticos cometidos por el partido de Berlusconi, el Pueblo de la Libertad (PDL), que presentó la lista de su candidata en el Lacio, Renata Polverini, con retraso y finalmente quedó excluido de las elecciones en esta región, aunque la candidata podrá ser igualmente elegida a través de una lista cívica independiente.

Otra de las polémicas que han centrado la campaña fue la orden del primer ministro de suspender todos los programas políticos en televisión un mes antes del inicio de las elecciones, lo que le trajo fuertes críticas. A ello se suma la investigación abierta contra Berlusconi por, supuestamente, haber presionado a los responsables de la televisión pública italiana, la RAI, y al regulador en materia de medios de comunicación, para que eliminaran el programa Annozero del periodista Michele Santoro, debido a sus posiciones contrarias al primer ministro.

Pese al desgaste de Berlusconi, ocupado en sus problemas personales y sus batallas contra los jueces, el centro-izquierda no ha conseguido responder con una imagen de claridad y limpieza. En esta situación, la Liga Norte de Umberto Bossi espera confirmar su tendencia al alza, que ya le ha convertido en el tercer partido más votado por los italianos. La posibilidad de una alta abstención puede reducir el previsible castigo a Berlusconi.

Lo que preocupa a la gente
"[Durante la campaña] nadie ha hablado de los temas concretos de la vida cotidiana que interesan a la gente", recordó el presidente de la empresa de encuestas Ipsos, Nando Pagnoncelli, en una rueda de prensa con periodistas extranjeros celebrada esta semana. Junto a las polémicas que han presidido la campaña, podría conllevar un "aumento de la abstención", aseguró Pagnoncelli.

Según Ipsos, la "tendencia general" que reflejan los sondeos es que "el centro-derecha lograría mantener alrededor de 10 puntos de ventaja con respecto a los partidos de centro-izquierda". El PDL se mantendría "estable" con respecto a las últimas elecciones europeas, de las que salió vencedor, mientras que su principal aliado, la Liga Norte, ganaría votos. Entre las formaciones de centro-izquierda, el Partido Demócrata (PD) también registraría un aumento de adhesiones, mientras que su principal aliado, Italia de los Valores (IDV), los perdería. La Unión de Demócratas Cristianos y de Centro (UDC), que a nivel nacional también está en la oposición, se mantendría estable.

Cerca de 41 millones de italianos están llamados a acudir entre el domingo y el lunes a los centros de votación para elegir a los presidentes y alcaldes de 13 regiones, cuatro provincias y 462 municipios. Las elecciones finalizan a las tres de la tarde del lunes, cuando comenzará el recuento de votos.