"Hay mucha gente que se va para no apoyar a Putin con impuestos"

Acaba de regresar a Lugo desde Rusia, su país, adonde viajó justo a las pocas horas del estallido de la guerra. Era un viaje planificado de antes y tenía que hacerlo. Al llegar allí, se encontró con una sociedad que se divide tras la decisión de Putin y una economía que se encamina al abismo
Aleksandra Dmitrieva, fotógrafa rusa que volvió a Lugo tras un viaje a su país. VADIM YUKHNEVICH
photo_camera Aleksandra Dmitrieva, fotógrafa rusa que volvió a Lugo tras un viaje a su país. VADIM YUKHNEVICH

PUDO COGER el último tren de alta velocidad que comunica su ciudad, San Petersburgo, con la capital de Finlandia, Helsinki, y regresar a Lugo después de casi un mes en Rusia, en medio de un clima bélico. Se marchó a su país el pasado 24 de febrero, a las pocas horas de que el Ejército de Putin invadiese Ucrania y estallase la guerra. La visita a su familia estaba planificada con antelación pero jamás pensó que visitaría a su país en esta situación histórica.

¿Le fue fácil regresar a Lugo, una vez cerradas las comunicaciones aéreas de Europa con Rusia?
Fue más difícil de lo que esperaba. Cuando Europa decidió cerrar la comunicación aérea con Rusia, a raíz de la invasión, yo ya estaba allí y, desde el principio, temía no poder regresar a Lugo, donde llevo diez años viviendo, pero contaba con coger el tren rápido que comunica San Petersburgo con Helsinki, la capital de Finlandia, y desde allí volar a España. Eso fue lo que hice pero he de decir que por los pelos pude coger ese tren ya que a la semana siguiente ya lo quitaron. Hay otras opciones como salir a través de Estambul, Turquía u otros países asiáticos pero cuesta tres veces más porque es más lejos y también porque ahora mismo hay mucha demanda de la población rusa.

¿Cómo encontró su ciudad, San Petersburgo, cuando llegó y durante los días que estuvo, del 24 de febrero al 19 de marzo?
Vi una ciudad con la misma vida que siempre pero sumergida en un ambiente totalmente distinto. La separación ideológica de la gente es tremenda ante esta guerra. Hay una división fuerte. Las posturas se radicalizaron tanto para los que están en contra como para los que están a favor de la invasión y de Putin. Y hay mucho miedo a hablar incluso con el vecino o con los compañeros de trabajo porque no sabes cómo van a reaccionar los que te rodean.

Operación Liberadora
"Está prohibido llamarle guerra. Para Putin, es la operación Liberadora y su símbolo es la letra zeta"

¿Hay mucha gente en Rusia que apoya esta guerra?
La propaganda de Putin funciona a tope. Allí no podía ver la televisión porque toda la información que sale es una mentira sucia y mal hecha. En todos los programas, hay mensajes de que Rusia es el país más grande y más poderoso del mundo y se emiten Petersburgo está llena de carteles del Gobierno con la Operación Liberadora, como llama Putin la guerra con Ucrania, y su símbolo es la letra zeta. Allí está prohibido llamarle guerra. También hay muchos carteles de la Segunda Guerra Mundial y en una estación había un panel de vídeo donde se emitía, en bucle, un documental sobre ese conflicto bélico con imágenes de la colocación de la bandera de la URSS en el Reichstag, en Berlín. Es un discurso en el que se compara el papel liberador del nazismo de la URSS en la Segunda Guerra Mundial con la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Y lo que se dice es que se está liberando a Ucrania de los nazis.

¿Qué se dice de las imágenes de la población civil maniatada asesinada en las calles de Bucha e Irpin?
Se dice que son noticias falsas, montadas por los ucranianos para enseñar al mundo qué malos somos los rusos y ensuciar la imagen del país.

¿Se puede manipular tanto con el acceso que hay ahora a todo tipo de imágenes e información a través de internet?
Pensaba que la gente joven podría estar más informada por internet pero, aun así, hay muchos que apoyan a Putin. Gente, quizás, que quiere cerrar los ojos y no ver nada. En las universidades, se reparten cartas de apoyo a la operación militar entre los estudiantes para que las firmen y las firman jóvenes que, en realidad, están en contra de la guerra porque saben que si no lo hacen, los echan de la universidad y los obligan a alistarse pudiendo acabar en Ucrania. No hay alternativas.

¿Hay libre acceso a internet y a las redes sociales?
Cuando estuve yo, había problemas para acceder a Facebook. Ahora quitaron las restricciones, así que se puede acceder pero si pones información contra la guerra, te pueden penalizar. Mucha gente tiene vínculos familiares con Ucrania pero ahora, incluso, no quieren reconocerlo, ni tan siquiera ayudar al pueblo ucraniano y a los refugiados.

O sea, que es una dictadura pura y dura.
Totalmente. Hay gente que coloca pegatinas y carteles contra la guerra por las calles pero si te pillan, te multan, y si te vuelven a coger más adelante, ya te detienen y vas a la cárcel por responsabilidad criminal, según una nueva ley que salió a finales de febrero. No puedes decir nada en contra del Gobierno, ni dar tu opinión.

¿Ve posible un cambio de régimen tras una revuelta popular?
No, porque la gente tiene miedo. Los que van a las protestas terminan siendo torturados por la Policía y la gente no solo siente miedo por ellos sino que también por sus familias, que acaban recibiendo asimismo represalias.

¿No hay oposición política?
Está fuera del país. Hay mucha población que se está yendo. La gente deja sus pisos y negocios. Sienten vergüenza de vivir en ese país y no quieren pagar impuestos con los que apoyan al Gobierno.

Pegatinas
"Hay gente que coloca pegatinas contra la guerra pero si te pillan te pueden meter en prisión, tras una nueva ley"

Economía. "Empezaron a desaparecer el azúcar, la sal y el papel higiénico"

¿Cuánto dinero se puede llevar la gente que decide marcharse de Rusia?
Como máximo, te dejan llevar solo 10.000 euros y el problema es que en Europa no se pueden usar las tarjetas bancarias rusas.

Y usted, ¿pudo sacar dinero de los cajeros de los bancos?
Mis tarjetas bancarias de España dejaron de funcionar. Saqué dinero y había un límite. Tuve que hacerlo varias veces. Tampoco puedo hacer transferencias a mi familia desde España. Tengo amigos que los pilló esto en Portugal y ahora no tienen dinero para volver.

¿Cómo está ahora la economía en su país?
Hay una inflación bestial. Aumenta un 10 por ciento por semana y empezaron a desaparecer productos como azúcar, sal o papel higiénico. Cerraron las multinacionales y también otras empresas porque los propietarios se marchan y cae también el empleo. Al final, sufre la gente que no tiene culpa de todo esto.

¿Va camino del empobrecimiento el país?
Sí, del empobrecimiento y de una mayor criminalidad. La economía cae al abismo. Al final, las restricciones europeas le dan argumentos a Putin para justificarse y decirle a los rusos que Europa odia a Rusia y quieren que Rusia caiga. Y la gente lo cree.

¿Sintió miedo alguna vez mientras que estuvo allí?
Me vi atrapada y un poco preocupada por cómo volver pero sentía más miedo de la gente porque el nivel de violencia es tremendo en la calle. Recuerdo que en un tren estaba viendo imágenes de la guerra en el móvil y los que iban a mi lado comenzaron a mirarme mal. También me daba miedo hablar en ruso cuando llegué a Finlandia para coger el vuelo de vuelta a España.

En la historia de Rusia y también de la URSS, hubo más guerras que esta contra Ucrania. ¿Notó, en otras ocasiones, la misma respuesta social que hay ahora, aunque sea con miedo a represalias?
No. En otras guerras, en Armenia o Chechenia, el país no tenía acceso a una información alternativa y había una buena situación económica. No teníamos información, ni había preocupación. Da vergüenza decir esto porque vivíamos sin hacer nada, ni pensar en eso y no fueron guerras menos crueles que la de Ucrania.