La Onu alerta de los riesgos de no reducir las emisiones de gases invernadero

Al ritmo actual, el planeta se calentará 3,2 grados este siglo
Humo saliendo de la chimenea de una fábrica. PIXABAY
photo_camera Humo saliendo de la chimenea de una fábrica. PIXABAY

Sin unas políticas ambientales más enérgicas de las adoptadas actualmente, las emisiones de gases invernadero aumentarán más allá de 2025, lo que supondría un calentamiento global de 3,2 grados hacia 2100, cuando el objetivo es no superar los 1,5 grados, advierte hoy un nuevo informe de la Onu. 

El consumo global de carbón tiene que haberse reducido un 95% a mediados de siglo con respecto a 2019, el de petróleo un 60% y el de gas un 45% para alcanzar la meta de que la temperatura media global no suba más de 1,5 grados centígrados, recomendó hoy Naciones Unidas.

Esa es una de las conclusiones del nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la Onu, centrado en las medidas de mitigación del calentamiento global y que concluye que las emisiones pueden reducirse a la mitad en 2030 si hay, entre otras cosas, cambios en el sector energético.

En el escenario más optimista, donde se logra no rebasar ese límite de los 1,5 grados (o se supera momentáneamente a mediados de siglo para bajar de ese umbral después), "casi toda la electricidad proviene de fuentes que no emiten carbono o con bajas emisiones", destaca el texto.

"Adoptar las políticas, infraestructuras y tecnologías adecuadas para permitir que cambie nuestro comportamiento y nuestro estilo de vida puede conseguir una reducción de entre el 40% y el 70% en los gases de efecto invernadero hacia 2050"

Un 87% de la reducción de emisiones de dióxido de carbono y otros gases causantes del calentamiento global puede lograrse con una optimización del sector energético e industrial y el 13% restante con cambios en el sector agropecuario, afirma el documento.

Subraya que lograr la neutralidad de carbono (emisiones netas cero) es "complicado, pero posible" si se apoya en nuevos procesos de producción que usen energías alternativas (entre ellas el hidrógeno) y otras medidas, algunas de ellas todavía en pruebas y que no han sido adoptadas para uso comercial.

"Adoptar las políticas, infraestructuras y tecnologías adecuadas para permitir que cambie nuestro comportamiento y nuestro estilo de vida puede conseguir una reducción de entre el 40% y el 70% en los gases de efecto invernadero hacia 2050", aseguró Priyadarshi Shukla, copresidente del grupo de trabajo que ha elaborado el informe.

El texto resalta que las áreas urbanas tienen un papel vital a la hora de reducir emisiones, "creando ciudades más compactas y para caminar", desarrollando transportes públicos electrificados y mejorando la capacidad de absorción de las emisiones con zonas verdes.

La inversión en transporte público urbano e interurbano, y políticas para estimular su uso que podrían incluir la bajada de precios, son herramientas para lograr esas metas

Para lograr el objetivo de no superar los 1,5 grados, las emisiones globales de los transportes deben reducirse un 59% en 2050 con respecto a los niveles actuales.

La inversión en transporte público urbano e interurbano, y políticas para estimular su uso que podrían incluir la bajada de precios, son herramientas para lograr esas metas, destaca el IPCC, que también recomienda estimular el teletrabajo, la digitalización y la movilidad inteligente para avanzar en la misma dirección.

El informe subraya que los vehículos eléctricos están reduciendo su coste y su consumo está aumentando, pero indica que ello tiene que ir acompañado de "inversión continua en infraestructura que los apoye".

Expresa, por otro lado, una "creciente preocupación" por la explotación de algunos de los minerales críticos que se necesitan para las baterías que mueven estos vehículos (caso del litio), aunque el IPCC no ofrece ejemplos.