El Supremo de Rusia declara "extremista" al movimiento LGBTI y prohíbe sus actividades

La Onu condena el dictamen y llama a la derogación "inmediata" de las leyes que restringen Derechos Humanos 
Manifestación a favor de los derechos LGTBI en Moscú. EFE
photo_camera Manifestación a favor de los derechos LGTBI en Moscú. EFE

El Tribunal Supremo de Rusia ha confirmado este jueves el reconocimiento del movimiento LGBTI internacional como organización extremista y, por tanto, quedan prohibidas en el país sus actividades. 

A puerta cerrada, el juez del Supremo Oleg Nefedov ha fallado a favor de la reclamación presentada por el Ministerio de Justicia hace un par de semanas, cuando consideró que dicho movimiento viola las leyes que penalizan el extremismo y el odio social y religioso. 

El magistrado ha asegurado que esta decisión "no afecta al derecho de los ciudadanos a la privacidad y no conllevará consecuencias jurídicas negativas", si bien las restricciones están relacionadas con la emisión de propaganda, publicidad y generar interés entre la población, según ha recogido la agencia Interfax. 

El Alto Comisionado de Derechos Humanos de la Onu, Volker Turk, ha lamentado el fallo, que expone a cualquier que alce la voz por los derechos y libertades LGTBI a ser catalogado de extremista, con las "graves" implicaciones penales y sociales que eso conlleva. Los líderes de este tipo de organizaciones pueden ser condenados hasta a diez años de cárcel. 

"Nadie debería ser encarcelado por defender los Derechos Humanos o ver cercenados sus derechos por razones de orientación sexual o identidad de género", ha dicho Turk, en un comunicado en el que ha llamado a las autoridades rusas a derogar "inmediatamente" este tipo de leyes y a apostar en cambio por "los principios de igualdad y no discriminación". 

 

Turk ha expresado igualmente su preocupación por el hecho de que el término 'extremista' termine convertido como arma arrojadiza contra potenciales opositores, una categoría en la que entrarían no sólo políticos sino también activistas y periodistas, entre otros. 

Rusia inició su actual escalada represiva contra el colectivo LGTBI en 2013, con una primera ley contra la 'propaganda gay' que, bajo la premisa de proteger a los menores, limitaba los mensajes y actividades. La última reforma constitucional incluye también un veto explícito al matrimonio entre personas del mismo sexo. 

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