La ultraderecha gana las elecciones en Italia por primera vez

Meloni será la primera mujer al frente del Gobierno en el país, donde la coalición de derechas tendrá mayoría absoluta en el Congreso y el Senado tras sumar el 44% de los votos
Giorgia Meloni, celebrando los primeros resultados en la noche del domingo. ETTORE FERRARI (Efe)
photo_camera Giorgia Meloni, celebrando los primeros resultados en la noche del domingo. ETTORE FERRARI (Efe)

Italia ha cumplicado los pronósticos y la coalición formada por Hermanos de Italia (FdI), Liga y Forza Italia (FI) ha ganado las elecciones generales de este domingo con mayoría absoluta. Los resultados sitúan a la ultraderechista Giorgia Meloni como la primera mujer al frente de un Gobierno en el país, el más de derechas desde el final de la II Guerra Mundial.

"Gobernaremos esta nación por todos los italianos" para "exaltar lo que une y no lo que divide, porque nuestro objetivo es que los italianos puedan estar orgullosos de serlo", dijo en sus primeras declaraciones una Meloni sonriente, que ahora debe recibir el encargo del jefe del Estado, Sergio Matterella, de formar gobierno.

La alianza entre Meloni (FdI), el soberanista Matteo Salvini (Liga) y el conservador Silvio Berlusconi (FI) ha logrado un 44% de los votos, por lo que tendrá mayoría absoluta tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, y se queda muy cerca de copar los dos tercios del Parlamento, lo que le habría permitido cambiar la Constitución sin necesidad de consenso. La mayoría de la derecha debería estar entre 105 y 125 escaños en el Senado de los 206 totales.

FdL es el partido más votado con un 26%, con una subida meteórica respecto a las anteriores elecciones, en las que obtuvo un 4,3%, gracias a Meloni, la única oposición al anterior gobierno de Mario Draghi. Ella representa el cambio mejor que ningún otro político italiano, al ser joven y mujer, aunque el feminismo no sea una de sus batallas.

Mientras, la Liga suma un 8,8% y Forza Italia también supera el 8%. Aunque al menos en las primeras horas la victoria de la coalición parece maquillarlos, Salvini tendrá que asumir su papel de comparsa de Meloni en el Ejecutivo, después de que su partido se quedase muy lejos del 17% de las pasadas elecciones.

Fracaso de la coalición progresista

También deberán afrontar el fracaso la coalición progresista, con un 26% de los votos, y en particular el líder del Partido Demócrata (PD), Enrico Letta, que podría ser una de las víctimas electorales después de que la formación haya caído, según las proyecciones, hasta el 19%, casi igualando su peor resultado histórico, en 2018.

"Somos la primera fuerza de oposición y la segunda fuerza política y tenemos que hacer una oposición importante ante Europa y ante nuestro país en este momento delicado", dijo su portavoz en la Cámara de los diputados, Deborah Serracchiani, en la primera declaración del PD frente a este fracaso.

Letta intentó formar sin éxito un frente amplio para "frenar a la derecha" y los resultados electorales muestran que si se hubieran aliado el PD, el M5S y los centristas habrían podido conseguirlo, ya que la ley electoral beneficia a las grandes coaliciones.

Junto a Meloni, el otro gran protagonista de la noche es Giuseppe Conte, el exprimer ministro que se convirtió en líder del M5S y que ha logrado situar a la formación como el tercer partido del país, con el 15%, por encima de los sondeos previos y cuando parecía abocado al fracaso debido a las guerras internas. 

Los centristas de Acción, del exministro Carlo Calenda, que no ha logrado el escaño en el Senado por el que concurría, e Italia Viva, del exprimer ministro Matteo Renzi, antiguo líder del PD, llegan al 7,7%.

Uno de los datos más esperados al cierre de los colegios era el de la abstención, ya que se preveía amplia y así ha sido: un 35% de los italianos no acudieron a las urnas, una cifra que se convierte en la más alta en la historia de los comicios generales italianos, al superar el 27% de 2018.

En particular se ha notado una bajada del voto en el sur, donde sin embargo Conte y el M5S han obtenido sus mejores resultados, con más del 40 % de los votos de Nápoles, debido a su lucha por mantener algunas medidas sociales, como la renta de ciudadanía para las personas más vulnerables.

Meloni: "Gobernaremos para unir a los italianos"

En sus primeras declaraciones tras comenzar a conocerse resultados, Giorgia Meloni aseguró que la derecha gobernará "para unir a todos los italianos". En su aparición de madrugada en un hotel en las afueras de Roma, Meloni hizo un discurso muy medido y sin tonos triunfalistas, en el que aseguró que la coalición de derechas, con Liga de Matteo Salvini y Forza Italia de Silvio Berlusconi, gobernará "para que los italianos puedan estar orgullosos de ser italianos".

"Los italianos han dado desde las urnas una indicación clara, y la indicación es por un Gobierno de centro derecha con la guía de Hermanos de italia", dijo Meloni, que dejó para más adelante un análisis de los resultados. Señaló que es "tiempo de que los italianos tengan nuevamente un Gobierno que sale de una indicación en las urnas". Lamentó que haya sido una campaña electoral "agresiva y violenta" y aseguró que "Italia y la Unión Europea necesitan la contribución de todos ante la situación compleja en la que nos encontramos".

También manifestó su pesar por los datos de la abstención, que fue del 36%, y aseguró que su objetivo será "reconstruir la relación entre el Estado y los ciudadanos".

En un pasaje de su discurso más sentimental afirmo: "Para nosotros es una noche de orgullo, de rescate y de lágrimas y abrazos, sueños y recuerdos, y es una victoria para los que ya no están". Para Meloni ha llegado el tiempo "de la responsabilidad si queremos hacer historia". "Tenemos que entender la responsabilidad que nos han dado decenas de millones de italianos, no traicionaremos a esta gente".

La ultraderecha europea celebra el éxito de Meloni

Los líderes de las principales formaciones de la ultraderecha europea han celebrado el triunfo de Hermanos de Italia y han querido felicitar a su líder Giorgia Meloni, quien se convertirá en la primera mujer en gobernar Italia.

Así, en España, el líder de Vox, Santiago Abascal, ha dicho, después de conocerse los resultados electorales, que "millones de europeos tienen sus esperanzas puestas en Italia". En su cuenta de la red social Twitter, Abascal ha apuntado que la líder del FdI Giorgia Meloni "ha mostrado el camino para una Europa orgullosa, libre y de naciones soberanas, capaces de cooperar para la seguridad y la prosperidad de todos".

Desde Francia, también en un tuit, el eurodiputado del Ressemblement National y candidato a la presidencia del partido de Marine Le Pen, Jordan Bardella, ha apuntado que "los italianos han dado una lección de humildad a la Unión Europea, que, por boca de la señora Von Der Leyen, ha pretendido imponer el voto". Bardella ha agregado que "ninguna amenaza de ningún tipo puede detener la democracia: ¡los pueblos de Europa levantan la cabeza y toman su destino en sus manos!". 

Por su parte, Balázs Orbán, director político del primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, ha felicitado en la misma red social a los líderes de la coalición de derechas italiana (Giorgia Meloni, Matteo Salvini y Silvio Berlusconi) y ha apuntado que "en estos tiempos difíciles, necesitamos más que nunca amigos que compartan una visión y un enfoque comunes de los desafíos de Europa". Al final de su mensaje ha añadido: "Viva la amistad húngaro-italiana".

El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, se ha limitado a publicar un "felicidades" dedicado a Meloni. En Alemania, la miembro del AfD del Bundestag Beatrix von Storch ha felicitado "a toda la alianza de centro-derecha", al tiempo que ha indicado que "junto con nuestros amigos alrededor de Salvini, Giorgia Meloni puede construir un gobierno fuerte de derecha". "Suecia en el norte, Italia en el sur: los gobiernos de izquierda son cosa del pasado", ha incidido.

Los desafíos del nuevo Gobierno

¿Durará cinco años? Esta es la pregunta este lunes tras la victoria de la coalición de derechas en un país en el que desde 1947 se han alternado 67 ejecutivos. El nuevo Gobierno que liderará la ultradrechista Giorgia Meloni tendrá como principal dificultad lidiar con las diferentes ideas y egos de sus socios y tejer una buena relación con la Unión Europea.

El reparto de los ministerios será el primer obstáculo en la convivencia de Hermanos de Italia (FdI), la Liga y Forza Italia, pero no será el único. Probablemente la mayor distancia entre los aliados y que saldrá inmediatamente a relucir es la petición de Salvini de impulsar ayudas para mitigar el impacto del aumento de los precios de las energía, pues Meloni se mantiene firme en que aumentar la deuda pública "no es la solución".

Tampoco en materia fiscal están de acuerdo, pues la Liga quiere un impuesto único del 15%, mientras que la líder de FdI planteó "una solución más gradual" y Berlusconi propone una tasa única del 23% para todos, familias y empresas, y con la exención de los primeros 13.000 euros de renta, para favorecer a las bajas y medias.

Gañador por rexión en Italia

Las divisiones del Gobierno italiano también llegarán al Parlamento europeo, como ya se vio cuando FdI y la Liga votaron en contra de la resolución que condenaba a la Hungría antidemocrática de Viktor Orban. Mientras Meloni subrayó que "Orbán ganó las elecciones" y que "Hungría es un sistema democrático", Berlusconi dijo que las políticas del líder húngaro "están lejos de las nuestras, y también lo está su visión de Europa" y que "hay que hacer alianzas en Europa con grandes países amigos para proteger el interés nacional".

Matteo Salvini siempre ha considerado inútiles las sanciones contra Moscú —"Más que parar a Rusia y poner de rodillas a Putin, son los italianos los que las están pagando"—, pero Meloni ha reiterado muchas veces que apoyará a Ucrania y las decisiones tomadas en Europa contra Rusia.

En estos temas, los tres socios "tendrán que encontrar un difícil compromiso que no debe darse por descontado entre las fuerzas políticas tradicionalmente opuestas a las instituciones de la Unión Europea y las más cercanas a las autoridades de Bruselas", explica a Efe el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Pisa, Alberto Vannucci.