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¿Qué se necesita para ser funcionario en España?

Si un país funciona en términos administrativos se debe a su plantilla de funcionarios. En España, por ejemplo, la cifra de empleados al servicio del Estado asciende a 2.598.481 funcionarios, según las últimas cifras publicadas en el Boletín Estadístico del personal al servicio de las Administraciones Públicas. El dato engloba todas las categorías de empleado público, es decir tenga o no tenga plaza asignada. Estos funcionarios, además, computan a aquellos que trabajan en las comunidades autónomas. Las tareas de todos ellos son muy diversas, pero todos tienen un antepasado común: un estudiante que emplea una gran cantidad de horas en prepararse para superar una oposición; y como sucede en todos los estudios, hay oposiciones más duras y oposiciones fáciles. Esto último no quiere decir que se consigan de manera sencilla o sin esfuerzo, sino que los requisitos, digamos, son menos exigentes en referencia a las pruebas.  

La nómina de funcionarios en España abarca desde administrativos (desarrollan su labor fundamentalmente en ministerios), médicos, profesores y cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Hasta tener una plaza asignada (y lugar de destino), la persona que oposita suele emplear varios años de estudio y preparación (asistiendo a escuelas de formación) de acuerdo a unos temarios establecidos; aunque en determinadas oposiciones suele publicarse de una convocatoria a otra, y porque no todas las plazas que se ofertan son de carácter anual. Asimismo, no siempre es necesario contar con un grado o licenciatura (esto queda explicado en las bases de cada convocatoria) como paso previo a obtener una plaza de funcionario. Conseguir este objetivo requiere, además, de buenas dosis de paciencia, pues resulta muy complicado aprobar con plaza una oposición. Porque aprobarse, pueden aprobarse, pero hay una serie de baremos (puntos de experiencia) que establece el listado de personas que obtendrán las plazas en cuestión. Si no se alcanza, quizá se entre en nómina del Estado a través de una plaza de interino.

¿Hay oposiciones más fáciles que otras?  

A grandes rasgos, lo descrito sería un resumen de esa carrera hacia convertirse en funcionario. Toda vez que se consigue, el funcionario accede a una plaza y destino, que, en muchos casos, no puede elegir en persona; esto lo podrá hacer acumulando una experiencia en ese puesto de trabajo. Bien es cierto, que todo depende de cada ámbito. Por ese motivo, es recomendable enterarse de los plazos y requisitos de cada oposición. E igualmente, dentro del cuerpo de funcionarios también se habilitan otra serie de ascensos. Esto, de momento, es otra cuestión. En cualquier caso, una vez que se toma posesión de la plaza, el funcionario cuenta con una serie de derechos bien conocidos por todos los ciudadanos: puesto de trabajo inamovible (es complicado despedir a un funcionario salvo casos muy excepcionales y muy justificados); sueldo establecido (con aumento por parte del Gobierno) en función del rango de funcionario; número de vacaciones establecidos (con ese plus de días sin justificación); sin tener que hacer horas extras y posibilidad de promoción interna. Características laborales que difícilmente se puede encontrar en las empresas de carácter privado. Son ventajas, aunque también hay sus inconvenientes, como el no poder elegir destino, en determinados casos, como sucede con los profesores o policías.  

Como anticipábamos al comienzo, dentro de este largo camino a recorrer hasta convertirse en funcionario, hay que diferenciar entre las denominadas oposiciones ‘complicadas’ y ‘fáciles’. ¿Cuáles son los factores que establecen estas diferencias? Básicamente esto se encuentra en los requisitos de las convocatorias. Es decir, si el temario es más o menos extenso (complejidad aparte); si las plazas se convocan con más o menos frecuencia; si son plazas con una mayor o menor demanda y del resto de requisitos que se establezcan, como, por ejemplo, si se requiere o no tener un título universitario.

Son del estilo, por ejemplo, de auxiliar administrativo; correos o de servicios penitenciarios. En cualquier caso, el esfuerzo, dedicación y tiempo siempre serán obligatorios para todos los futuros opositores, ya que ser opositor implica una dedicación constante (todos los días), la realización de cursos con los que sumar puntos y tener muy bien estructurado el temario a desarrollar. Para esto último, muchos de los futuros funcionarios se apuntan a clases en escuelas especializadas en donde prepararse de cara al día clave. Normalmente, en estas escuelas, los preparadores suelen ser funcionarios que pasaron por ese mismo camino.

Finalmente, otro elemento muy debatido está en si en las oposiciones se prima el conocimiento, la experiencia o el saber o, por el contrario, se puntúa más la capacidad de memoria que pueda tener el aspirante. Esta situación parece que va a cambiar de cara a las próximas convocatorias (independientemente de la oposición a aspirar), según se establecerá en el nuevo Estatuto Básico del Empleado Público. Al parecer, todo apunta a que la experiencia adquirida tendrá una importancia por valor del 40 por ciento. Dentro de esta reforma, también se discute la situación en la que quedarán los interinos que no obtengan plaza, con el objetivo de abordar la temporalidad del sector funcionarial en España. Por el momento, todos estos posibles cambios son preliminares, a la espera de una aprobación definitiva en la legislación.  

¿Qué se necesita para ser funcionario en España?
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