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PERDÍ MI DINERO CON LA VENTA DEL POPULAR Y AHORA, ¿QUÉ HAGO?

Accionistas secuestrados

Exterior de una oficina del Banco Popular
Exterior de una oficina del Banco Popular
Los testimonios de los afectados narran historias de increíble dureza

Un lucense que perdió, con su esposa, todos los ahorros de su vida
"Frustración, rabia, impotencia y desconfianza es lo que sientes". Contiene a duras penas las lágrimas, cuando cuenta que ha perdido los ahorros de toda su vida. Este lucense de mediana edad, que prefiere preservar su identidad, se ha quedado sin los 223.000 euros que tenía invertidos en acciones, que había comprado junto a su esposa hace una década como clientes del Banco Pastor. A esa cantidad hay que añadir otros 17.000 de sus dos hijos.

Aunque ambos tienen un trabajo estable, este traspié les ha cogido con la mitad de la hipoteca de su piso pendiente de pagar y con su hijo menor estudiando. "El mayor está trabajando, pero los ahorros que teníamos para él han desaparecido", explica el progenitor.


"Fue un atraco a mano armada, la primera vez que pasa en Europa. Es lamentable, aún no me cabe en la cabeza"


Considera que esta operación financiera fue "un atraco a mano armada, la primera vez que pasa en Europa. Es lamentable, aún no me cabe en la cabeza". Él se sorprende de "cómo" lleva la pérdida de los ahorros de toda su vida, porque cree que otras personas en su situación "se tirarían de un puente". 

EN PICADO. Cuando compraron en 2007 cada acción les costó 13,71 euros. Diez años después, el día anterior al anuncio de la compra por Banco Santander, su importe era de 0,31. Recuerda que desde la fusión por absorción con el Popular a finales de 2011 el valor de los títulos "fue en picado".

Este afectado asegura que tenía "asumida toda esa bajada con dolores de cabeza y todas las depresiones correspondientes", con la esperanza de que algún día retomasen el vuelo, pero no que su cuenta quedase a cero. Se muestra además "convencido " de que la compra que ha cristalizado este mes ha respondido "a una estrategia". Agrega que "es increíble como ha acabado el Pastor. Lo destruyeron. Era un banco de mucha credibilidad en Galicia".

Un empresario al que 'invitaron' a invertir
Cuando el Popular llevó a cabo una ampliación de capital exprés hace un año, en la que colocó 2.500 millones de euros en acciones en apenas dos semanas, a un empresario lucense le "condicionaron " la renovación de la línea de crédito que tenía con esta entidad financiera a cambio de que se hiciese con títulos por importe de 100.000 euros.

No tenía otra alternativa que acceder a la "invitación" del banco, según asegura, porque esa financiación era vital para su negocio familiar. Además las condiciones eran ventajosas porque le ofrecían reducir el tipo de interés a menos de la mitad.


"Este es un golpe en la línea de flotación de mi empresa que lleva 25 años funcionando y mi trabajo no es la bolsa"

"Este es un golpe en la línea de flotación de mi empresa que lleva 25 años funcionando y mi trabajo no es la inversión en bolsa ", precisa este empresario, que se encuentra con este nuevo revés cuando había salido airoso de la crisis general, en la que un cliente le dejó una deuda de 200.000 euros tras entrar en concurso de acreedores.

Señala que la consecuencia de la pérdida de esta elevada cantidad de dinero es "el nerviosismo, no dormir, ni descansar, no saber lo que pasará en tu devenir diario".

"La sensación es de robo. El personal de la entidad bancaria te tranquilizaba. Te decía: ‘No te preocupes. Espera. En dos o tres meses van a subir’. Pero me las tragué", explica.

Este empresario asegura que "todos los días consultaba la bolsa en internet para deshacerme de ellas". Pero no fue posible. "Las compré a 1,01 euros. Al día siguiente ya valían cuatro céntimos menos y ya no pararon de bajar", recuerda. En solo 24 horas su condicionada inversión ya se había devaluado en unos 4.000 euros.

Quiere dejar claro que "no buscaba recuperar la inversión, sino no perder una salvajada". Este patrono lucense, que da trabajo a una decena de personas, lo tiene claro. En presencia de su abogado, Jacobo Vázquez, asegura que emprenderá "acciones legales cueste lo que cueste porque me siento estafado".

Un pensionista con bonos subordinados
Un septuagenario lucense se encontró dos días después de la venta del Popular con que se había quedado sin los ahorros que tenía en esta entidad financiera en bonos subordinados. "El 30 de mayo tenía 30.000 euros. El 9 de junio la cuenta estaba a cero", detalla este afectado. Dice que no recibió explicación alguna del personal de la oficina a la que acudió, salvo que los clientes que invirtieron en acciones y valores habían perdido todo el dinero.

Este pensionista, que ha recurrido a la organización de consumidores Facua para asesorarse, se siente "como si me robara un carterista". "Es un robo, una estafa", añade este lucense, cuya intención es emprender "acciones legales, si el banco no ofrece una negociación".


"Es como si me hubiera robado un carterista. Emprenderé acciones legales, si el banco no ofrece una negociación"


Los bonos los adquirió en 2011. Eran por diez años con un rendimiento anual del 8%. Explica que cuando los compró le aseguraron que el capital estaba "garantizado " salvo que "el banco desapareciese ". Desde entonces cobró intereses trimestralmente, incluso en el primer semestre de este ejercicio. Este septuagenario lucense precisó que invirtió en estos valores porque el Popular le generaba confianza. Pero hoy en día se lamenta de que "la confianza mata al gallego".

Este afectado también tiene la mosca detrás de la oreja porque en las semanas previas a la venta del Popular organismos públicos y grandes inversores extranjeros retiraron miles de millones de euros de depósitos del banco. "Estaban advertidos. Creo que disponían de información privilegiada", sostiene. A su juicio, el Popular "no estaba en la ruina, sino que se quedó sin liquidez" debido a esa masiva retirada de fondos.

Una empleada con 25 años de servicio
En esa interminable lista de 60.000 gallegos que vieron como sus acciones del Popular quedaban reducidas a cenizas, también figuran trabajadores de la entidad. Son afectados por partida doble. Por una parte pende la guillotina del despido por la duplicidad de oficinas con el nuevo propietario —en la provincia de Lugo se incorporan 127 empleados de 32 sucursales— y, por otra parte, porque también invirtieron sus ahorros en acciones cuando se acometió la ampliación de capital en 2016.

"A presión comercial foi brutal. Nuns casos veladamente e noutros suxerindo que había que comprometerse coa entidade. Se non tiñan liquidez para a compra, ofrecíanlles préstamos a tipo cero. Agora non teñen os títulos e teñen que afrontar a financiación", afirma Rosa Conde, empleada del Banco Pastor desde hace un cuarto de siglo.

Rosa Conde, que es representante del personal, asegura que los trabajadores están "angustiados, con incertidume e inseguridade, e enfadamos cos antiguos xestores ". A la espera de que el banco mueva ficha, prevé que convocarán movilizaciones.

Aún está fresca la regulación de empleo, "unha das máis agresivas " de la banca española, llevada a cabo a finales del año pasado por el Popular, que supuso 2.592 despidos. En Galicia fueron unos 300 y se vieron afectadas unas 40 oficinas, entre ellas en Monforte de Lemos y Sarria. Sin solución de continuidad, nueve meses después la plantilla vuelve a ver peligrar sus puestos de trabajo. Rosa Conde considera que la caída del Pastor, una firma de referencia en Galicia, se agravó con su fusión por absorción con el Popular a finales de 2011. Pero, a su juicio, el origen de su desplome se produjo a raíz del aterrizaje en 2002 en el banco del consejero delegado Fulgencio García, procedente del Popular, que apostó por un crecimiento "desmesurado e non equilibrado", al expandir la entidad por Levante y Andalucía y apostar por el ladrillo. "A burbulla inmobiliaria pillounos co paso cambiado", apunta.

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