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COMO GLOSARIO

Acoso sexual, el pan nuestro de cada día reducido a tabú

Más de la mitad de las mujeres han sido en algún momento víctimas de acoso
Más de la mitad de las mujeres han sido en algún momento víctimas de acoso

El sistema patriarcal ampara una violencia hacia las mujeres que permea todas las esferas sociales ►Las estadísticas dicen que el 55% de las féminas europeas de más de 15 años han sido víctimas

"O principal insulto que reciben as mozas no instituto por parte deles é o de puta. É un xeito de atacalas sexualmente, de desprestixialas. É o pastor eléctrico que se lles pon ás mulleres que son moi soltas para o que eles pensan". Nanina Santos Castroviejo es profesora de secundaria desde hace más de 25 años y una veterana del feminismo gallego a través de movimientos como Andaina y considera que la lucha de las mujeres por las libertades y los espacios públicos han supuesto para ellas "certas peaxes".

Contrapartidas como las situaciones de acoso y agresiones sexuales que en el último mes han salpicado los periódicos y los informativos, de las secciones de cultura y espectáculos a las de política y deportes. El caso de Harvey Weinstein, destapado por Ronan Farrow, hijo de Mia Farrow, en la revista The New Yorker, se ha comportado como una bola de nieve. Son ya más de ochenta las mujeres que acusan a Weinstein, uno de los productores más poderosos de Hollywood, de acoso y agresiones sexuales. Mientras tanto, la lista de decepciones de Hollywood suma y sigue: Dustin Hoffman, Roy Price, Steven Seagal, James Toback, Brett Ratner y Kevin Spacey. El efecto dominó ha saltado el charco y ha sacudido también el Parlamento británico, la televisión francesa o el mundo del deporte en Ucrania o Suecia.

Tanto Nanina Santos Castroviejo como la politóloga Natalia Paleo Mosquera, la educadora social y pedagoga Paula Varela Costa y la actriz Nieves Rodríguez inciden en que estos casos tan llamativos, protagonizados por personas famosas, no constituyen ni una novedad ni son únicamente óbice del mundo de las celebridades y de las esferas de poder. Dar con una mujer que no haya enfrentado una situación de acoso sexual a lo largo de su vida es como encontrar una aguja en un pajar. Todas ellas coinciden, asimismo, en una palabra: tabú.

Entre 83 y 102 millones de mujeres en la Unión Europea han sido víctimas de acoso sexual


"A violencia contra as mulleres, e as agresións sexuais en particular, non son un tema novo, pero o que si que é bastante recente é o feito de que se faga visible, que deixe de ser un tabú, que pase de ser unha cuestión da esfera privada á esfera pública, que deixe de ser un problema individual a ser un problema colectivo, político", explica Natalia Paleo.

¿Qué es el acoso sexual? La Agencia de los Derechos Fundamentales (FRA) de la Unión Europea, identifica como acoso sexual desde besos, abrazos o tocamientos indeseados a comentarios o bromas sexualmente insinuantes. Asimismo, contempla invitaciones inadecuadas para un encuentro, preguntas impertinentes sobre la vida privada, comentarios sobre la apariencia física y miradas inapropiadas o lascivas que resultan intimidantes.

También incluye imágenes, fotografías o regalos que alguien envía o muestra, de contenido sexualmente explícito, conductas exhibicionistas indecentes o material pornográfico que alguien obliga a ver a otra persona en contra de su voluntad. Finalmente, los mensajes de correo electrónico, SMS o WhatsApp sexualmente explícitos e insinuaciones inapropiadas que resultan ofensivas en redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram o foros de internet también constituyen acoso sexual.

Además de los supuestos contemplados en la Ley Integral contra la Violencia de Género, el Código Penal español tipifica como acoso sexual la solicitud de favores de naturaleza sexual, para sí o para un tercero, en el ámbito de una relación laboral, docente o de prestación de servicios, continuada o habitual, que provoque a la víctima una situación objetiva y gravemente intimidatoria, hostil o humillante. Las penas van desde multas de seis meses a un año de prisión en el caso de que se haya ejercicio sobre personas especialmente vulnerables.

En el 32% de los casos, el autor pertenecía al entorno laboral (un superior, un compañero, un cliente)


Introduce Paula Varela que las mujeres que sufren enfermedad mental y aquellas con diversidad funcional motora, sensorial o intelectual, así como las más jóvenes, están más expuestas a sufrir acoso.

Con todo, la Fiscalía de Lugo incoó el año pasado nueve procedimientos por acoso sexual, mientras que en 2015 habían sido siete y en 2014, únicamente cinco. Cifras exiguas, teniendo en cuenta la habitualidad que reflejan las estadísticas.

Otra vez, el tabú, porque en una inmensa mayoría de los casos, quienes son asaltadas por un jefe, las que reciben por WhatsApp una fotografía no solicitada de los genitales de un compañero o aquellas que han sufrido a un profesor o a un cliente baboso no son capaces siquiera de confesárselo a una amiga íntima. Los mecanismos que se activan para paralizar a la víctima, coinciden Nanina Santos y Paula Varela, pasan por la culpa o la vergüenza, por creer incluso que exageras si te sientes incómoda o que hay algo en ti que no está bien. "Por non falar do medo a perder o traballo ou a ser tachada de conflitiva", apunta Nieves Rodríguez.

"De forma moi simplificada, as violencias machistas exércenas os homes contra as mulleres, polo feito de ser mulleres. Por que? Porque queren exercer autoridade e control sobre elas, porque consideran que son superiores. O exercicio da violencia serve para facer máis efectivo ese control. A xerarquía entre os xéneros susténtase nun sistema cultural, político e económico que é patriarcal. As violencias machistas son de tipo estrutural, estan baseadas en mitos, normas e valores socioculturais patriarcais e androcéntricos. Homes e mulleres somos creados/educados/producidos para manter esas xerarquías e desigualades", explica Natalia Paleo.

El 75% de las directivas y el 74% de las que tienen capacitación profesional han sido víctimas, frente al 41% de las que no tienen empleo remunerado


Nanina Santos se retrotrae a Eva y a Pandora. "A todas as bruxas e lurpias das mitoloxías que perpetúan o mito da muller perversa, manipuladora, que engana os homes: cómpre machacarnos". Al tiempo, introduce el que quizás sea el mayor de todos los obstáculos con los que se encuentra una mujer que quiere hacer público un acoso o abuso sexual: el descrédito. "Cando unha muller denuncia violencia sexual sempre se sementa a dúbida de que ela mente, pero cando un home a nega, por que non pensamos que el tamén pode mentir?", añade Paula Varela.

Santos cree que las adolescentes de hoy en día están mejor preparadas para identificar el acoso que las de generaciones anteriores, aunque Varela añade que conocen "moi ben" el marco teórico, "pero ás veces requiren acompañamento sen monsergas, porque quedan paralizadas". Con respecto a ellos, la profesora de secundaria insiste en la importancia de "non reforzar condutas negativas".

Nanina Santos, desde su experiencia, tiene la esperanza de que al calor del caso Weinstein situaciones de acoso invisibilizadas salgan a la luz. "Temos que celebrar como éxito do feminismo a dimisión dun ministro británico por tocarlle unha coxa a unha xornalista; hai uns anos, cando Aznar lle meteu un bolígrafo no escote a Marta Nebot, foi interpretado como un chiste".

Paula Varela y Nieves Rodríguez también son optimistas. "Hai só uns meses, víamos como nin as denuncias de 50 mulleres eran abondas para condenar a Bill Cosby; desta vez, eu percibo un meirande respecto a quen está a verbalizar as súas experiencias. De todos os xeitos, todo este proceso debe ir acompañado de sentenzas exemplares", apunta la actriz.

Natalia Paleo muestra más reservas: "Posiblemente, si que estemos máis preparadas para identificar e nomear esta violencia, pero isto non signfica que vaia ir a menos, de feito os datos indican que están indo a máis". Ella cita una investigación de la antropóloga Rosa Segato, quien asocia una mayor precarización de la vida -"menos benestar social, menos emprego, menos acceso á cultura, desarraigo social, familiar"- con la violencia sexista. "Máis debilitados se senten os homes, que se volven impotentes e vulnerables, e máis agresións levan a cabo". En este contexto, el empoderamiento de las mujeres es imprescindible y la denuncia, también, pero la resolución del problema "é moito máis complexa", concluye esta politóloga.

Del caso Nevenka al de Teresa Rodríguez

La edil de Ponferrada Nevenka Fernández demandó en 2001 al alcalde de la ciudad, Ismael Álvarez. Durante el juicio, tuvo que escuchar cómo la Fiscalía hacía referencia a que se había "dejado tocar el culo como una cajera del Hipercor". Dieciséis años después y a pesar de que Álvarez fue condenado, Nevenka Fernández hace su vida fuera del Bierzo. Estos días, Manuel Muñoz, el empresario que acosó a la líder de Podemos Teresa Rodríguez, ha solicitado el recurso del procesamiento alegando que ella "no es una timorata".

Pena Rábade y Baltar
En Galicia, hace unos meses fue archivada una denuncia contra el presidente de la Diputación de Ourense, José Manuel Baltar, por ofrecer trabajo a una mujer a cambio de sexo, mientras que en 2008 el exalcalde de Begonte José Pena Rábade fue condenado a una multa por acoso a una funcionaria.

Este mismo año ha sido condenado por abusos a una feligresa el exorcista de Tui, José Luis Portela, mientras el exalcalde de Vigo Manuel Pérez es juzgado por hacer chantaje sexual a una empresaria en su labor de inspector de trabajo.

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