María Carrera se mantiene firme seis días después de iniciar una huelga de hambre

El escenario de su huelga son las dependencias del Concello. f.s.
photo_camera El escenario de su huelga son las dependencias del Concello. f.s.

Su tensión arterial está bien, los resultados de los análisis de glucosa arrojaron datos normales y transcurridos seis días desde que anunció el inicio de una huelga de hambre, María Carrera perdió un kilo, por lo que ahora su báscula indica que pesa 50. «Físicamente me siento perfectamente. A lo mejor pienso un poquito más lento que habitualmente y también me cuesta hablar un poco más», ha explicado hoy.

Su determinación convirtió a esta vilagarciana de 39 años en la referencia de otras personas, y familias enteras, que acuden hasta la Casa Consistorial de la ciudad para interesarse por los motivos que la empujaron a mantener el ayuno voluntariamente y permanecer durante doce horas en las instalaciones de la institución municipal.

Así pudo escuchar el testimonios de jóvenes matrimonios con hijos para los que el fin de mes llega el día 15 porque el dinero solo les alcanza para atender dos semanas las necesidades básicas o de otros que, como ella, solicitaron la Renda de Integración Social de Galicia (Risga) hace más de un año, superando su espera, que comenzó hace diez meses.

Dependencia

También escuchó a vecinos que le comentaron que la ayuda a la dependencia que solicitaron les llegó aprobada varios años después de que el familiar enfermo para el que la habían pedido hubiese fallecido, y no pudieron ingresarlo en una residencia donde pudiese recibir los cuidados adecuados teniendo en cuenta su estado.

«De ánimo estoy bien, sobre todo porque la gente se está volcando. Viene junto a mí y me cuenta sus historias y sus problemas y me doy cuenta de que debo seguir al pie del cañón porque es la única forma de hacer ver a las administraciones que una persona no puede vivir con cero euros», argumenta.

María Carrera, cuyo expediente de solicitud de la Risga está en fase de tramitación, tras haber superado un obstáculo en el Concello de Vilagarcía, subraya que su lucha es por otras personas que están en una situación aún peor que la suya, que tiene cama y comida porque así lo quiere una amiga de Vilaxoán. «Y no tengo familia a mi cargo», subraya.

«No niego que los concellos estén limitados a la hora de tomar decisiones como aumentar el personal que trabaja en servicios sociales, que están desbordados, pero pueden hacerlo saber a otras instituciones para que cambie la situación», expone. María Carrera mantiene que «nadie tiene que vivir de la mendicidad teniendo un historial detrás», como es su caso y muchas otras personas.

Precariedad

«No puede ser que un porcentaje cada vez más alto de la población llegue a una situación de precariedad, no tenga ningún tipo de salida laboral más que la explotación, en algunos casos, y quede completamente abandonada a su suerte», proclama.

María Carrera denuncia «que se esté criminalizando a quienes cobran alguna prestación y trabajan en negro porque el dinero que reciben no les alcanza para atender a sus hijos, cuando los mismos que lo hacen no controlan a las empresas que los explotan aprovechándose de su necesidad».

«Otros tienen que elegir entre comer o pagar los impuestos para poder recibir las ayudas. Están en un callejón sin salida, porque se están decretando embargos de cuentas bancarias de gente que tiene rentas mínimas y que cobran por el ingreso de la Risga en sus cuentas», expone. «Es humillante», agrega.

Hoy no se ha planteado poner fin a su huelga de hambre, y ha reiterado que continuará mientras no pueda alimentarse por su cuenta y que las administraciones no reconozcan «que existe un problema muy grave» y adopten medidas para hacerle frente.

María Carrera afirmó que el médico y la enfermera que la atendieron en el centro de salud le comentaron que conocen casos de malnutrición y de problemas de salud derivados de las carencias en al alimentación que se están registrando en Vilagarcía.

Más de 200 personas firmaron al pie de un escrito en el que figuran sus demandas y que será enviado a las administraciones públicas. «La gente quiere hacer algo, porque está desesperada, pero no sabe qué», comenta.

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