Almodóvar y Urbizu, duelo al caer el sol

Urbizu y Almodóvar, cuyos films se perfilan como posibles ganadores de la noche (EFE)

El cine español celebra hoy la XXVI edición de los premios Goya, con una ceremonia presentada por Eva Hache y en la que no hay claro favorito, por lo que se aventura un duelo entre las películas con más nominaciones: La piel que habito, de Pedro Almodóvar, y No habrá paz para los malvados, de Enrique Urbizu.

La cinta de Almodóvar, que acaba de lograr el reconocimiento de los premios Bafta británicos, parte como favorita si se atiende a sus 16 nominaciones, en el año del reingreso del cineasta manchego a la Academia de Cine tras años de desencuentros.

Sin embargo, le sigue de cerca, con catorce opciones, No habrá paz para los malvados, un thriller que ha logrado el respaldo de los premios José María Forqué y de los Círculos de Escritores Cinematográficos (CEC).

Blackthorn
, el western de Mateo Gil, y La voz dormida, un drama sobre la postguerra firmado por Benito Zambrano, completan el cuarteto de ases que optan, entre otros premios, al de mejor película y director.

Durante la ceremonia, que transcurrirá de la mano de la mordaz actriz y cómica Eva Hache, se dilucidarán otras muchas incógnitas, como el Goya al mejor actor, en liza entre Antonio Banderas, Daniel Brühl, Luis Tosar y José Coronado, o quién, entre Elena Anaya, Inma Cuesta, Verónica Echegui o Salma Hayek, será la mejor actriz.

GOYA DE HONOR
El único premio que ya se conoce es el Goya de Honor, para Josefina Molina, la primera mujer directora que consigue esta distinción y que le fue entregada el pasado 28 de enero, en coincidencia con la fiesta de los nominados a esta edición.

Pero antes de llegar a la ceremonia, los invitados deberán recorrer la no menos esperada alfombra roja, en la que la fiesta más glamurosa del cine español se pondrá, un año más, de largo.

Las claves de la indumentaria de esta XXVI edición, según señaló esta semana a EFE el estilista de los premios, Vicente Ruiz, serán la gasa y la seda, en colores nude y champán, además de los raciales negro y rojo, con recamados y bordados para enriquecer vestidazos que, en la mayoría de los casos, serán larguísimos.

Comentarios