Bañistas temerarios en A Lanzada

Josefina Martínez es una enamorada de la playa de A Lanzada. Veraneante habitual en Sanxenxo desde hace más de cinco años, el arenal que separa el municipio del vecino O Grove es su favorito con diferencia. Y eso a pesar de las dificultades con las que se encuentra a la hora de poder acceder a la playa.

Al igual que muchos otros bañistas, esta madrileña se ve obligada a cruzar la carretera que conduce al municipio meco para poder acceder al paseo de madera que lleva al arenal. ''Es increíble que no exista un paso de cebra en esta zona'', lamenta. Se refiere concretamente al lugar de As Salinas, a muy pocos metros de distancia de la rotonda que enlaza la VG-4.1 con la carretera PO-308. Allí se encuentra una explanada que, durante el verano, hace las veces de aparcamiento. La gente que opta por dejar allí sus vehículos (descartando así las plazas habilitadas al otro lado de la calle) no tiene más remedio que atravesar los dos carriles de alta velocidad sin la seguridad que otorga un paso de peatones.

La polémica en torno a la ausencia de señalización horizontal en este punto no es algo novedoso. Sin ir más lejos, el PsdeG-PSOE de Sanxenxo demandó en más de una ocasión la necesidad de pintar en esta zona un paso de cebra, una petición que fue aceptada por el Gobierno municipal hace un año. El Concello acometió esta actuación que, sin embargo, fue rectificada por la Xunta de Galicia. La institución autonómica ordenó en octubre que se borrase el paso de cebra, alegando que no cumplía con los requisitos necesarios para acoger un paso de peatones. Fuentes de la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas argumentaron entonces que la seguridad de los viandantes no estaba garantizada.

Riesgo

La ausencia de un paso de cebra no impide que los peatones se arriesguen a cruzar el vial, con el peligro que supone. La situación se vuelve más tensa durante el verano, cuando A Lanzada se llena de turistas y veraneantes. Un vecino de la zona asegura que, en ocasiones, ''son os propios peóns os que paran o tráfico para poder atravesar a estrada''.

Por el momento, no ha habido que lamentar ningún incidente, aunque los afectados temen que la buena suerte se acabe algún día. ''Yo he visto cruzar a niños y personas mayores con total despreocupación. Los conductores que transitan habitualmente por aquí saben que esta zona es peligrosa y suelen tomar precauciones, pero en verano viene mucha gente de fuera y no están al tanto de lo que ocurre'', apunta una comerciante de Noalla.

Razonamientos como este han hecho que una de las alegaciones presentadas ante la Xunta a la hora de afrontar la reforma de la PO-308 incluya el pintado definitivo de un paso para peatones. Por ahora, bañistas y conductores deberán extremar las precauciones y abrir bien los ojos para que no se produzca ninguna incidencia.