Dinio anuncia su boda en Vigo con la Miss Ourense Irene López

Al acabar la entrevista Dinio se saca la camiseta para posar en un sofá rojo con su novia, vestida de guerra, y enseña un cuerpo cacao hinchado de gimnasio. «Estás cachitas, cabrón», le digo mientras le sobo temerariamente el brazo. «Desde que estoy con ella no he tomado nada de alcohol, nada de drogas y voy siempre al gimnasio», contesta mirando a su novia, Irene López, Miss Ourense.  

Estamos en el club La Habana, a los pies de la carretera de Vigo. A nuestro alrededor pululan chicas sudamericanas y desfila un rosario de señores semiborrachos que mantienen entre ellos grandes conversaciones entre furiosas caladas al pitillo. Es un fresco de la España contemporánea. Por la mañana Dinio e Irene fueron a los juzgados de Vigo a arreglar los papeles de su boda, porque se casan, y allí un funcionario le entregó a la modelo la demanda que le puso la organización de Miss España, en la que le pide 300.000 euros por haber dicho que en el certamen abundan el sexo pagado y las drogas. La chica salió tambaleándose de los juzgados y los dos se pasearon aturdidos por Vigo hasta que ella se desplomó en el suelo. Una vecina salió con una toalla mojada en alcohol y, presa de los nervios, se la acabó poniendo a Dinio en el cuello. Pasó por allí una ambulancia y marcharon todos al hospital.

«Nos vamos a casar aquí», anuncia el cubano. «La conocí hace cuatro meses y no nos separamos un segundo». Los dos están en el Habana para hacer un número. También actúan en la sala Bagdad de Barcelona tres veces a la semana. Tiene piso alquilado allí y otro en Madrid. No vive mal. Hace once años su rostro barrió el share cuando apareció de la mano de Marujita Díaz. «Ella no me lanzó sino que yo la lancé a ella, porque estaba en el baúl de los recuerdos».

Pero la amaste, Dinio.

¡Qué va! Fue un montaje en toda regla. Algo divertido. Lo hizo con Daniel Ducruet y conmigo. ¿Y yo por qué no me voy a aprovechar? Aunque no te lo creas, yo soy técnico en artes gráficas y sé lo que es trabajar. ¿Por qué no trabajo ahora? Pues porque vivo del cuento.

El cine X ya no es salida para Dinio. «Lo dejé desde que estoy con ella». Para celebrarlo, rodaron una escena porno que puede verse en un portal de internet de nombre señorial: Leche69. El cubano se cuida. «Yo soy un chico deportista».

¿La noche desgasta?

Confunde. Confunde a cualquiera. Y si sales todos los días de la semana, normal. Yo he sido un caradura pero tengo un corazoncito.

Ese «corazoncito» le llevó a donar el dinero recaudado con su hit Hasiendo el amor a una fundación brasileña de niños con cáncer. «Yo no soy cantante. No he hecho nunca playback».

¿Te enganchaste a las drogas?

No fui un toxicómano habitual que se drogase todos los días. Algún sábado... Si pudiera volver atrás no lo volvería a hacer. Veo a tantas madres sufriendo por sus hijos. Conozco a amigos muy dentro, a deportistas, a un profesor de ballet, a un profesor de kick boxing.

Pero a la tele muchos vais un poco pasados.

No, y te cuento. En la tele está prohibido fumar y beber. Entras en un camerino y lo único que ves son bocadillos y refrescos. Hay una leyenda que sí, que dice que las folclóricas, antiguamente... La tele pone muy nerviosa a la gente y a veces sale uno que se ve un poco ido, pero igual se comió un valium.

El caso es que pagan bien.

Otra mentira. Por un Sálvame diario te pagan 300 euros. Si en la televisión pagaran esos miles de euros que dicen, qué hago yo hoy aquí en un club.

Dinio está hablador y tiene un punto de amabilidad estupendo. Por momentos se relaja hasta el xtasis. Se repantinga en el sofá y ni siquiera tiene en consideración a las chicas que lo observan apoyadas en una barra. La entrevista transcurre en ese aire sórdido y decadente de las pasiones suburbiales, y el cubano, sin embargo, avanza en paralelo, sin mezclarse.

«En la tele ganas pasta con la mentira, y con la verdad ganas menos pero te quedas más tranquilo. Yo he mentido muchísimas veces. Me arrepiento. Le he mentido al espectador que me estaba viendo y he inventado cosas muy fuertes con las que tocas la sensibilidad de alguna gente». «Yo ahora soy un profesional», dice media docena de veces. «Esto de hoy lo hemos ensayado mucho», apostilla.

Irene López es una chica rubia de lánguida belleza nórdica que tiene un pollo montado con Miss España que le está absorbiendo las energías en los platós y en los juzgados. «Yo hoy no estoy para actuar, pero si te contratan hay que hacerlo», dice recordando el desmayo de hace unas horas. Es entonces, después de un breve silencio y unos chispazos de la cámara, cuando Dinio se despoja del showman televisivo pasto de películas y canciones infamantes. «El comunismo lo odio y odio la dictadura. Quiero a mi tierra y me gustaría que algún día fuese libre. El día que llegue la libertad seré el primero en llegar allí y besar mi suelo», dice. «Mis compatriotas lo están pasando muy mal».

¿Y España?

Está mandando a los inmigrantes para sus países por cinco años, pero esos que mandan fuera van a regresar con sus hijos, y se triplicaría el problema. El método de coge el dinerito y vete no es la solución para la crisis. Zapatero se está equivocando muchísimo. Ahora mismo recortando los salarios. ¿Qué culpa tiene el pueblo de sus errores? ¿Qué culpa tienen los ancianos para que se les recorten sus pagas, que aún por encima es una mierda lo que les pagan?

Deberías dejar el Sálvame Deluxe por la tertulia política.

¡Claro que sí!

«Sabe un montón, ¿eh?», dice su novia. «Zapatero lo que tiene que hacer es bajarse el sueldo él e irse al as islas Seychelles a pasar allí unas semanas a relajarse un poco», estalla Dinio. Van a ser las diez de la noche y aunque el cubano no tiene prisa, el cierre de la edición es dentro de dos horas. El ambiente en el local es férvido y mucho: suben columnas de humo, se trasiega el whisky y las parejas se meten mano más pesadamente, con ansiedad y torpeza.

Dinio, ¿cuál es para usted el colmo de la desdicha?

¿Cuál es el colmo de la desdicha? Hostia, vaya pregunta que me acabas de hacer. ¿El colmo de la desdicha? Joder.

Es la única pregunta que traigo apuntada.

¡Pues primero explícame qué significa y luego te la respondo!

El cubano lo sigue flipando durante un cuarto de hora y al despedirse dice: «Tú estás loco, tío. ¿Cómo puedes ir por ahí haciendo esas preguntas?». Dinio es un niñazo; un tío fantástico. Pone a su novia a cuatro patas en el sofá para posar junto a él, saluda a unos hombres y desaparece de entre las cortinas a montar el show bajo un público incendiario.

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