El alcalde de Lalín anima a empresarios a gestionar los cines que cerrará Filmax

Interior de una sala de Filmax del Pontiñas vacía. dp
photo_camera Interior de una sala de Filmax del Pontiñas vacía. dp

LALÍN. El alcalde de Lalín, Xosé Crespo, lamentó ayer el inminente cierre de las cinco salas de cine que llevaban abiertas casi una década en el centro comercial Pontiñas-Gadis y que la sociedad gestora, propiedad de Filmax, cerrará a finales de este mes.

Crespo afirmó que «é unha mágoa perder un servizo coma este» y añadió que «é unha moi mala noticia para Lalín e para a súa comarca». El regidor reconoce que hasta hace unas semanas mantuvo contactos y realizó gestiones con los propietarios de Filmax para que «aguantasen todo o que puidesen, iso foi o que lles pedín, e fixérono, pero a situación non deu máis de si». El problema, señala Crespo -al igual que lo hizo el consejero delegado de la firma, Carlos Fernández- es el brutal descenso de espectadores. «A xente da comarca do Deza, non só de Lalín, non vai ó cine», argumenta.

A renglón seguido, Crespo explica que el volumen de población de la comarca dezana y de sus alrededores resulta suficiente para garantizar la viabilidad de los cines, siempre y cuando se mantuviesen las ratios de asistencia al cine de poblaciones similares, y eso fue lo que falló. El alcalde lo achaca, en buena medida, «a que temos unha poboación moi rural». De todos modos, el regidor es moderadamente optimista respecto a que la capital dezana pueda recuperar un servicio que en la localidad fue histórico, desde los tiempos del antiguo Cine Lalín. Dice confiar en que, durante el proceso de liquidación de la sociedad que gestionaba las cinco salas, algún empresario, jóvenes emprendedores o la entidad que dirige el propio centro comercial «se anime a retomar a actividade». Y eso, un mensaje de ánimo para que Lalín no se quede sin cine, es el que lanza al empresariado que pueda estar interasado en reabrir no ya las cinco salas, pero sí al menos un par de ellas.

Desplazamiento

La inmediata consecuencia del cierre de los cines es que los dezanos tendrán que gastar más para ver una proyección cinematográfica.

La ciudad que les queda a menos distancia es Santiago de Compostela y aún así tienen que recorrer cerca de 60 kilómetros. Las otras dos alternativas son Ourense, Lugo y Pontevedra.

Por otra parte, también se teme la repercusión que se presupone tendrá la pérdida de los cines en la actividad del centro comercial Pontiñas-Gadis, que ya se ha visto muy mermada en los últimos años, sobre todo en lo que a la zona de ocio se refiere. Solo están abiertos tres locales de hostelería, uno de ellos junto al supermercado Gadis, que ahora, más que nunca, se queda como única locomotora de la gran superficie.

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