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Indignación por el "secuestro" de Sor Purificación y Sor Sagrario

Sor Purificación (derecha) y Sor Sagrario en el momento de abandonar el convento, este lunes
Sor Purificación (derecha) y Sor Sagrario en el momento de abandonar el convento, este lunes
Las dos monjas fueron trasladadas a Santiago tras el cierre del templo, con más de 700 años de historia

Era cuestión de tiempo. El cierre del convento de Santa Clara cogió a todos por sorpresa, incluso a la propia abadesa, Sor Sagrario, que pasó casi toda su vida en el cenobio. Llegó a este centro religioso con 16 años y este lunes, con 78, se vio obligada a abandonarlo entre lágrimas. La superiora y Sor Purificación, que tiene 80 años, eran las dos únicas supervivientes del monasterio tras los intentos infructuosos de reforzar con clarisas de otras localidades la relación de religiosas destinadas en este emblemático templo.

Un grupo de feligreses que desde hace décadas viene colaborando y atendiendo las necesidades de las clarisas se presentaron en el convento con la intención de despedirse de Sor Sagrario (que permanecerá dos meses en el monasterio de Santiago y luego se trasladará al de Ribadeo a petición propia) y Sor Purificación, pero las tres monjas de Santiago que se encargaron de hacer la mudanza no los dejaron entrar. "No sabemos todo lo que se llevan, aunque en principio han desmontado el altar y han embalado el sagrario y los manteles bordados", señaló María García, que mantenía una vinculación muy estrecha con la pequeña comunidad religiosa.

En este sentido, las religiosas enviadas por la congregación de las clarisas para efectuar la mudanza permanecieron en el cenobio hasta altas horas de la madrugada para acabar de empaquetar todos los objetos que acabará custodiando el convento de Santiago.

Según los representantes de la comunidad laica de Santa Clara, "viendo esta forma de actuar no nos extraña que haya pocas vocaciones", subrayaron en referencia al cierre del convento que tuvo lugar "de la mañana para la tarde, sin darnos tiempo a movilizarnos contra el traslado de Sor Sagrario y Sor Purificación ni a despedirnos de ellas. Además, de esta forma pueden sacar del templo todo lo que les interesa llevarse para el convento de Santiago".

"Se las llevan secuestradas. No pueden hablar con nadie, cortaron la línea telefónica y cambiaron las cerraduras. Es un expolio en toda regla", indicó Pili Corral, que se encargaba de hacer los recados que Sor Sagrario y Sor Purificación no podían efectuar por su condición de monjas de clausura.

Los feligreses que presenciaron el desalojo del templo se mostraron convencidos de que la Orden de las Clarisas había planeado "desde hace años" el cierre del convento de Pontevedra. Además, tildaron de "golfería" la forma en la que se desarrolló el cierre del cenobio y acusaron a la Iglesia de comportarse "exactamente igual que cualquier partido político que en este momento esté pringado hasta arriba".

PRESAGIOS. Con independencia de las críticas sobre el modo en que la Orden de las Clarisas efectuó este lunes el cierre del convento de clausura de Pontevedra, este final ya se presagiaba desde hacía muchos años. La propia madre superiora, Sor Sagrario, había efectuado un llamamiento a través de un reportaje publicado por Diario de Pontevedra el 31 de agosto de 2014, en el que invitaba a las jóvenes a seguir la vida religiosa para asegurar la supervivencia de las congregaciones más afectadas por la falta de vocaciones.

La abadesa recordaba que cuando llegó al convento, en 1957, eran 28 las clarisas que atendían el cenobio. "Es una pena la falta de vocaciones. Esperamos un relevo que no acaba de llegar, pero confiamos en que haya gente dispuesta a continuar la labor que las monjas clarisas venimos desarrollando desde el siglo XIII. Se nota muchísimo la falta de vocaciones, pero no solo aquí en Santa Clara sino en todos los conventos. Somos ancianas y no nos vienen a relevar. En nuestra comunidad estamos muy mal, pero son muy pocas las que están bien", puntualizaba la superiora.

Aunque en los últimos años todo parecía indicar que el convento de Santa Clara tenía los días contados, en abril de 2015 tuvo lugar una reunión entre el arzobispo de Santiago, Julián Barrio, y la presidenta de la Confederación de Monasterios de Vida Contemplativa del Norte de España, cuyo objetivo fue hablar sobre el futuro del cenobio pontevedrés. En este encuentro el arzobispo había manifestado su deseo de que la orden mantuviese su presencia en la capital del Lérez, un hecho que finalmente había sido confirmado y llenó de satisfacción a las propias monjas y a las personas más cercanas al monasterio, puesto que todo parecía indicar que, definitivamente, las religiosas no serían trasladadas a otra ciudad, tal y como se había barajado en un principio.

Además de optar por conservar el convento y el templo en funcionamiento, las altas instancias eclesiásticas y la propia orden habían decidido redoblar sus esfuerzos para remozar la comunidad clarisa en Pontevedra, cuyo convento, si se diese el caso, podría llegar a ser el destino de novicias o de monjas procedentes de otros cenobios españoles.

VICARÍA. El cierre del templo de Santa Clara por la vía de urgencia también cogió por sorpresa al vicario episcopal territorial, Calixto Cobo. Cuando se estaba produciendo el desalojo y el traslado de las dos monjas de clasura indicó a este periódico que "que yo sepa, el convento está abierto y las religiosas siguen viviendo en él. La Confederación Nacional de Clarisas está estudiando la posibilidad de reforzarlo con alguna incorporación. Además, si tuvieran previsto irse me habrían llamado para despedirse", subrayó el dirigente de los sacerdotes de la Vicaría.

Al quedar libres las instalaciones religiosas, una pregunta queda en el aire. ¿Cuál será su futuro? Fuentes de la feligresía sospechan que detrás de esta decisión puede estar una operación inmobiliaria, dado que el edificio religioso y su amplia huerta se encuentran en pleno corazón de la ciudad. De hecho, recuerdan que en 2015 el por entonces presidente de la Deputación, el popular Rafael Louzán, había mantenido contactos con la congregación de las clarisas para incorporarlo al patrimonio de la Administración provincial y acometer la reforma integral del mismo.

Indignación por el "secuestro" de Sor Purificación y Sor Sagrario
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