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Factoría Naval, del varadero de 1920 a los megayates

La pujanza pesquera del Puerto de Marín propició a principios del siglo pasado la creación de una serie de varaderos que, con el paso del tiempo, han dado lugar a astilleros de reconocido prestigio nacional e internacional, como Factoría Naval de Marín, cuyo nombre se asocia en las últimas semanas a una dura crisis económica que ha puesto en jaque uno de los proyectos empresariales más destacados de la comarca en los últimos años.

Difícilmente Pablo Comesaña habría puesto sus ojos en Marín para diseñar la ambiciosa propuesta de construir megayates de lujo y barcos especiales, si antes el astillero no tuviera una trayectoria puntera en el sector de la mano del Grupo Ceferino Nogueira.

La historia, sin embargo, se remonta mucho más atrás, con el nacimiento de los primeros varaderos del puerto marinense. La tradición pesquera, la multiplicación y la modernización de la flota en las primeras décadas del siglo XX, hicieron crecer la demanda de un espacio para la reparación de los barcos en el propio municipio y con la comodidad necesaria.

La Junta de Obras del Puerto inició en 1919 el estudio para dotarse de un varadero que, poco más tarde construyó en el espacio que actualmente ocupa Factoría Naval de Marín. La gran actividad pesquera hizo que en 1928 se crearán otras dos zonas de varada de gestión privada: la de Manuel Villanueva Recamán (Carregal) y la de los Hermanos Hermida. Asimismo, el creado inicialmente por el Puerto, pasó a manos de Tiburcio González e Hijos, mediante una concesión, en 1952, aunque ya lo venía explotando desde la década de 1940.

Sin embargo, la verdadera evolución de la industria naval marinense se produjo en el momento en que Ceferino Nogueira Rodríguez y Marín cruzaron sus caminos. El conocido empresario tuvo sus primeras iniciativas empresariales en el campo de la madera y de la agencia marítima.

Fue en la década de 1960 cuando fundó ‘Naviera Mogor’, entidad que llegó a contar con trece buques realizando tráfico de mercancías, tanto de cabotaje, como de navegación exterior y transoceánica. Su enorme visión empresarial le llevó a tomar la decisión de hacerse con un varadero propio para atender a su flota y, al mismo tiempo, introducirse en el mundo de la construcción naval.

(Amplio reportaje en nuestra edición impresa)

Factoría Naval, del varadero de 1920 a los megayates
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