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El futuro de Mosley se decidirá en junio

Max Mosley, presidente de la FIA
Max Mosley, presidente de la FIA

La Federación Internacional del Automóvil (FIA) ha aceptado la propuesta de su presidente, Max Mosley, de someterse a una moción de confianza que decidirá sobre su continuidad en el cargo. Para ello, se convocará una Asamblea General Extraordinaria que se celebrará el próximo 3 de junio en París.

La FIA ha explicitado que esta convocatoria "no tiene nada que ver con la cobertura de prensa respecto a la vida privada de su máximo dirigente", y que en la Asamblea se efectuará una votación de confianza secreta.

Mosley afronta presiones del mundo del automovilismo para que dimita, tras hacerse público un vídeo en el que participa en una orgía de temática nazi. El presidente de la FIA negó que el episodio sexual tuviese ese tipo de connotaciones y amenazó al dominical 'News of the World, que hizo público el vídeo, con denunciarlo por violación de su intimidad.

Sin embargo un juez británico ha denegado a Max Mosley la retirada del controvertido vídeo, puesto que el asunto ya ha tenido amplia repercusión. "He llegado a la conclusión de que el material es de acceso tan amplio que una petición en los términos que se solicita (de prohibirse la difusión) tendría poca diferencia práctica", agregó el magistrado.

Las marcas claman contra Mosley
El presidente de la FIA, de 67 años, es hijo de un prominente fascista británico de los años treinta, Oswald Mosley, lo que ha contribuído a cuestionar su ideología. Los fabricantes automovilísticos BMW, Mercedes Benz, Toyota y Honda, todos ellos envueltos en el Campeonato del Mundo de Fórmula Uno, se han mostrado en los últimos días muy críticos con Mosley, hasta el punto de pedir que no continúe al frente de la FIA.

Para BMW y Mercedes Benz el contenido del vídeo hecho público "es repudiable". "Nos distanciamos explícitamente como empresa de ello", afirmaron ambas en un comunicado conjunto. Lo ocurrido afecta a Mosley "en lo personal y como presidente", prosiguen, por lo que esperan "una reacción de los gremios relevantes de la FIA" ante lo que consideran una situación "insostenible" para el mundo del motor.

El fabricante japonés Toyota también duda que Mosley deba seguir en la presidencia de la Federación. "Toyota Motorsport desaprueba cualquier tipo de comportamiento que pueda dañar la imagen de la Fórmula Uno, y en particular cualquiera que pueda ser entendido como racista o antisemita", asegura.

En los mismos términos se pronunció Honda, al considerar que "es necesario que los altos cargos del deporte y los negocios respeten los más altos estándares de conducta para poder cumplir sus obligaciones con integridad y respeto".

El futuro de Mosley se decidirá en junio
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