La flota de Bueu no saldrá a faenar el día 1 en rechazo al plan del pulpo

BUEU. La flota del pulpo de la Cofradía de Bueu no saldrá a faenar el día 1, en el inicio de la campaña, en protesta contra el nuevo plan de explotación aprobado por la Consellería do Medio Rural e do Mar, con cuyo contenido discrepa en varios puntos de calado.

El sector acordó el martes en asamblea protagonizar el parón, celebrar una manifestación en tierra el mismo día y no solicitar los precintos para la identificación de las nasas, como obliga la nueva normativa. "Quen me vai a obligar a min a pedirllos, quen me vai a por unha pistola na cabeza?", inquiría ayer el patrón mayor del pósito, José Manuel Rosas,tras manifestar un profundo malestar por el proceder de la Xunta respecto a este asunto. La Cofradía buenense exige la elaboración de un plan conjunto de todas las artes de pesca, en el que se asegure una vigilancia efectiva sobre los distintos sectores y que no "criminalice" a los 'naseiros', como cree que está ocurriendo. Además, el pósito entiende que no es de recibo que no se tuviera en cuenta la opinión contraria de Bueu al plan aprobado (que plantea, además, la recogida de las nasas los fines de semana) a pesar de ser el municipio donde se concentra el 90% de los armadores de embarcaciones dedicadas al pulpo en la provincia de Pontevedra. Para Rosas, este dato es el que los legimitma "e nos da dereito para falar". El parón en la actividad no será en principio indefinido, sino programado puntualmente. Además, la Cofradía pedirá el apoyo del Concello en sus reivindicaciones, así como el del comercio y el del resto de la ciudadanía. Unas 60 embarcaciones se dedican a la extracción de pulpo (y nécora) en la localidad. Rosas afirma que el sector 'naseiro' de Bueu se sintió "abandonado" por la Consellería y cree que "as cousas no se están facendo como se debería. Pedimos un plan para tódalas artes e oficios e que se fagan as cousas como se debe e non con medidas que logo non son capaces de cumprir. O sector quere que as súas empresas sexan rentables e non que ocurra como ao Dani, ao Julio ou ao Rosamari, que tiveron que amarrar as súas embarcacións, con 50 anos, e marcharse para o estranxeiro, que nunca pisaran. O sector vive unha involución absoluta".

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