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La IV Pont-Up Store convertirá la ciudad en escaparate de los emprendedores gallegos

Diario de Pontevedra reune a cuatro de las 40 propuestas de negocio que se exhibirán en la Praza de España

Una cerveza 'Meiga' que hace saltar chispas sin química [Luis Tilve y Andrés Granero]
Los "golpes de la vida" convirtieron una afición por la cerveza en negocio

Luis Tilve será uno de los emprendedores que asistirán a la cuarta edición de la Pont-Up Store, un espacio dedicado al emprendimiento impulsado por la Universidade de Vigo en colaboración con el Concello y la Deputación. Tiene 35 años y es el creador de Meiga, una marca de cervezas artesanales "sin química" que está conquistando los paladares más exigentes.

Este joven poiense empezó a cursar Ingeniería Industrial y al poco tiempo, en 2002, empezó a elaborar cervezas "como hobby, buscando los sabores de las marcas que venían de fuera y que me gustaban tanto".

Comenzó a crear distintas variedades, modificando recetas que llegaban a sus manos y creando fórmulas propias. Al cabo de unos años "se unió a la causa" su primo Andrés Granero, un administrativo que ahora tiene 34 años. Al principio, eran cervezas para consumo propio, pero pronto llegaron los encargos para amigos, fiestas y eventos. Así, llegó el momento en el que decidieron crear una microcervecería y, posteriormente, fundar la empresa, en 2014.

Desde entonces, se volcaron "cien por cien en el proyecto", con todos los esfuerzos que supone convertir una afición en negocio. El detonante fue fortuito, "a raíz de los golpes que te da la vida". Luis sufrió una enfermedad grave que le hizo "cambiar el chip". "Cuando me recuperé me planteé vivir de lo que me gustaba, que era hacer cerveza. Nunca daba el paso, pero, a partir de la enfermedad, nos animamos a intentarlo".

Los inicios fueron duros. El desarrollo de Meiga implicó "un esfuerzo brutal" en lo personal, en lo familiar y en el ámbito de las amistades. "Requiere mucho tiempo y tienes que renunciar a muchas cosas, porque no es lo mismo hacer cerveza a nivel casero que hacerlo para ventas. Necesita otro nivel de calidad, conocimientos y mejoras continuas".

Los estudios de ingeniería le permitieron diseñar la fábrica y algunos elementos, como los fermentadores. Aun así, la necesidad de financiación obligó al ahorro, de manera que este tándem cervecero destinó y sigue destinando gran parte de los beneficios a la compra de materia prima y logística. "Este año dimos el salto y pedimos un crédito para comprar una máquina con capacidad para elaborar 3.000 litros".

Meiga elabora cuatro cervezas principales: Panadeira, una rubia de trigo; Alborada, una tostada estilo americana; Muiñeira, una cerveza estilo belga, y Carreteira, una negra tipo inglesa. Sin embargo, en su trayectoria lleva creadas "decenas de variedades" que se comercializan de manera puntual, como la Tambo, una cerveza suave con notas cítricas y tropicales, o la Antergos, hecha con lúpulo que plantan los propios creadores de la marca. Todas ellas son seguidas de cerca por los "fans y seguidores que están atentos al Facebook e Instagram para conocer las novedades". Además, Luis y Andrés fabrican cervezas a la carta para la hostelería y eventos.

La producción de Meiga comenzó con unos 500 litros semanales, pero ahora está en camino de superar los 1.500. Además, Luis y Andrés confían en expandir las ventas por la provincia y el resto de Galicia, dado que ahora mismo el 80% de las botellas se comercializan y se degustan en la comarca. Por lo de pronto, la plantilla ha crecido. Su primer fichaje: Fran Costado.



Carcasas solares para romper la dependencia del cable
 [Diego Riveiro]
Un joven electricista crea las primeras carcasas que se cargan con luz y permiten trasvasar datos y energía



Diego Riveiro, vecino de Vilagarcía de Arousa de 32 años, tiene entre manos un suculento proyecto. Responde al nombre de Star-T Case World y aboga por el uso de las energías renovables en el ámbito tecnológico.

Su producto estrella es una carcasa solar que permite recargar la batería del teléfono sin necesidad de cables, mediante la simple exposición a la luz. Actualmente ya hay algunos modelos en el mercado internacional, pero el suyo es el único que permite recargar otros dispositivos (como un MP3, un IPAD u otro móvil) y trasvasar datos a una memoria externa.

La idea surgió a raíz de su lucha diaria contra la capacidad limitada de las baterías. Diego trabajaba de electricista y muchas veces se vio en la tesitura de tener que parar en gasolineras o regresar a casa para recargar el teléfono y poder llamar a sus clientes o consultar datos: "Esto me hizo pensar en alternativas hasta que acabé fabricando una carcasa solar. Vi que funcionaba y que avanzaba haciendo yo las cosas, así que opté por dejar mi anterior trabajo y apostar por esto. Me motivaba mucho más y, aunque no sé exactamente cómo llegué a este punto, mi intuición me decía que lo hiciera".

Su iniciativa le llevó a consultar manuales y a formarse en materias que nunca se había imaginado. Además, siguió el protocolo para registrar las patentes e evitar imitaciones.

Dos socios aportaron capital inicial, con el que pudo adquirir unas máquinas para desarrollar los prototipos. El siguiente paso será la fabricación, que comenzará con una edición limitada "para ver cómo respira el mercado".

Actualmente cuenta con dos modelos de carcasas solares, una simple y otra que lleva incorporada una memoria externa. Sin embargo, su línea de negocio no se limita a los móviles, sino que también explora otros dispositivos distintos.

Entre sus creaciones se encuentra una mesa solar que recarga los teléfonos por contacto y que lleva un software incorporado que permite consultar la carta, realizar pedidos y pagar la cuenta sin moverse de la silla. "Además, cuenta con una iluminación que aporta una luz tenue para las noches y se puede cargar tanto con luz artificial como con luz solar".

El prototipo ya está diseñado y varios mayoristas han mostrado su interés en hacerse con estas mesas inteligentes. Lo único que falta para dar el salto a la producción es la financiación. Diego calcula que necesita cerca de 150.000 euros, pero advierte que "el banco es la última alternativa". "Lo que buscamos son inversores que se impliquen en el proyecto y que apuesten por nosotros ".



Lastareixas o bolsos multifuncionales salidos de la burbuja inmobiliaria
 [Teresa Rodríguez Cabeceira]
La crisis obligó a esta interiorista a reciclarse y a poner en marcha una marca de bolsos exclusivos que triunfa en las redes sociales



Teresa Rodríguez Cabeceira, vecina de Pontevedra de 49 años, es ejemplo de la infinidad de emprendedores que se vieron abocados a reciclarse por el estallido de la burbuja inmobiliaria.

Interiorista de profesión, dirigía un estudio propio, "pero vino la crisis y quebró". El diseño siempre fue su devoción, así que se inició en la creación de "bolsos multifuncionales" con distintos enganches y posiciones que permiten usarlos de distintas maneras. "Puedes llevarlos cruzados o como mochila y se acoplan casi a cualquier cosa que tenga manillar y ruedas, desde una bicicleta a una maleta o un carrito de bebé", explica desde su taller.

Teresa "no tenía ni idea de coser", porque lo suyo "era la obra y hacer planos". Sin embargo, vio que la idea tenía éxito, así que se lanzó a crear la marca Lastareixas y a abrir (hace un año) una tienda con el mismo nombre en el número 24 de la calle San Román.

En el establecimiento conjuga la venta de sus creaciones con un sinfín de productos artesanales fabricados en Galicia, como prendas de textil, joyas y hasta casas de pá- jaros. Lo común es que "todas son piezas únicas".

En las redes sociales (tanto en Facebook como en Instagram) va colgando las novedades y cierra parte de las ventas. En su momento también puso a rodar una página web, pero ahora mismo no la utiliza como tienda on-line. La demanda de sus bolsos multifunción ha llegado a tal nivel que Teresa ha tenido que dejar aparcado este canal de comercialización. 

Todos los bolsos son distintos y, por ende, "exclusivos", lo que requiere de mucho tiempo y mucha mano de obra. Algunas creaciones le ocupan dos días, sin olvidar que ella sola corre a cargo de los dise- ños, la confección y la atención al público. De hecho, a estas alturas ya se plantea delegar las tareas de costura para poder centrarse en el diseño y las ventas. Las 24 horas del día se le quedan cortas: "Estoy muy satisfecha con la experiencia, pero a veces es una locura, sobre todo en verano, que abría todos los días e incluso fines de semana. Por eso estoy viendo la opción de contactar con alguna cooperativa para que se encargue de la confección".

Su mercado es "bastante amplio". Los diseños con flamencos bordados triunfan entre las más jóvenes, mientras que las bomboneras floreadas engatusan a las clientas más veteranas. La baza que juega a su favor es que "no existe nada parecido en el mercado". Y no solo por su multifuncionalidad, sino porque la parte de delante y la de atrás son diferentes, lo que permite llevar debajo del brazo un 2x1.

Los precios oscilan entre los 22 y los 85 euros. Todo depende del tamaño y los tejidos (de tapicería), entre los que utiliza lino, algodón terciopelo o seda bordada. Actualmente realiza envíos periódicos a tres tiendas situadas en canarias, Santiago y Vigo. Su próximo reto, "vender en Madrid".



Un buzón electrónico para dejar de ser esclavo de las transportistas [J. A. Fraga, J. Nogueira y A. García]

El proyecto final de un máster da lugar al primer buzón que permite recibir paquetes sin estar en casa



José Antonio Fraga (licenciado en ADE), Javier Nogueira (ingenierio en Telecomunicaciones) y Andrés García (administrativo) se conocieron en un máster. Los tres confiaban en ampliar su abanico de conocimientos, pero ni de lejos se imaginaban que su proyecto de final de curso les daría pie a convertirse en creadores de una firma pionera en el Estado.

La empresa en cuestión fue constituida en marzo, se llama Send2me Last Mile y trabaja en la construcción e instalación de buzones electrónicos para que el usuario pueda recibir todo tipo de paquetería cuando no está en casa. "Vimos que muchas personas tenían problemas para recoger los paquetes, sobre todo las que viajan, y que siempre estaba ese papel colgado en la puerta diciendo que estabas ausente. Nos extrañó que no hubiera una solución y nos volcamos en buscar una alternativa", explica Andrés.

Los promotores, de entre 42 y 27 años, acabaron apostando por la creación de un buzón electrónico que, vista ahora su evolución, nació con estrella. El proyecto no solo superó con éxito el máster, sino que acabó siendo seleccionado por la aceleradora de empresas Vía Galicia para trasladar la idea del papel a la realidad.

José Antonio Fraga y Javier Nogueira dejaron sus respectivos trabajos para implicarse al completo en el proyecto, mientras que Andrés espera seguir sus pasos "en un plazo breve de tiempo". Hoy ya tienen el buzón fabricado, han desarrollado una aplicación y tienen firmados acuerdos con dos grandes distribuidoras GLS-ASM y MRV para el establecimiento de un plan piloto en Galicia.

¿Cómo funciona Send2me? Al realizar la compra el usuario genera un código único a través de la aplicación que, posteriormente, usará el transportista para abrir el buzón. Para las devoluciones se utiliza el mismo sistema, solo que a la inversa. "El usuario deja de ser esclavo de las logísticas" y, al mismo tiempo, las empresas transportistas se garantizan una efectividad del 100%. El paquete siempre será entregado.

El buzón, que también cuenta con ranura para cartas, mide 500 centímetros de alto por 380 de largo y 220 de fondo, unas dimensiones aptas para "el 80% de los paquetes" del comercio electrónico. La primera fase está enfocada hacia las viviendas unifamiliares del extrarradio y el rural. La segunda, aún por definir, contempla llegar a los edificios.

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