La lluvia impide salir de San Bartolomé al paso de María Santísima de la Esperanza

''¡Marcos, ruido!''. El grito es la señal que hace resonar al unísono los primeros tambores nocturnos de la Semana Santa de Pontevedra y pone en marcha el Martes Santo. Los cofrades levantan el paso de Jesús Nazareno en la puerta misma de la iglesia parroquial de San Bartolomé y se cuelan por entre los paraguas para situarse la calle e iniciar un recorrido que, poco después, le devuelve al mismo templo.

Este año (como el pasado) la lluvia ha marcado la celebración de las primeras actividades nocturnas de la Pascua, impidiendo la salida del paso que normalmente acompaña al Nazareno, el de María Santísima de la Esperanza, y restando afluencia de público.

''La Virgen no puede salir debido al tiempo'', confirmaban desde la Cofradía del Mayor Dolor, que acompaña la procesión junto a la de Nuestro Padre Jesús del Silencio. El manto de la talla y su pedrería, según explican, no puede mojarse.

Sí se mojó el Jesús Nazareno, que realizó el recorrido por Sarmiento, Isabel II, Princesa, O Teucro, Manuel Quiroga, Soportales, A Ferrería, Antonio Odriozola, Pasantería, Sarmiento y regreso a San Bartolomé.

El año pasado la procesión de Martes Santo también sufrió las inclemencias del tiempo y, pese a intentar tapar el paso de la Virgen con un plástico, tuvo que ser finalmente suspendida. La de hoy (20.30 horas) es la de la Santísima Virgen de la Soledad y Jesús Nazareno con la Cruz a Cuestas y sale de Santa María.

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