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UNA 'DESPEDIDA DEL VILLANCICO' JUNTO A LOS EXCANTORES DEL INSTITUTO

La pandilla del coro cumple diez años

Parte de los niños del coro Luis García Limeses junto a la directora, Reyes Carballo durante un ensayo en el Liceo Casino
Parte de los niños del coro Luis García Limeses junto a la directora, Reyes Carballo durante un ensayo en el Liceo Casino
El coro de niños Luis García Limeses celebra su décimo aniversario manteniendo viva la memoria de su fundador. "Como él decía, la música sirve para unir a la gente", recuerda Reyes Carballo

"A los niños no han sabido orientarles hacia la música. Por eso yo prefiero crear una pandilla que cante a un coro", decía Luis García Limeses en agosto de 2006 a Luisa Pérez en este periódico. Y lo hizo: creó esa pandilla. La puso en marcha en diciembre y debutó con ella el 11 de enero. Una semana después falleció. Hoy su legado pervive de la mano de Reyes Carballo y los casi 60 niños que forman parte de la agrupación que lleva su nombre y que este sábado, como hace casi una década, acompañará al coro de excantores del Instituto en el concierto la ‘Despedida del villancico’ que tendrá lugar en San Bartolomé.

"Luis fue alguien muy especial, una persona irrepetible, profundamente sensible, todo corazón, que te marcaba cuando lo conocías", explica la actual directora del coro, también profesora en el colegio de Campolongo, Reyes Carballo. "Vivía por y para la música. Decía que tenía que servir para unir a la gente. Yo creo que tenía razón y por eso sigo adelante con este proyecto".

Carballo está en él desde el primer momento. Ella fue una de las primeras personas a las que García Limeses le comentó que quería crear un coro de voces blancas de nuevo en la ciudad. "Él mismo había sido un niño del coro del Instituto. Debutó como solista con 8 años y con apenas 20 ya lo dirigía".

García Limeses convocó "a cuatro niños de su barrio, que no habían cantado nunca, pero que seguían a Luis a donde fuese, porque como todos, le adoraban", y Carballo llevó a su hija y a su sobrina con la hija de Fernando Olbés, la hija de Fernando Otero y algunas más. "En total reunimos 13 niños", recuerda la directora del coro. "Cuatro de ellos, mi hija, mi sobrina y las hijas de Otero y Olbés, siguen en la agrupación". Hoy no se puede decir exactamente cuántos niños forman parte del coro. "Porque entran y salen con total libertad. Algunos lo dejan y vuelven. Otros ingresan, otros se van. Las puertas están todo el año abiertas y no se necesita ningún requisito previo para entrar".

ENTRE 6 Y 20 AÑOS. También es abierta la franja de edad del coro Luis García Limeses, que fue bautizado con el nombre de su fundador como homenaje tras su fallecimiento. "Creo que los más pequeños tienen 6 años, aunque los he llegado a tener de 4, y la mayor tiene 20", dice la directora. "Ingresan en cuanto pueden entonar y se van cuando lo desean". Porque son, como soñaba su fundador, una pandilla de chicos que cantan. "Los ensayos son los viernes en el Liceo Casino y los sábados en el Sánchez Cantón. Hay que agradecer a estas dos instituciones su colaboración. Sin ellas sería imposible seguir".

El único coro de voces blancas de la ciudad encara "con emoción" su décimo aniversario. "La idea sigue siendo la misma que tenía Luis: acercar la música a los niños y que se diviertan, que se entusiasmen con ella", dice Reyes Carballo, que además defiende el papel educativo de la música. "Enseña disciplina y está comprobada su relación con las capacidades matemáticas, por ejemplo, pero lo fundamental, lo verdaderamente importante, es el valor humano. La música ayuda a desarrollar la sensibilidad, a que el alma crezca».

La pandilla del coro cumple diez años
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