La reeducación, el mejor 'castigo'

¿Cuál es la condena por colgar vídeos de abusos en Internet? ¿Qué ocurre si el infractor tiene menos de 14 años y es huérfano? ¿No se puede dar el caso de que un menor sea obligado a cometer un crimen de terrorismo? ¿Qué distancia se impone en las órdenes de alejamiento? Estas fueron algunas de las preguntas a las que tuvo que contestar ayer Emilio Calatayud, el magistrado responsable del Juzgado de Menores de Granada. El juez abandonó por un día la toga y el estrado para impartir una más que interesante conferencia en el IES Vilalonga, de la que no perdieron detalle cerca de 130 alumnos de Secundaria y Bachiller. La charla fue organizada por la Anpa del instituto, cuya presidenta, Trinidad Díaz, no faltó a la cita.

Las palabras del juez manchego (Ciudad Real, 1955) no dejaron indiferente a su nutrida audiencia. Durante algo más de hora y media, Calatayud explicó las bases de su particular 'modus operandi'. Su apuesta por la educación por encima del castigo ejemplar le ha convertido en una referencia en lo que a normativa de menores se refiere. ''El 80% de los jóvenes cometen delitos, pero eso no los convierte en delincuentes, por eso creo que es más importante educar que sancionar'', argumenta el magistrado, a quien las cifras le dan la razón. Según indicó durante la charla, el 82% de los chavales a los que se les imponen medidas correctoras (ya sea tareas socio-educativas o trabajos en beneficio de la comunidad) no reinciden. Las estadísticas, sin embargo, chocan contra el morbo. ''Por desgracia, ha habido algunos casos que han sido muy mediáticos y eso hace mucho daño'', lamentó.

Desde su entrada en el Juzgado de Menores de Granada, por la sala de Emilio Calatayud han desfilado cerca de 17.000 menores acusados de diferentes delitos. El denominador común en sus sentencias es la educación. ''En España se apuesta por el encierro con demasiada facilidad. Yo soy más partidario de la mediación, la conciliación y la negociación. Es la mejor fórmula para arreglar los problemas'', sostuvo ayer ante su joven audiencia.

Anécdotas

Cerca de un cuarto de siglo de experiencia da para un sinfín de anécdotas y situaciones curiosas. Los alumnos del IES Vilalonga pudieron conocer algunas de ellas. ''La Policía detuvo a un hombre y a su hijo por robar un bolso cuyo contenido estaba valorado en 300.000 euros. Al padre le cayeron siete años. Al chaval lo condené a trabajar en su casa por las mañanas y a sacarse el graduado escolar por las tardes. Además, la sentencia también le obligó a aprobar el carné de conducir y superar dos módulos de Formación Profesional. Cumplió con todo'', rememora el magistrado.

Los delitos más habituales a los que se ha enfrentado el juez de Ciudad Real han sido los relacionados con el maltrato a padres y profesores. En cierto modo, el magistrado culpa a la falta de información sobre la normativa que ampara al menor. ''Vosotros tenéis muchos derechos, pero también deberes. Y eso no siempre se os explica'', indicó ayer.

Padres y profesores

Ante esta situación, Emilio Calatayud defendió la figura paterna. ''Es muy duro ser padre. Él no puede ser vuestro amigo. Ni tampoco vuestro profesor. Hemos llegado a un punto en el que se confunde un cachete con un maltrato'', criticó. No obstante, la indefensión paternal en determinados casos no exime a los progenitores de ser los principales responsables de las actuaciones de un menor. ''Si un niño comete un delito, lo pagan sus padres'', aseveró. El juez manchego recordó que los niños menores de 14 años no pueden ser juzgados. Es entonces cuando los padres acarrean con todas las consecuencias.

El propio Calatayud llegó a imponer multas de más de 100.000 euros a familias que no supieron educar adecuadamente a sus vástagos. Además, en 1995 encarceló a diez parejas al considerar que fomentaban la ausencia de los niños a clase, lo que supone un delito de abandono de menores.

Comentarios