La retirada de la maestra que enseñó a varias generaciones a tocar el piano

Sebi dirige la Escuela Municipal de Música desde hace casi 20 años y este es su último curso
Sebi en el aula de la Escuela Municipal de Música, donde solía impartir sus clases
photo_camera Sebi en el aula de la Escuela Municipal de Música, donde solía impartir sus clases

La docencia y la música marcaron su vida. Comienza hablando sobre su jubilación con una gran sonrisa en la boca y se emociona cuando cuenta cómo comenzó a tocar el piano, con solo siete años. Es Eusebia do Pazo. En Marín la conocen como Sebi, la profesora de piano que enseñó a varias generaciones de marinenses a tocar y la mujer que, después de casi 20 años dirigiendo la Escuela Municipal de Música Mestre Landín Pazos, se jubila para que un sucesor coja el testigo.

Al sentarse a la mesa saca un folio escrito con una caligrafía impecable y confiesa que en el homenaje que le hicieron sus compañeros y alumnos, a finales del mes pasado, estaba tan nerviosa que le quedó mucho por agradecer. A sus padres, a su maestra Sor Aurelia, a su marido y a sus hijos, a las corporaciones que crearon la escuela y a las que la mejoraron, a los funcionarios de la misma y, sobre todo, a sus alumnos, en los que invirtió su vida.

"Empecé por casualidad", contesta sobre sus inicios en la música. Comenzó con Sor Aurelia, quien le dio clase durante toda la carrera, mientras se examinaba por libre para sacarse la titulación. De ella habla con profunda admiración y no tiene reparos en decir lo importante que fue en su vida. "Me quiso muchísimo y yo la quise mucho a ella", dice mientras se le llenan los ojos de lágrimas. Sebi empezó en la docencia cogiendo, poco a poco, el testigo que le dejaba su profesora: "En verano, cuando ella se iba de ejercicios espirituales, me mandaba a sus alumnos para que les dira clase, luego ya empezó a mandarme a niños para que les enseñara en mi casa".

Su marido y sus hijos la vieron dar lecciones de piano en el hogar familiar hasta el año 1988, cuando el Concello de Marín, durante el mandato de Pierres, creó una filial del Conservatorio de Pontevedra y confió en ella para que se hiciera cargo de las clases, que se impartían en la Biblioteca Municipal. Seis años después se trasladaron a Cantodarea y la filial se convirtió en la Escuela Municipal de Música Mestre Landín Pazos. Del último traslado, sólo hace cinco años, es del que más orgullosa está: "es un lujo. Este local es una maravilla y Briz es un lugar mágico".

Por sus manos pasaron varias generaciones de marinenses. Cuando le preguntan cuántos dice, convencida, "miles". Se lamenta de que no les pudo seguir la pista a todos y de que a veces se encuentra con exalumnos y ella, de primeras, no los recuerda. "Pero me alegro tanto de que me saluden... ya les avisé a mis alumnos de que me tienen que saludar, que cambian mucho cuando crecen y yo soy muy despistada", dice.

Precisamente por sus alumnos retrasó su jubilación, que tenía planificada para mayo. Reconoce que, aunque ya tenía un viaje planeado y pagado para ese mes, no se iba a sentir bien consigo misma si dejaba a sus alumnos antes de acabar el curso y con los examenes y el festival final tan cerca. Y, a pesar de tener ya todos los papeles preparados para esa fecha, no se jubilará hasta después de las recuperaciones de septiembre.

"Sebi, no te jubiles. Vete al Concello y pídeles que te dejen más tiempo. Espera a que acabemos nosotros", dice parafraseando a sus alumnos durante el último festival de fin de curso. Pero ella tiene ganas de disfrutar de la jubilación. "Ya es hora de estar libres", dice después de afirmar que va a ser un cese completo de la docencia. Va a dejar su querida escuela, de la que tan orgullosa se siente, para poder pasar más tiempo con su marido, con sus hijos y con su nieta. Tiene pensado disfrutar de su casa en Mogor y aprovechar el tiempo en algo que le gusta casi tanto como la música: viajar.

Por el ritmo de la conversación, pasa por alto la última frase que trae escrita en su hoja: "Gracias a todos. Os echaré de menos".

Comentarios