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Javier Guillén, director general de La Vuelta: ''La Vuelta necesita sitios como Pontevedra''

Javier Guillén (Foto: Rafa Estévez)
Javier Guillén (Foto: Rafa Estévez)

En vísperas del comienzo de una nueva edición de la ronda española, su máximo responsable se muestra ilusionado porque "las sensaciones son muy buenas" y al mismo tiempo preocupado de que la prueba esté a la altura de "una tierra que nos ha demostrado que nos quiere".

Su teléfono no deja de sonar y su agenda está llena da compromisos. Pese a todo, el director general de La Vuelta saca un tiempo para hablar sobre la inminente edición de una carrera que ha generado una extraordinaria expectación, especialmente su salida: "Lo de la batea es una locura". Es una de sus primeras frases y la pronuncia con una sonrisa de oreja a oreja, porque desde que llegó al cargo, una de sus prioridades fue la de crear una prueba atractiva y con alicientes.

¿Alguna vez pensó que la salida generaría tanta expectación?

Visto lo de los dos últimos años, especialmente el pasado, estaba convencido de que la salida iba a generar muchas expectativas porque hace algún tiempo que me he dado cuenta de la respuesta de la afición gallega. Se está trabajando de manera seria e intensa y creo que todo será un éxito. Nuestro problema es estar a la altura de Galicia.

Hace dos años La Vuelta prácticamente vino por casualidad a Pontevedra y a partir de ahí se generó una intensa relación.

Con la perspectiva que da el tiempo creo que el acierto es que venimos poco a poco. La primera vez fue una toma de contacto y la respuesta fue muy buena, pero no tenía claro si era como consecuencia del tiempo que llevábamos sin venir o porque había pasión por La Vuelta. Ahora tengo claro que aquí se nos quiere y eso se ha visto reforzado por un gran trabajo de promoción por parte de las instituciones implicadas y nosotros. Cuando vamos a un sitio lo hacemos para quedarnos y la provincia de Pontevedra es un claro ejemplo de eso.

Tras las etapas de 2011 usted dijo que "La Vuelta debe ir a donde se le quiere y en Pontevedra se le quiere, por eso volveremos". ¿Esa frase resume la relación que existe actualmente entre la provincia y la ronda?

Sí. Totalmente. Solo podemos estar donde se nos quiera y tenemos que estar mucho donde se nos quiera mucho, y aquí es así. Hemos sido capaces de preparar muchas cosas y distintas. No hemos venido por venir sino que hemos buscado alicientes. Estoy seguro de que nos marcharemos con la sensación de que todavía nos quedan muchas cosas por hacer. La Vuelta, sobre todo, es un ejercicio logístico muy complicado y, por lo tanto, necesita obtener su rentabilidad, que no es otra que haya seguimiento, y eso en Galicia está garantizado. Pontevedra se ganó con creces que la Vuelta repitiera, y la segunda es que ahora somos nosotros los deudores de Galicia, somos lo que tenemos que estar a la altura del público, porque ya demostró lo que es capaz de dar.

En los últimos años La Vuelta se ha caracterizado por innovar. En 2009 salió desde el extranjero (Holanda), en 2010 por la noche (Sevilla), en 2011 desde la playa (Benidorm) y en 2012 hizo parte del recorrido de los Sanfermines. ¿La de este año es una ‘vuelta’ de tuerca?

Sí. Además debo decir que no era fácil encontrar una salida que nos permitiera seguir con la originalidad que llevábamos. Cabían dos opciones: bajar el listón o pegarle tres vueltas de tuerca, y afortunadamente fue así. Estoy seguro que será el comienzo más originalidad porque se hace desde el mar y segundo, porque es desde una batea. Sorpresivamente ha generado una extraordinaria expectativa que beneficia mucho a La Vuelta.

¿Cómo surgió esa posibilidad?

Ha sido una acumulación de circunstancias. En la búsqueda de algo novedoso me hablaron de esa posibilidad, posteriormente Perico (Delgado) hizo el comentario de qué era eso que se veía desde el cielo y después quedaba el reto de hacer viable esa idea, que era lo más complicado; en ese aspecto Rafael Louzán fue clave porque aportó cómo se podía salir desde una batea.

Hace unos días Perico Delgado dijo que si lo llega a saber hubiera nacido más tarde debido a los recorridos que está diseñando La Vuelta. ¿Esta edición es la más dura?

Fernando Escartín también me dice que cuando corría solo poníamos contrarrelojs y que desde que se retiró solamente se pone montaña. Tratamos de buscar etapas con finales picantes. No son recorridos de alta montaña como los del Giro, pero sí buscamos potenciar los finales. En España lo podemos hacer porque tenemos un territorio que nos permite encontrarlos a lo largo de toda la geografía. Un final en alto es dureza, competencia, emoción y épica, que es de lo que ha vivido siempre el ciclismo. No voy a negar que este año es una vuelta dura, pero por encima de todo mediática.

Hablaba de finales picantes, pero en esta edición también hay etapas de montaña muy duras.

Tenemos cuatro etapas muy duras (Hazallanas, La Gallina, Peyragudes y Angliru), pero hay que sumar otras que son complicadas por las circunstancias. La de Formigal lo será por la carga que llevarán los corredores hasta ese día.

¿En el riesgo está la clave del éxito de los últimos años?

En el riesgo por el riesgo no. Cuando hablamos de ello lo hacemos para tratar de huir de la comodidad y de repetir siempre el mismo patrón. El riesgo en el recorrido está en buscar nuevos lugares que combinan el paisaje con el espectáculo deportivo, pero no a cualquier precio. Sé que arriesgamos, pero todo va muy medido porque hay dos cuestiones determinantes: la seguridad del ciclista, que nunca se pone en entredicho, y la calidad de la carrera. Por el hecho de buscar algo muy atractivo no nos la podemos jugar.

En el aspecto deportivo, después de la edición del año pasado el listón está muy alto.

Se presenta una Vuelta ilusionante, llena de retos, con un recorrido espectacular que garantiza el espectáculo, que es el reto de la organización. Será difícil superar la edición de 2012, pero lo vamos a intentar. La Vuelta ya ha encontrado su propia personalidad, es una carrera singular, diferente a las demás, que se identifica claramente entre las otras grandes. Tratamos de que resulte un buen espectáculo, no tanto con alta montaña, sino con finales emocionantes, donde haya batalla casi todos los días. En los cuatro fines de semana hay finales en alto.

Sinceramente, ¿qué echa en falta?

Hay cosas que siempre te gustarían de otra manera. Daría pequeños retoques, pero lo más importante es que hemos hecho una buena propuesta. Creo que el recorrido funcionará.

¿La Vuelta tiene la participación que querría?

A mí me gusta mucho, pero sobre todo porque los corredores vienen con La Vuelta como objetivo. Yo no quiero ciclistas mediáticos o importantes que acuden en condiciones que no son las idóneas para una gran prueba. Tenemos una carrera muy abierta y eso es importantísimo. Hay un grupo de diez o doce corredores con posibilidades muy semejantes. ¿Y sabe otra cuestión muy importante?

¿Cuál?

Que todos los favoritos tenían a principio de temporada como objetivo La Vuelta. No es que a última hora se sumen a la prueba. Eso indica el prestigio que tenemos. Siempre quieres tener a los mejores y te gusta que vengan todos, pero también que los que vienen tengan el objetivo de disputar la carrera.

Teniendo en cuenta lo que le pasó en el Giro y que no iba al Tour, ¿tenía esperanzas de que participara Bradley Wingis?

Sinceramente sí, pero finalmente él decidió no venir y mi obligación es respetarlo, pero a raíz de su problema de salud en el Giro pensé que aumentaban las opciones de que acudiera. También dedo decir que el perfil de La Vuelta no le favorecía. Eso a lo mejor influyó.

¿Y Contador?

Un corredor como él siempre aporta espectáculo, pero lo necesitábamos en estado puro. Él mismo reconoció que no estaba en las mejores condiciones para venir y, si es así, es mejor que no venga porque es un ganador y tiene que venir a ganar. La cuestión ahora no es echar de menos a uno o a otro. Honestamente creo que contamos con una participación de auténtico lujo.

Cambiando de tema, hace unas semanas uno de los directores técnicos de La Vuelta, Abraham Olano fue destituido. ¿Ha sido la decisión más dura desde que es el responsable de la ronda?

En lo personal sin duda. Fue una decisión muy dolorosa, pero lo dejo aquí porque no me parece lógico hablar más desde ese lado cuando fui yo quien tomó la decisión y quien se la comunicó. Desde el punto de vista del dopaje nuestra posición siempre ha sido clara: tolerancia cero y por lo tanto no teníamos otra opción. A partir de ahí pienso que es imprescindible mandar un mensaje de que debemos mirar hacia el futuro porque estamos en un ciclismo creíble. Todo lo que hagamos desde el pasado debe servir para pensar en el mañana. La Vuelta ha sido coherente con su filosofía de dejar al margen el dopaje porque estamos en contra de esas practicas. Prescindir de Olano fue una decisión dolorosa, pero solo cabía esa opción, no había otra. El dopaje mata la credibilidad del ciclismo, pero es un deporte que ahora va por otra línea.

¿Por qué el ciclismo o su entorno tienen siempre el deseo de reabrir sus heridas?

El ciclismo está en una fase diferente, pero tenía una gran herida que nos hizo mucho daño. Y nos ha tenido bastante debilitados. No es cuestión de reabrir nada por el morbo de saber lo que sucedió en el pasado. El ciclismo actual es totalmente diferente al de antes.

Esta edición será la última para el Euskatel. Cada vez España cuenta con menos equipos profesionales.

Es una noticia pésima para el ciclismo español y mundial. Necesitas un referente y el Euskatel es un equipo con arraigo y personalidad muy definida, especial, el equipo representante de esa marea naranja que es una especie de embajador de Euskadi por el mundo.

Volvamos a la relación, Pontevedra-La Vuelta, ¿después de 2013 qué?

Lo primero que tenemos que hacer es dejar pasar 2013. Debo decir que había un plan a tres años que se ha cumplido. Lo que tengo claro es que cuando estemos aquí debemos hacer las cosas con la misma intensidad que hasta ahora, si eso significa descansar un año lo haremos, pero que nadie se olvide que La Vuelta necesita a Pontevedra porque hay pocos lugares en España en los que que se viva el ciclismo tan intensamente como aquí.

En más de una ocasión, usted comentó que a Unipublic le gustaría organizar una gran clásica, ¿podía tener como escenario Galicia?

Desde la convicción personal creo que la clásica que tendría que hacer Unipublic tiene que ser en Galicia y creo, además, que no estamos lejos de hacer cosas que vamos a desarrollar en La Vuelta de este año. El modelo de prueba que tenemos que hacer está en el entorno de etapas que llevaremos a cabo en esta edición.

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