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Las empresas se toman con cautela la sentencia sobre los rellenos del Puerto de Marín

El tejido económico no teme por sus negocios y considera que, en el peor de los casos, la ejecución de los derribos sería inviable

La sentencia del Tribunal Supremo que frena la demolición de los rellenos del Puerto acordada en 2009 apenas ha alterado el biorritmo de la comunidad portuaria. El fallo judicial ha sido acogido con tranquilidad entre el empresariado, deseoso de pasar página cuanto antes eneste culebrón judicial. Por eso no sorprende su hermetismo a la hora de valorar públicamente la resolución.

Fuentes consultadas por este periódico coinciden en que las industrias directamente afectadas no se muestran especialmente preocupadas por el futuro de sus negocios, por cuanto hay un convencimiento general de que la nueva sentencia, en el supuesto de que ratificase los derribos, sería totalmente inejecutable. "Llegados a ese extremo, sería una victoria de los vecinos, sin duda; pero llevar la sentencia a la práctica sería impensable, por el trastorno y las consecuencias que eso tendría", apuntan.

Una de las empresas que más afectada se vería en caso de que el dictamen del alto tribunal hubiese sido desfavorable es Pérez Torres, que comparte la postura cautelosa del resto del empresariado. La dirección ha indicado que prefiere "no pronunciarse hasta tener la sentencia oficial", que, dadas las circunstancias, puede alargarse años al haber retrotraído al proceso hasta casi la casilla de salida.

Ahora, todos esperan a que el TSXG falle una nueva sentencia para aclarar en todo caso qué rellenos se hicieron al amparo del Plan Especial del 2000 y, de los que por tanto, se confirmaría su ilegalidad.

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