¿Qué fue de... José Chapela, 'Chimé', ex alcalde de Cangas?

Sin pelos en la lengua, con un peculiar sentido del humor, y sin protocolo en su discurso. 'Chimé' no solo fue el primer alcalde de la democracia en Cangas, sino el único regidor comunista que ocupó el cargo. Lo hizo desde el 79 al 82, y renunció a los tres años. "Yo creía que el mundo lo podíamos cambiar y me di cuenta de que no".

Chimé es como lo conocen en Cangas do Morrazo, pueblo que lo vio nacer. A sus 69 años, José González continúa ejerciendo como abogado en el despacho que dirige junto a su hermano. En el municipio, además de por su profesión, es conocido por haber sido el primer alcalde comunista de la comarca en el año 79, cuando los españoles todavía veían con escepticismo la recién nacida democracia.

Lo fue durante tres años y cinco meses, hasta que en el año 82 abandonó el cargo para irse a Puerto Rico. La principal razón: "Me fui porque me dio la gana", afirma atrevido. "Yo cuando salí alcalde no iba con idea de arreglar una calle. Yo creía que el mundo lo podíamos cambiar y me di cuenta de que no. Lo de cambiar una calle más que una función política es una función de gerencia", argumenta convencido. "Nosotros más que políticos locales queríamos ser políticos universales. Nuestra discusión no era el sistema de arreglar una calle, sino el sistema político en general". Esa era su misión, pero el plan se complicaba en un país en el que el "Caudillo" y su ideología todavía atraían seguidores.

Ejerciendo como abogado en un despacho de Madrid, el cargo le llega en el año 79, a bordo del Partido Comunista que, en las elecciones generales del 77, había visto cómo su hegemonía en la izquierda se veía desplazada por el PSOE, liderado por un joven Felipe González.

A Chimé la Alcaldía le llegó por sorpresa, es más, ser alcalde no estaba en sus planes. "La singularidad del cargo viene porque yo estaba ejerciendo como abogado en Madrid y me presenté con la idea de favorecer la lista del Partido Comunista y convencido de que no iba a salir alcalde. Después de las primeras elecciones mi intención era renunciar a favor del siguiente de la lista". Pero el plan inicial se vino abajo cuando las urnas descubrieron los resultados. "Al final obtuvimos más concejales de los que pensábamos, conseguimos cinco al unirnos con uno del PSOE, tres de Unidade Galega y tres del Bloque conseguimos mayoría". Así es como superaron a los nueve concejales que había obtenido su principal rival en la oposición, UCD. "Me eligieron a mí como representante de la unión, pero yo ya trabajaba en Madrid, así que estuve durante un tiempo viajando de un lado para otro en coche, sin autopistas ni túneles… era un desastre".

La relación con la oposición no fue fácil en los tres años y medio que duró su mandato. "Yo los vacilaba descaradamente", afirma entre risas. "Siempre les recordaba que el enemigo no era yo, que había llegado al cargo por casualidad. Los enemigos eran otros".

Tampoco le resultó sencilla su relación con los policías. "Entonces la policía estaba debajo del Ayuntamiento. Desde el primer día dije que yo no quería a un policía en la puerta con la ametralladora, porque eso no me demostraba a mí democracia ni nada". Con una llamada al Ministerio del Interior consiguió que el cuartel se desplazara fuera del municipio. "Esto hizo que la gente que estaba en contra, que era mucha, se me viniera encima".

Si hay algo por lo que será recordado en el pueblo cangués es por los plenos y permanentes en los que la participación del pueblo siempre constituía el punto principal del día. "Yo creo que no hubo plenos en toda España como los de aquí. Los plenos eran públicos, pero las permanentes, que no lo eran, aquí sí se hacían para todos. Empezaban a las 8 de la tarde y acababan a las 2 de la mañana como mínimo. La sala se llenaba hasta arriba, y la gente traía sus banquetas de casa porque nunca sabíamos cuánto iba a durar aquello", recuerda con nostalgia.

Unos años después...

Ya han pasado 30 años desde que el joven Chimé accedió al puesto, cargado de ideales e intenciones. Sin embargo, el tiempo no ha conseguido que cambie de criterio. "Sigo siendo miembro del Partido Comunista de Galicia. De hecho, me presenté a las elecciones del 91, pero no lo conseguí". Una frase que quiere destacar es: "Siempre me ha preocupado formar parte de un partido que pueda ganar las elecciones", dice entre carcajadas.

"Cacos y chorizos"

Al preguntarle por la situación actual del pueblo responde: "No me gusta nada y no voy a nombrar a políticos porque no me preocupo por ellos", afirma con indiferencia. "Justifico el hecho de no preocuparme porque ya tengo 69 años y mi reino ya no es de este mundo. Me he ganado el derecho a ser aficionado taurino, ahora veo los toros desde la barrera".

No contento con la respuesta, abandona las diplomacias y comenta: "Sólo observo y veo que con el sistema de la globalización que impera en este mundo vamos hacia el desastre. Yo creo que la intervención del Estado es absolutamente necesaria, porque el libre mercado lleva a unas desigualdades tremendas". Y un consejo: "A los españoles sería conveniente decirles que tenemos una riqueza muy grande en literatura. Tu lees las obras del Siglo de Oro y ves que lo que escribían sigue vigente: los chorizos, cacos… y hoy más que nunca se puede ver".

Un tema que le preocupa... "El de la sanidad pública más que ninguno. Lo que están haciendo es una crónica de una muerte anunciada".

Su verdadero descanso, en los períodos de vacaciones, lo encuentra en Cuba. Desde hace más de 20 años sigue escogiendo la isla castrista para desconectar de su rutina, y allí puede reencontrarse con algunos de los ideales de su juventud. Además de estrechos vínculos que le unen a este enclave del Caribe, y aunque no lo confiese, quizás Cuba represente para él su vía de escape en busca del reino que ya no encuentra en la tierra.