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«No queremos que Gallardón pueda decidir sobre nosotras»

Las participantes en la movilización muestran sus formularios en las oficinas del Rexistro. f.s.
Las participantes en la movilización muestran sus formularios en las oficinas del Rexistro. f.s.

VILAGARCÍA. No llevaron pancartas ni banderas y tampoco se escucharon bocinazos, consignas ni canciones. A las 10.00 horas, a los viandantes que caminaban por la calle peatonal Rey Daviña, de Vilagarcía, les llamó la atención un grupo de mujeres concentradas ante la fachada de un edificio. Posiblemente muy pocos supiesen que en su segundo piso se encuentra el Rexistro da Propiedade, un organismo dependiente de la Xunta de Galicia.

La promotora de la movilización es la profesora de pintura Marta Rial, conocida artísticamente por el nombre de Marthazul. El 31 de enero hizo un llamamiento a través de Facebook para que las mujeres expresasen su rechazo al anteproyecto de la ley del aborto con una medida singular: registrar sus cuerpos, aunque fuese de una manera simbólica.

Durante el fin de semana fueron muy pocas las respuestas que obtuvo, lo que le llevó a pensar que podría ser la única que acudiese al lugar donde había concertado la cita, acompañada por su pareja, el ilustrador gráfico Augusto Metzli, cuya misión fue registrar en un vídeo lo sucedido.

Pero lo cierto es que a pesar de la urgencia de la convocatoria, la hora tan temprana, la escasa repercusión publicitaria de su iniciativa, el viento y la lluvia, cerca de medio centenar de mujeres se arremolinaron ante la puerta del edificio donde se encuentra el Rexistro da Propiedade.

Unas cubrieron un impreso solicitando plena soberanía sobre sus cuerpos apoyándolo en las espaldas de otras, y como no había para todas, varias subieron las escaleras con las manos vacías y la misma intención.

Solo unas pocas pudieron acceder al local porque el espacio es de unas dimensiones muy reducidas. Marthazul fue la encargada de explicar el motivo de la presencia del grupo a unos sorprendidos funcionarios, en cuyas expresiones podía leerse la simpatía de unos y la hostilidad de otros.

Carcajadas

Como era previsible, no fue posible que saliesen de las oficinas con sus cuerpos registrados, aunque una funcionaria les entregó un papel con una dirección, calle Eduardo Pondal, 68, bajo, de Pontevedra, donde se encuentra el Rexistro de Bienes y Muebles, indicándoles que se dirigiesen a ese lugar. La propuesta arrancó algunas carcajadas.

De nuevo en la calle, Marthazul agradeció la presencia a quienes atendieron su llamada, y alguna de ellas preguntó cuándo se celebrará la próxima. De momento no hay fecha, pero no descartó una nueva cita si el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, sigue adelante con el anteproyecto de al ley del aborto.

«Hai que participar neste tipo de accións para que se vexa que estamos disconformes coa política que queren impoñernos, porque aproban as cousas sen consultar a ninguén», afirmó Dolores Lorenzo, una de las participantes.

«Dependeremos do médico ou do psicólogo que nos toque, a nosa opinión non vai contar para nada e a a Igrexa mantén unha postura moi hipócrita porque fala do dereito á vida, pero despois non se preocupa de que os rapaces teñan unha vida digna», agregó.

«Fue mucho mejor de lo esperado», dijo Marthazul refiriéndose a la respuesta de las mujeres a su convocatoria. «Había chicas que estudian en el instituto y madres que tienen hijas en la universidad», añadió antes de subrayar que varios chicos también le expresaron su respaldo a la propuesta. «Nos afecta a todas», advirtió, Marthazul.

Seis ciudades participaron en la iniciativa

La iniciativa celebrada en Vilagarcía se enmarca en una movilización que tuvo eco en Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao y Pamplona, siguiendo el llamamiento de la artista madrileña Yolanda Domínguez, que también fue la ideóloga de otras movilizaciones, como una campaña a favor de Médicos del Mundo o la Fashion Victims, contra el uso de pieles en la confección de prendas de ropa y complementos.

«Usamos un recurso irónico y pacífico para decirle a los políticos de turno que no pueden decidir sobre el cuerpo de ninguna mujer, y que somos las mujeres quienes vamos defendernos», afirmó Marthazul haciendo suya la frase que resume la filosofía de fondo de la concentración. «Vilagarcía fue la única ciudad, no capital de provincia, que participó», puntualizó satisfecha.

«No queremos que Gallardón pueda decidir sobre nosotras»
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