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Nos subimos al Ford Focus ST Line

El acabado ST Line aporta al Ford Focus una estética más deportiva y un comportamiento más dinámico, gracias a ciertos retoques en el chasis

 Estas mejoras se hacen aún más patentes en la versión con el motor gasolina 1.5 Ecoboost de 182 caballos de potencia, que destaca por sus elevadas prestaciones y un competitivo precio final, sobre todo si se compara con otros modelos de similar potencia y tamaño, al estar disponible en los concesionarios por debajo de la barrera psicológica de los 20.000 euros.

Ford Focus ST Line
Respecto a otros niveles de acabado disponibles en la gama Focus, el ST Line se diferencia por unos estribos laterales y parachoques diferenciados, una parrilla frontal con dibujo estilo panal, retrovisores eléctricos en el mismo color de la carrocería y llantas exclusivas de 17 pulgadas, que, opcionalmente, pueden ser de 18.

La imagen deportiva que aporta este nivel de acabado también tiene continuidad en el interior, gracias al volante forrado en cuero, los asientos delanteros deportivos y que sujetan mejor el cuerpo de los ocupantes de las plazas delanteras y los pedales deportivos en aluminio, entre otros elementos.

La imagen es por tanto uno de los puntos fuertes de esta versión del Focus, que hace gala de un diseño equilibrado no exento de cierta elegancia.

La familia ST Line está disponible en dos mecánicas de gasolina y dos diésel. Las primeras pertenecen a la familia Ecoboost y se ofrecen en versión tricilíndrica de 1.0 litros y 125 caballos y la cuatro cilindros de 1.5 litros de cilindrada y 182 caballos de potencia, que es la protagonista de esta prueba.

En cuanto a las variantes diésel, las opciones disponibles son los bloques de la familia Duratoq en versiones 1.5 y 2.0 TDCi de 120 y 150 caballos de potencia, respectivamente.

Dinámico. Entre todas estas variantes, la más gratificante para los conductores con ambiciones más dinámicas es, sin duda, la Ecoboost 1.5 de 182 caballos. En esta versión, se agradecen además los pequeños retoques en la suspensión que aporta el acabado ST Line, lo que redunda en un comportamiento muy dinámico y divertido que encaja perfectamente con la personalidad de este modelo.

Una vez en marcha, el Focus resulta agradable y suave de conducir. El tacto de la dirección resulta muy bueno y los asientos hacen gala de un excelente ajuste para una conducción deportiva, a la vez que resultan muy confortables para el uso diario.

Aunque esta versión de gasolina se puede elegir con un cambio automático, que supone un desembolso de casi 2.000 euros más, la caja manual de seis velocidades resulta una opción ideal, tanto por su manejo preciso y suave como por el buen escalonamiento de las distintas relaciones, lo que permite aprovechar de forma óptima todo el potencial que es capaz de desarrollar este modelo.

Las suspensiones muestran un buen equilibrio entre estabilidad y confort de marcha. Los balanceos de carrocería son contenidos y a la hora de dibujar las curvas, el vehículo sigue fielmente las órdenes transmitidas desde el volante.

Pero además de por ese buen comportamiento, este modelo destaca además por su funcionalidad, gracias a la carrocería de cinco puertas y una habitabilidad interior suficiente como para ser considerado un vehículo de corte familiar, ideal para viajar con toda la familia.

En este sentido, es cierto que el Ford Focus se ve en cierta medida penalizado por el hecho de ser uno de los modelos más veteranos de su categoría, aunque en todo caso los sucesivos rediseños que se le han ido haciendo le han permitido mantener un aspecto actual, que ha sabido aguantar muy bien el paso de los años. Sin duda, otro buen motivo para considerarlo como una opción de compra muy digna de tener en cuenta.

Nos subimos al Ford Focus ST Line
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