Viernes. 21.09.2018 |
El tiempo
Viernes. 21.09.2018
El tiempo

Perdecanai da la bienvenida a su nueva campana e 'indulta' a la vieja

Celso García Alonso (izda.) y Gerino Calvo (dcha.) muestran la nueva pieza
Celso García Alonso (izda.) y Gerino Calvo (dcha.) muestran la nueva pieza
La Comunidade de Montes financió el nuevo instrumento, que sustituye a una emblemática pieza de más de 200 años

Perdecanai, año 1803. Los feligreses se reúnen en el atrio de su iglesia, la de Santa María, para aupar a su sitio la nueva campana. Ha sido fundida muy cerca de aquí, en Souto da Saniña, Arcos da Condesa, en el taller de Juan Jerónimo Blanco de Rucende.

Se supone que el abad, Ramón Antonio Torrado, coordina la operación o, al menos está al corriente de los detalles. Su nombre, junto a los de los integrantes de la Sagrada Familia, es la única referencia que hay en el instrumento que durante 212 años guió a los feligreses en sus rutinas diarias y cuya voz se apagó fortuitamente por culpa de una grieta en su parte superior que ha venido dando la lata en las tres últimas décadas.

La semana pasada, tras ser testigo desde uno de los puntos más privilegiados de toda la parroquia de cómo se desarrollaban dos siglos de historia, dicha campana fue jubilada con honores. De nuevo, un grupo de vecinos se reunió en el atrio para cooperar en lo posible con las tareas para descolgar el instrumento y colocar a su sustituta. El párroco ahora es Ramón Millán Pardavila. Su nombre no aparece grabado en la nueva pieza metálica, pero además de cooperar con los vecinos ha accedido a uno de sus principales deseos: se quedarán con la vieja campana y esta se podrá visitar en el interior del templo.

El fundidor de esta pieza también tiene un nombre distinto. Se trata de José Enrique López Ocampo, de la Fundición Ocampo. A pesar de ello, seguro que sí hay una similitud en el ADN de ambos artesanos, separados por 200 años, pues pertenecen a la misma familia e incluso mantienen el artesanato en la misma pedanía de Arcos da Condesa.

La elección de la fundición fue una de las más determinantes que tomaron los comuneros en este proceso, que dura ya más de un año. El vecino de la parroquia y también experto en campanas Celso García Alonso explicó ayer que «a fundición de Ocampo hoxe en día é única. Poderiamos ir a Portugal ou a calquera outro lado, pero a durabilidade, a calidade e, sobre todo, as características sonoras que teñen estas campás son inigualables», apunta. García Alonso, que ha editado un libro, ‘As campás galegas. Fundicións’, en cooperación con la Deputación, sabe de qué habla y está especialmente satisfecho con el resultado final de este trabajo.

Gerino Calvo Maquieira, el que fuera director de la Uned en Pontevedra y que ahora, desde hace un par de años, es presidente de la Comunidade de Montes de Perdecanai, asiente. «Ata nos dixeron en que notas estaba afinada», añade. «Isto de financiar a campana decidírono en asemblea os comuneiros, e estiveron da cordo en todo, en especial en conservar a vella campá, a pesar de que nos supuxo máis gasto».

Y es que el mero hecho de usar el metal de la campana vieja en la fundición para la nueva hubiese supuesto un ahorro de más de 3.000 euros. La cantidad total del gasto no se atreven a decirla, aunque matizan que está por debajo de los 10.000 euros.

La inversión valió la pena, pues el deseo de los habitantes de la zona era el de contar con un nuevo instrumento que se pareciese en todo lo posible al anterior. Así, la forma ha sido copiada al detalle y también se supone que ambas campanas son similares en dimensiones y peso. Eso sí, no son idénticas, puesto que el proceso de elaboración, totalmente artesanal hace imposibles las ‘clonaciones’.

Con respecto a los detalles, la nueva campana ‘nació’ (es decir, fue fundida) el 21 de agosto de este año, día de San Pío, y pesa aproximadamente 400 kilos, se supone que lo mismo que la pieza originaria. La fórmula de la aleación podría ser de un 75 por ciento de cobre y un 25 por ciento de estaño. Esa es la proporción que los artesanos confesara que utilizan en una entrevista mantenida con Celso García para la elaboración de su libro. «Aínda que non sei se o queren dicir», reflexiona el autor, que enseguida concluye: «bueno, ese é un dos moitos segredos que terán para que lles saian unhas pezas tan excepcionais».

Con respecto a los usos, desde luego que las campanas no son tan útiles como hace dos siglos, pero la de Perdecanai seguirá teniendo trabajo. «Aquí tocamos a misa os domingos, repicamos cando hai defunto, cando o defunto está en terra, cando é o funeral... Tamén cando hai incendios ou perigos. E non é unha campá menor. Penso que polo emprazamento da igrexa se pode oír en case todas as parroquias do concello», dice García Alonso. El encargado de esta tarea será el sacristán, Álvaro Castrelos, que tendrá ocasión incluso de hacer sonar el badajo por una causa inédita: la misa por todos los vecinos fallecidos en los últimos doscientos años. Es una de las ideas que han tenido para conmemorar el relevo que se ha producido en lo alto del campanario.

Perdecanai da la bienvenida a su nueva campana e 'indulta' a la vieja
Comentarios