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PERFIL. ¿Quién es El Morón, el patriarca del clan y padre de Sinaí Giménez?

Olegario Giménez, El Morón
Olegario Giménez, El Morón

Olegario Giménez Salazar ejerce desde hace años su reinado desde el confortable chalé que se construyó en Tomiño (Pontevedra), adonde llegó procedente del Vigo que lo vio medrar. El Morón, como se le conoce, no es tan solo el patriarca del clan que lleva su nombre; a sus 65 años es también conocido como el rey de los gitanos de Galicia, un cargo simbólico que se atribuye y que está empapado de una tradición que, según los suyos, viene pasando de padres a hijos desde hace 250 años, los transcurridos desde la llegada a la comunidad de Don Paulo, el primero de la estirpe.

En el mismo chalé donde, por ejemplo, había sido "encañonado" por un guardia civil y un agente forestal en 2014, El Morón, su mujer Flora, tres de sus hijos, su nuera y otro miembro de la familia fueron detenidos este martes. Al clan, que controla con mano dura los mercadillos del sur de Galicia, se le acusa de extorsionar a los vendedores ambulantes, concretamente a los zamoranos, el clan al que llevan años enfrentados.

Aquel asalto que sufrió El Morón, en abril de 2014, fue solo uno de los muchos incidentes que protagoniza esta peculiar familia asentada en la parroquia tomiñesa de Amorín. Entonces, el guardia civil y el agente forestal, según la investigación, pretendían cobrar la deuda contraída por un miembro del clan. Sin embargo, la versión del patriarca era distinta: le querían robar 40.000 euros.

El Morón dicta destierros, intercede en conflictos amorosos y dirige sus negocios: la venta ambulante —menos lucrativa desde la crisis— y la gestión de ferias y mercadillos. Allí, en Tomiño, en su lujoso chalé, vive junto a su mujer, Flora Gabarri, con la que se casó cuando ella tenía 13 años y él 18. Tuvieron once hijos, de los que viven siete, y desde hace años son abuelos. Precisamente sus nietos y el flamenco son sus grandes pasiones.

En Tomiño vive junto a su mujer, Flora Gabarri, con la que se casó cuando ella tenía 13 años y él 18. Tuvieron once hijos, de los que viven siete.


Como cualquier monarca al uso, el rey de los gitanos cuenta con su propia guardia real. Al menos un guardaespaldas está permanentemente con él, aunque dependiendo de la situación hasta ocho personas pueden acompañarlo. En casa, por supuesto, la seguridad no se descuida. Por ello, la sorpresiva visita de finales de abril de 2014 acabó en refriega: los hombres de confianza del Morón, entre los que se encuentran varios de sus hijos, golpearon al agente forestal y desarmaron y maniataron al guardia civil para evitar lo que denunciaron como "un intento de asesinato".

Era el segundo que sufría el rey de los gitanos, según su hijo Sinaí, portavoz familiar, previsible sucesor de su padre y presidente de la Sociedad Gitana de Galicia. "Papá es un gitano recto y respetado, que busca la paz con sus decisiones y trata de evitar muertes y enfrentamientos sobre gitanos", explicaba hace casi dos años sobre las funciones de su padre.

EL ASCENSO. Cuando hace 20 años murió Juan, su padre y predecesor, los allegados tuvieron que convencer a Olegario para cogiese su testigo. "A él no le gustaban estas cosas, quería pasar desapercibido y no meterse en problemas", recordaba su hijo Sinaí. Pero lo cierto es que el Morón nunca ha logrado pasar desapercibido. Y no solo por su imponente figura. Siempre fue un gitano influyente.

Durante años trabajó como capataz en el puerto de Vigo, con más de 200 personas a sus órdenes, la mayoría gitanos. Después movió los hilos de la venta ambulante de ropa en la zona y copó ferias y mercados.

Durante años trabajó como capataz en el puerto de Vigo, con más de 200 personas a sus órdenes, la mayoría gitanos. Después movió los hilos de la venta ambulante de ropa en la zona y copó ferias y mercados.


Las actividades de algunos miembros del clan estuvieron siempre en el punto de mira de las fuerzas de seguridad. En 1990, por ejemplo, la Policía detuvo a varios por traficar con heroína. Les incautaron coches de lujo, armas y joyas. Algunos de los hijos del rey de los gitanos, que se criaron entre payos en Vigo, cerca del monte de A Guía, también tuvieron problemas con la Justicia.

En enero de 2014, uno fue detenido acusado de liderar una red de narcotráfico a mediana escala. A otro de ellos, Juan Paulo, también detenido en la operación desplegada este martes , lo condenaron en 2013 a año y medio de cárcel por golpear con una escopeta a dos ingenerios que confundió con asaltantes. Y el propio Olegario Giménez tuvo que sentarse en el banquillo en 2006 por una supuesta agresión a un portavoz autónomo de vendedores ambulantes. Fue absuelto. Pero ahí estaba ya el germen del conflicto entre morones y zamoranos que a finales de 2014 acabó con el destierro de 400 miembros de este último clan a Castilla. El Morón fue quien lo dictó.

EL CASO DE LUPE. La voz del Morón resultó clave también para dictaminar el destierro de los Cortiñas tras el asesinato de Lupe Jiménez a manos de su marido, el lucense Pepe Cortiñas, recientemente condenado a 20 años de prisión por ese crimen.

El patriarca del clan forma parte del consejo de ancianos que resuelve los mayores conflictos entre gitanos y que tras ese crimen ordenó la expulsión de los familiares del asesino, huidos hacia Castilla. Los suyos lo respaldan sin fisuras. La suya era entonces palabra de rey.

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