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Un proceso de acogida que dura año y medio

La llegada a Sarria de dos familias sirias en 2016 puso en marcha en Lugo el programa de Protección Internacional

Cruz Roja cuenta con un sistema de acogida e integración para solicitantes y beneficiarios de Protección Internacional desde hace casi diez años, pero la delegación de Lugo incorporó este programa de refugiados el 26 de julio de 2016 con la llegada de dos familias sirias a Sarria. Es un proyecto coordinado con el Gobierno, encargado de la acogida en primer lugar. Después, deriva a los solicitantes de asilo a organizaciones como Cruz Roja, que desarrolla después tres fases de seis meses cada una en las que los acogidos cuentan siempre con apoyo psicológico, jurídico y social.

1. Acogido en el centro
El Ministerio de Interior valora las plazas disponibles en los pisos tutelados por Cruz Roja en cada destino y reparte así a las personas que huyen de sus países en busca de protección. Nada más llegar a un centro como el que la organización tiene en Lugo, les ayudan a gestionar su documentación.

Si no han iniciado los trámites para solicitar la Protección Internacional, personal de Cruz Roja los acompaña a dependencias de la  Policía, que les asigna una tarjeta roja para identificarlos a la espera de que se resuelva su estatus en el país. Otros documentos a cumplimentar son el certificado de empadronamiento en Lugo, la tarjeta sanitaria y la escolarización de los menores en el caso de que los haya. La organización les cubre necesidades básicas como la alimentación y la ropa.

En esta primera fase adquiere mucha importancia el equipo de voluntarios. Ellos funcionan en un principio como conectores con la realidad en la que han de vivir. A la salida de su país, a la experiencia traumática que arrastran muchos de ellos, los refugiados se enfrentan a una cultura, cuyos usos, costumbres —y a veces incluso el idioma— desconocen por completo.

La red de colaboradores de Cruz Roja se encarga de ayudarles en su conocimiento del entorno con clases de español, actividades de ocio y acompañamiento en aquellas tareas en las que puedan estar más perdidos, desde ir a la compra a abrir una cuenta en el banco o acudir al médico de cabecera para explicarles cómo funciona el sistema de asistencia médica. También comienzan a acudir a talleres de empleo, así como a formaciones específicas como primeros auxilios, por ejemplo. Los niños reciben apoyo escolar en el caso de que fuera necesario. 

2. Integración
Una vez transcurridos los primeros seis meses, comienza la segunda fase del programa de Protección Internacional, encaminada a que los refugiados tengan cada vez una mayor autonomía. En esta etapa comienza la búsqueda activa de empleo. Mediante los talleres formativos y el asesoramiento de miembros de Cruz Roja, los usuarios aprenden a elaborar un currículum y a tomar contacto con la oferta laboral de su entorno. 

3. Autonomía
Después de un año, comienza el proceso de preparación para abandonar el programa de protección. Cuando transcurran los últimos seis meses, los usuarios deberán comenzar a vivir sin el sustento de Cruz Roja, alquilar un piso por su cuenta e iniciar una vida independiente. A pesar de ello, una vez terminado el proceso, la desconexión no es total. En caso de que fuera necesario, la organización les ofrece ayuda psicológica y la asesoría de un abogado.

Un proceso de acogida que dura año y medio
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