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''Que Suaves somos todos es una gran verdad''

Decir que es algo así como ‘el quinto beatle’ de Los Suaves es poco. Porque Javier Domínguez no sólo fundó la banda junto a sus hermanos Yosi y Charly hace 30 años sino que, una vez abandonado el grupo, ha seguido a su lado. Y esto no es una forma de hablar: lo demuestra el trabajo que acaban de publicar, ‘29 años, 9 meses y 1 día’ (actualmente entre los discos más vendidos de España), para el que ha escrito uno de los prólogos y en donde aparece en fotografías del inicio de la banda y abrazado a sus hermanos en imágenes más recientes. «Éramos unos locos. No cobrábamos nada en los conciertos. Y al final de cada uno nos dedicábamos a romper los instrumentos», recuerda sonriente. «Un día Josi [así llama a su hermano Yosi durante toda la entrevista] perdió la cabeza del todo, fue a buscar un hacha y salió con ella al escenario a destrozar la guitarra. Mientras él daba hachazos, la gente se peleaba para coger trozos del instrumento. No sé cómo no le cortó la mano a alguien». Mientras prepara la primera biografía oficial del grupo, Domínguez sigue dando clase de Historia en el instituto Valle-Inclán de Pontevedra.

¿Sus alumnos conocen el ‘oscuro’ pasado de su profesor de Historia?

Sí, sí que lo saben. En los primeros años hasta me pedían autógrafos. Yo les contestaba: ¡pero si ya te firmo el parte: guárdatelo y punto! (ríe). Ahora ya no me pasa. Pero se lo van transmitiendo unos a otros. Este año tengo un chaval que viene todos los días a clase con la camiseta del gato. No me dice nada, pero viene siempre con ella. Son increíbles.

¿Recuerda la fundación del grupo?

Claro. El grupo nació porque a Josi y Charly siempre les había gustado mucho la música. Tocaban la guitarra y esas cosas. Yo no, pero también me gustaba y les mangaba discos para escucharlos con los amigos. Cuando acabé la carrera, Charly me dijo un día que por qué no montábamos un grupo. Yo le dije: cuenta conmigo. Cuando llegué al local nadie había cogido la batería. Me tuve que quedar con ella casi por obligación. Es curioso porque, aunque al principio todo era para pasárnoslo bien, Josi siempre tuvo muy claro que aquello era una banda de rock’n’roll. Y se tomaba los ensayos muy en serio. Enseguida empezó a traer canciones. Todos veíamos que eran buenas, muy buenas, y se lo decíamos, para animarle, porque contra lo que puede parecer, es un tipo muy tímido. Para Charly lo máximo era ya tocar. Como si lo hacíamos en un local vacío. Yo sólo quería divertirme. Así empezó todo.

 "Éramos unos locos. Un día, Yosi salió con un hacha al escenario para destrozar una guitarra. No sé cómo no le cortó la mano a alguien"

¿Y qué pasó con usted? ¿Por qué lo dejó?

Cosas de la vida. Después de telonear a los Ramones, estuve un año y pico más. El grupo en ese momento ya estaba lanzado.

Porque el concierto con los Ramones supone un auténtico punto de inflexión.

Totalmente. Eso fue un milagro. Pasamos de tocar con los amigos a que un tipo se nos acercase y nos preguntase si queríamos tocar con los Ramones. No te imaginas cómo salimos a ese escenario: a comernos el mundo. La leyenda empezó a escribirse aquel día, cuando nos enfrentamos a cientos de personas que iban a ver a otro grupo y a matarnos a nosotros a botellazos y acabamos metiéndonoslos en el bolsillo. Un milagro. A veces pasan. ¿Y yo por qué me fui? Bueno, pues también por cosas que pasan. Primero porque me enamoré. Y de una chica a la que no le gustaba el grupo, fíjate. Después porque mi otra gran pasión en la vida era enseñar. Y eso me obligó a elegir: o sigues por aquí o sigues por allí. Siempre he pensado que elegí bien. Y tercero, porque, aunque parezca una chorrada, tenía el servicio militar por hacer y había que hacerlo. Eso sin entrar en la cuestión del dinero: nosotros no cobrábamos nada. Tocábamos por las consumiciones. Incluso por aquel concierto con los Ramones, nada. Y ellos, que son mayores que yo, tenían trabajo. Pero yo no y llegó un momento en que no me hacía ninguna gracia seguir pidiéndole dinero a mi madre. Quería dedicarme a mi pasión, la enseñanza. Y sacarme las oposiciones.

¿Nunca se ha arrepentido?

Nunca. Yo en el aula soy feliz, totalmente feliz.

 "Los chicos son absolutamente increíbles. Este año tengo uno, que no me dice nada, pero que viene todos los días a clase con la camiseta del gato"

¿Se imaginó en algún momento hasta dónde llegaría la banda?

Nunca. Sabía que éramos buenos, pero nunca pensé que el grupo llegaría tan lejos: tantos años, tantas canciones, tantos conciertos... Pensaba que tocaríamos en locales de Ourense un tiempo y punto. Aunque la verdad es que enseguida percibimos la conexión con la gente, con el público. La comunión del grupo con los seguidores es total y absoluta.

¿Y ese es el secreto de la longevidad de la banda?

Seguro. Son una gran familia. Yo que he ido a cientos de conciertos del grupo te lo puedo jurar: eso de que ‘Suaves somos todos’ es una gran verdad.

No hay más que ver la portada de ‘29 años, 9 meses y 1 día’. ¡No se ve casi al grupo! Es todo público.

Es que eso son Los Suaves. Bueno, eso y los grandes músicos que han militado en la banda. Todos tremendos. ¿Qué te puedo decir por ejemplo del nivel de Alberto Cereijo? Es un tipo de talla mundial.

Y luego está Yosi. Su hermano es una auténtica leyenda viva.

Lo sé, lo sé. Yo me crié con ese tipo, compartí con él habitación siendo niño y para mí, ya entonces, era Dios. Me hablaba de discos, de libros, viajaba a Estados Unidos y me contaba. Era Dios. Y ahora es el mejor letrista de rock de este país. No lo digo yo, lo dice mucha gente. Tenía una compañera de Lengua Española que a los 65 años, a punto de jubilarse, un día me dijo: tu hermano es un poeta. Yo lo creo. Es un genio. Y todo lo que hace lo hace a muerte. Si escribe una canción, lo hace desnudándose absolutamente. Si sale al escenario, lo da todo, hasta que no puede más. Nunca ha fingido nada en su vida.

 "El concierto de Los Suaves de hace cuatro años en Pontevedra fue de los mejores de su vida. Había gente en la Oliva, sin ver nada, cantando, sin moverse. Fue increíble"

Este año, en el concierto de las fiestas de A Peregrina, Yosi le dedicó una canción.

Ellos ya han tocado tres veces en Pontevedra, una de ellas hace cuatro años, dando uno de los mejores conciertos de su vida. Fue increíble ver a gente cantando en la Oliva, sin ver absolutamente nada, allí, sin moverse, todo el concierto. Tienen una relación muy especial con la ciudad: primero porque estoy yo; segundo porque aquí también vive el mejor amigo de Josi y tercero porque la gente los adora. Lo de este año fue muy emotivo. Tocaban aquí, delante del Valle-Inclán, el sitio en el que trabajo, que es mi vida. Y Josi va y me dedica una canción diciendo: «En esta ciudad vive uno de los fundadores y primer batería de este grupo. Se llama Javier y se apellida ‘hermano’». Escuchar eso, aquí, aquella noche, fue tremendo.

¿Cuál es su canción favorita? ¿Tiene?

Tengo: ‘Si pudiera’. Todavía me pone la piel de gallina. También me gusta mucho ‘Pardao’.

¿Y camisetas del gato?

Tengo hasta la primera. ¡Absolutamente hiper-macro-súper-cutre!

¿Cuándo estará esa biografía que prepara de Los Suaves?

Estoy ordenando todo el material, que es mucho. Y la intención es que salga publicada el año que viene.

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