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"Quería que estuvieran juntos porque mis hijos son felices juntos"

La concejala de Pontevedra María Rey con sus hijos gemelos, Nacho y Javier. Javier Cervera-Mercadillo
La concejala de Pontevedra María Rey con sus hijos gemelos, Nacho y Javier. Javier Cervera-Mercadillo

María Rey, Estrella López y Pilar Couto son tres madres pontevedresas que cuentan su experiencia ante la escolarización de sus hijos gemelos

María Rey ► Madre de Nacho y Javier

La concejala de Pontevedra María Rey con sus hijos gemelos, Nacho y Javier. Javier Cervera-MercadilloNacho y Javier nacieron el 13 de octubre de 2008. Llegaron al mundo juntos y en sus nueve años y medio de vida apenas se han separado. Fueron juntos a la guardería, donde ya disfrutaban sembrando dudas sobre su identidad; siguieron juntos en los tres cursos de Educación Infantil, en el colegio Sagrado Corazón, y cuando llegaron a Primaria y la dirección del centro llamó a su madre, la concejala pontevedresa María Rey, para que decidiese si continuaban en la misma aula, ella lo tuvo claro: "Quería que estuvieran juntos porque mis hijos son felices juntos, pero -recalca- yo puedo hablar solo de mis hijos, que son dos niños absolutamente independientes entre ellos, uno no tapa al otro. Si uno dominase al otro me habría planteado cambiarles de clase, pero ninguno es sumiso y tampoco tienen ningún tipo de rivalidad. Yo no creo en las normas cuando se trata de personas. Creo que cada caso es un mundo y como tal debe tratarse". 

En su caso, el colegio Sagrado Corazón le dio lo oportunidad de decidir. "Yo pedí la opinión de la profesora y me dijo que ella también entendía que podían seguir juntos. Al margen de que son niños independientes, porque hacemos cosas por separado, son niños que se lo pasan muy bien entre ellos, entonces ¿para qué los íbamos a separar? -explica María Rey ante la mirada atenta de sus hijos-. Además -añade-, a mí me gustaría que el día de mañana tengan una pandilla común y no dos pandillas diferentes".

SIN PROBLEMAS. Hoy los niños cursan 4º de Primaria y en estos años su madre ha comprobado que su decisión ha sido acertada. "Nunca han tenido ningún problema, ni académico ni para sociabilizar", afirma. Respecto a la primera cuestión, asegura que "a la hora de hacer los deberes son totalmente independientes. De hecho -cuenta-, Javier es más trabajador y Nacho quizás es más rápido a la hora de aprender. Javier, que quiere ser fisioterapeuta ("y cantante", apunta el niño), es más de letras y a Nacho, a quien le gustaría ser veterinario ("y también cantante"), se le dan mejor los números". En cuanto a su capacidad para relacionarse con los demás, María Rey apunta que "tienen amigos comunes, pero también amigos y amigas diferentes y-revela entre risas- novias diferentes: la de Nacho se llama Iria y la de Javi, Candela, aunque cada una de ellas antes fue novia del otro".

"Son niños independientes. Si uno dominase al otro me habría planteado cambiarles de clase"

Novias aparte, María Rey insiste en las personalidad diferenciada de sus vástagos. "Hasta a la hora de vestir son diferentes: Javi es más pijo y Nacho más macarra". 

Satisfechos con las palabras de su madre, tanto Nacho como Javier confirman sus deseos de compartir aula. "Yo prefiero estar con él porque, por ejemplo, cuando lo castigan yo me preocupo, entonces miro para él y si me hace un gesto con los brazos y me dice ‘me da igual’, ya me tranquilizo", explica Nacho. Javier, por su parte, es más conciso: "Yo quiero estar en la misma clase de mi hermano porque le quiero".

"Una de mis hijas es más dependiente y separadas les ha ido muy bien"

Estrella López ► Madre de Carla e Inés

Estrella López con sus hijas gemelas, Carla e Inés. David FreireCarla e Inés tienen seis años y desde que comenzaron su andadura escolar, en el CEIP Vilaverde-Mourente, lo hicieron en aulas separadas. "Desde los tres años han ido en clases distintas. Este colegio no da opción a elegir -precisa la madre de las niñas, Estrella López-. El equipo de orientación te informa de que en el centro los mellizos y los gemelos se separan porque consideran que pedagógicamente es más positivo". 

Aunque en el momento de matricular a las niñas, Estrella no se había planteado si era más conveniente separarlas o mantenerlas en la misma aula, ahora que Inés y Carla ya están en primero de Primaria no tiene dudas: "Quiero que estén separadas porque la experiencia ha sido muy positiva. En mi caso, una de las dos niñas es más dependiente que la otra, se deja llevar más. Ahora ha encontrado amigos propios y ha conseguido superar ciertas barreras y la que era menos dependiente ha seguido su ritmo. Yo le tengo que dar la razón al centro".

En opinión de Estrella López, la separación siempre es la mejor opción. "Aunque sean muy independientes, estos niños se levantan juntos, desayunan juntos, comen juntos, juegan juntos, van a las actividades juntos... No creo que por que estén unas horas separados se vaya a caer el mundo. Mis hijas tampoco lo piensan", afirma.

Académicamente, también se muestra satisfecha con la separación porque "el proyecto educativo que tienen en el centro es igual en los dos primeros, aunque -matiza- las dos clases no van al mismo ritmo". En este sentido, señala que también sus hijas siguen ritmos distintos. "La más dependiente tiende a pedir colaboración de la otra, por eso considero que es bueno que estén separadas, porque si en casa lo hace, lo haría en el colegio también", comenta. 

Además, estando separadas se pone freno a los celos. "Si ya los hay estando en clases distintas a la hora de la entrega de notas, estando juntas sería peor. Así tienen profesores distintos que interactúan con los alumnos de diferente manera. Ellas se sienten ‘más ellas’ porque también tienen amigos distintos, actividades diferentes... Se aportan la una a la otra. Es más enriquecedor", subraya Estrella.

Se sienten ‘más ellas’ porque tienen profesoras, amigos y actividades diferentes»

No obstante, reconoce que el hecho de que estén separadas dificulta las cuestiones organizativas. "Es complicado, pero tanto como cuando tienes hijos de diferentes edades. Por ejemplo, la entrega de notas en mi cole es una locura porque tienes que hacer cola para recogerlas. Y el tema de los cumpleaños ya es el acabose porque son 50 niños y da gracias que no todos te invitan".

Las niñas secundan a su madre. "Ya hago muchas cosas en casa con Inés", apunta Carla. Para Inés estando separadas se evitan determinados problemas, como que "una copie a la otra". "A lo mejor también les hubiera ido bien estando juntas, pero así ha sido muy positivo. No me parece que sea algo traumático, aunque creo que debería informarse más a los padres de por qué se hace de una manera o de otra", concluye Estrella.

"Paréceme antinatural que as separen porque eu na casa non o fago"

Pilar Couto ► Madre de Julia y Silvia

Pilar Couto, concejala de Ponte Caldelas, junto a sus hijas gemelas, Julia y SilviaCuando Pilar Couto, concejala de Ponte Caldelas, matriculó a sus hijas Julia y Silvia en el colegio Padín Truiteiro de Arcade pensaba que las pequeñas, nacidas en noviembre de 2011, estarían juntas durante los tres años de Infantil y se separarían al llegar a Primaria, como era habitual en el centro. Sin embargo, al comenzar el curso supo que no iba a ser así, sino que las niñas comenzarían su vida escolar en diferentes aulas porque la dirección del centro, debido a un problema previo, había decidido cambiar sus directrices respecto a los hijos de partos múltiples. "Se a coordinadora no mes de xuño me tivera dito que as ían separar, eu xa tería falado coas nenas, pero non o souben ata setembro. Foi dun día para outro e non me deron opción a decidilo", cuenta Pilar.

Aunque acató la decisión sin problema, Pilar reconoce que si hubiera podido elegir habría preferido que las niñas permaneciesen juntas. "Paréceme antinatural que as separen porque eu na miña casa non fago esa separación -explica-. De feito, báñanse xuntas e seguen durmindo xuntas. Desde a perspectiva de nai, paréceme antinatural que esas horas teñan que estar separadas se non hai unha razón de peso. Tamén penso que non dan opción a coñecer os nenos. Creo que a decisión debería ser consensuada cos pais e estudando primeiro os nenos, non facerse sistematicamente porque haberá nenos aos que sexa bo separar e outros que non".

Además, Pilar critica que el hecho de separarlos o mantenerlos en la misma aula dependa del centro. "Tería que haber unha lei igual para todos os colexios porque ti vas ao colexio que che toca. Agora depende do centro, do criterio do director... Realmente non se rexen por criterios médicos ou psicolóxicos", señala.

"Creo que a decisión debería ser consensuada cos pais e estudando primeiro os nenos"

No obstante, reconoce que la separación no ha supuesto un problema para sus hijas. "As miñas nenas eran independentes e levárono ben. Son máis dependentes da irmá maior que entre elas as dúas. De feito, agora unha quixo cortar o pelo e a outra non e teñen amigas en común e outras individuais", señala.

Académicamente sí que aprecia algunos inconvenientes. "Son totalmente diferentes. A unha custoulle un pouco máis ler, escribir... E agora, ao chegar a Primaria, a profe dime que quería que fosen ao mesmo nivel, que a ver se a súa irmá era capaz de tirar por ela. Paréceme un pouco contraditorio porque se queren que vaian igual que as poñan xuntas. Así non lle pode axudar a facer os deberes unha a outra porque traen deberes distintos".

Por último, Pilar Couto destaca los problemas organizativos que se derivan de la separación. "Unha ten unha cousa e a outra, outra. Logo o tema dos aniversarios: invitan a unha e como lle explicas a unha nena pequena que ela non podía ir ao parque de bolas? Cando eran pequeniñas moitas veces optaba por non ir. Agora xa van entendendo. Economicamente tamén é peor: temos o dobre de aniversarios para ir e para invitar".
 

"Quería que estuvieran juntos porque mis hijos son felices juntos"
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