Renovar con detalles trajes del fondo de armario: el reciclaje llega a la Feira Franca

PON0309P50F4.JPG
photo_camera PON0309P50F4.JPG

A tan solo dos días de que comience la Feira Franca, las telas medievales ya cubren los muros y las ventanas de las calles de la Boa Vila. Aprovechando el ambiente festivo que impregna la ciudad, los pontevedreses ponen a punto sus mejores galas (especialmente en el caso de las damas, caballeros, nobles, príncipes y princesas) para disfrutar del evento más medieval del año.

Este año, la reutilización y el reciclaje tirando de vestidos de fiestas pasadas o haciendo uso de apaños de fondo de armario se presentan como una opción segura para asisitir caracterizado pero sin dejarse el bolsillo. Así, renovar pequeños detalles de un traje ya utilizado, añadiendo un ribete de un color diferente o un corsé llamativo sobrepuesto a una vieja falda resulta sencillo, estético y, sobre todo, económico.

María José Fontán, modista en la mercería ‘Entre telas’, afirma que, en el caso de los hombres, que habitualmente buscan soluciones de última hora, la túnica de monje resulta muy demandada. «Las mujeres, por el contrario, suelen ser más previsoras y dar importancia a los detalles, por lo que cualquier traje femenino conlleva siempre un plus de elaboración». Es ahí donde ellas aprovechan su condición para reciclar añadiendo detalles con gracia y complementos, que renuevan viejos trajes dando un soplo de frescura a los modelos de fondo de armario.

A medida

En tiendas y mercerías de precios medios, el alquiler se postula como la opción más económica si se asiste a la fiesta solo un año. En caso de ser una persona asidua a la Feria Franca, el traje a medida no se va de presupuesto, ya que en cuestión de dos años se amortiza el dinero invertido añadiendo un plus de exclusividad. La compra a medida, si se trata de telas de calidad media o de tapicería, van desde los 20 euros de la túnica de hombre básica o los 35 del conjunto de mesonera para mujer, hasta los 50 o 60 euros del traje de campesino más asequible o los 160 para aquellos que pueden invertir más. «Alquilar no es rentable si cada año acudes a la fiesta. Muchas veces la gente opta por la opción segura de la compra, para poder disfrutar de su traje dos o tres años y después, con el dinero amortizado, jubilarlo en el armario», afirma María José.

Mary Juncal, responsable y modista en la mercería Jota, afirma que este año se ha notado el bajón en las ventas. «La gente suele aprovechar los trajes que tiene de otros años, y eso se nota en las ventas». «Cada vez alquilamos menos y vendemos más a medida, porque al final el alquiler muchas veces no compensa a la tienda, ya que hay que limpiar los trajes y añadir algunos otros gastos».

Tras celebrar durante varios años la Feira Franca, los vecinos pontevedreses suelen tener en casa tanto el modelo de campesino como el de noble. «Normalmente vienen buscando alguna pasamanería que, en pequeños detalles, dé un toque a un viejo traje. La base es la misma pero cambia el aspecto».

Los accesorios resultan imprescindibles, destacando, por ejemplo, las coronas de flores como un elemento que aporta mucha belleza. «Las tiaras y coronas de flores son muy demandadas. Las hacemos mucho, son el accesorio más exitoso», asegura la dependienta.

Para Concepción Suárez, vendedora en Anabeti, el alquiler dejó de ser una opción solicitada hace tiempo. «Normalmente la gente nos pide los trajes a medida con nuestros materiales o facilita sus propias telas», afirma. «Hemos notado que en años pasados los clientes se llevaron trajes que este año nos traen de nuevo para cambiar algún detalle, como la camisa, el chaleco o el fajín. No trabajamos telas baratas, son buenas y duran de año en año».

Más allá de la caracterización habitual de noble o campesino, existen a disposición del cliente diferentes trajes que evocan otras figuras típicamente medievales, como son los bufones o los arlequines, por ejemplo. Muy poca gente se anima a caracterizarse de ellos, cuando son una opción que combina la elegancia de un traje elaborado con la gracia de su originalidad.

El alquiler de los trajes ya no se estila en la Feira Franca, ya que acarrea costes extra tanto a las tiendas como a sus clientes

Frente a las caracterizaciones habituales, otras figuras medievales como los bufones o los arlequines aportan un toque de originalidad

Para los más exigentes, telas exclusivas: brocados, terciopelo y pasamanería

Para María Beatriz López Rodiño, responsable de la empresa Galice, es importante recalcar la importancia del uso de materiales duraderos y de calidad en los trajes que fabrican, que suelen corresponder a las exigencias de los clientes con mayor poder adquisitivo. «Nosotros no hemos observado que la gente reutilice más, ya que los materiales que tratamos son de gran calidad y nuestros clientes vienen para llevarse el traje completo. Invierten un dinero considerable».

«El más económico que ofrecemos ya elaborado ronda los 60 euros, de ahí ya para arriba, quizá llegando hasta los 150 en alquiler. Si lo quieres a medida todo depende, pero por menos de 300 euros no podemos ofrecer la calidad que vendemos. Nuestras telas son muy buenas, muchas veces antiguas, terciopelos, telas brocadas... Pagas sabiendo que te llevas un modelo exclusivo que se adapta a tu pesonalidad, ya que cada traje es un mundo».

Aún con presupuestos elevados, el de campesina resulta el más demandado. «Las mujeres somos muy coquetas y nos gusta mostrar nuestro cuerpo aunque vayamos caracterizadas de Feira Franca. Ir vestidas del medievo no implica dejar de estar guapas, y eso lo sabemos bien». A pesar de ello, sigue siendo una constante que las personas de mayor nivel adquisitivo busquen algo más discreto pero especialmente elegante.

Fuera de los trajes típicos, otros modelos no tan solicitados son una opción que puede marcar la diferencia. «Sobre todo destacan los que representan los oficios. El de arquera, por ejemplo. También el de bufón, que tenemos tanto para mujer como para hombre. Lleva muchos detalles y es también muy bonito. También podemos encontrar el traje de lechera, que va acompañado de un precioso tocado, nada fácil de llevar. Son algunos ejemplos que se alquilan menos pero que hay que ofrecer ya que te dan más caché a la hora de presentar tu stock».

Comentarios