San Roque vela por los difuntos

En Adina los difuntos tienen una peculiaridad. El cementerio parroquial donde descansan lo gestiona hasta el momento la Cofradía de Pescadores San Roque de Portonovo. Es el único pósito de España que se encarga del mantenimiento de un camposanto. Lo habitual es que sea la Administración local o los propios propietarios los que se hagan cargo del cuidado del recinto funerario.

Pero en Adina es diferente. En la década de los 60 el antiguo cementerio, situado alrededor de la iglesia, se quedó pequeño. Entonces, se creó una comisión formada por los representantes de los lugares más poblados para buscar una solución. Pero como siempre ocurre, el gran conflicto fue la financiación para comprar los terrenos y construir los panteones y nichos.

«El mayor problema lo tenía el núcleo de Portonovo. Si en una pequeña aldea se moría una persona al mes en la villa eran ocho, por poner un ejemplo», relata el patrón mayor del pósito, José Antonio Gómez Castro. San Roque, entonces, decidió correr con todos los gastos. «En aquella época a la cofradía se acudía para todo.

El cabildo decidió coger el toro por los cuernos: adquirió el terreno, lo aparceló y a precio de coste lo fue vendiendo a los vecinos», explica. Cada propietario se encargaba de construir su panteón, pero al no haber una normativa comenzaron a surgir los primeros contratiempos: se generó un desorden ‘urbanístico’.

La cofradía decidió en aquel momento intervenir y determinó unificar la estética. Todo corrió por su cuenta y riesgo. Nunca cobró una cuota a los propietarios, según afirma Gómez Castro, pero las necesidades de mantenimiento se fueron incrementando cada día.

Casi 50 años después, la parroquia de Adina se encuentra con un problema similar al acontecido en los 60: el cementerio se está quedando pequeño y es ahora la cofradía la que no puede afrontar la obra con fondos propios. En una ocasión, el cabildo intentó cobrar una cuota de 12 euros al año, «pero muchos se negaron», comenta.

Para Gómez Castro la situación es injusta, aunque es cierto que reconoce que muchas personas ignoran que es la cofradía la que mantiene el cementerio, propiedad de unos 800 vecinos. Ante esta casuística, San Roque ha optado por una solución. Tiene pensado convocar una asamblea de propietarios para formar una gestora y elaborar unos estatutos y normas. «Una vez aprobados queremos elegir a una directiva de propietarios para que se haga cargo del mantenimiento», señala.

Y es que Gómez Castro desea que el camposanto siga siendo parroquial y que no se convierta en una instalación municipal, como ocurrió en Dorrón. Eso sí, San Roque está pensando en dejar la gestión, pero, aún así, se nota que quiere seguir velando por los difuntos de su parroquia. En la cabeza del patrón mayor ya ronda una idea para mejorar el recinto...

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