Sanidade autoriza la salida de la carne del matadero tras constatar su buen estado

Personas y empresarios esperando ayer en el matadero durante la apertura de las cámaras. (Foto: Javier Cervera)
photo_camera Personas y empresarios esperando ayer en el matadero durante la apertura de las cámaras. (Foto: Javier Cervera)

Una semana después de ordenar el precinto del matadero por problemas de seguridad alimentaria, la Jefatura Territorial de la Consellería de Sanidade autorizó a última hora de ayer la apertura de las cámaras frigoríficas donde permanecía retenido el género, cerca de cien piezas bovinas, vacunas y porcinas.

La orden tuvo lugar después de que los veterinarios de la Administración autonómica constataran el buen estado de la carne, propiedad de unos cien particulares y empresarios de la comarca. La empresa hizo entrega de la documentación pendiente a media tarde, momento en el que los funcionarios procedieron a analizar los resultados individuales de cada animal.

El examen fue exhaustivo y puntilloso, tanto que el laboratorio al que recurrió la adjudicataria se vio obligado a adquirir en Alemania un reactivo similar al que se utilizó en la ‘guerra del pepino’, cuando la exportación española de este tipo de hortalizas fue prohibida de forma temporal por la detención del ‘E.coli’, una bacteria que suele proceder de animales contaminados, aguas fecales de animales o tratamientos de carne sin higiene suficiente.

Tras comprobar que todos los indicadores daban negativo, un grupo de veterinarios de Sanidade se desplazó al matadero municipal para proceder a la apertura de las cámaras. Allí les aguardaba una patrulla de la Policía Autonómica y los primeros clientes interesados en recuperar la carne retenida.

El desprecinto permitió a la empresa concesionaria, Carnifex S.L., comenzar a dar salida al género y apaciguar los ánimos dentro de la propia plantilla, suspendida de empleo y sueldo por un cierre cautelar que considera injustificado.

El despacho de la mercancía continuará hoy, salvo para los propietarios que se nieguen a recibirla. En este caso, la concesionaria destinará la carne a la elaboración de harinas de uso animal.

Demasiado tarde

La apertura de las cámaras llegó demasiado tarde para la opinión de los afectados, que ayer decidieron reclamar no solo las pérdidas económicas, sino también los daños y perjuicios por los «problemas personales y profesionales» que motivó el precinto.

El letrado que los representa, Jose Malvido, explica que muchos de los carniceros sufrieron ataques de nervios y pasaron noches en blanco por no poder abastecer a su clientela. «Algunos tenían encargos de restaurantes importantes y otros tuvieron que sustituir la ternera por cabrito, de menor precio», señala el abogado. La previsión es dirigir las reclamaciones a la Xunta y, probablemente, a través de una reclamación patrimonial. «Si la carne está bien, habrá que preguntarse quién ordenó el precinto», alega Malvido.

Comentarios