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Un infiltrado en la cúpula del BNG

El alcalde de Castrelo do Miño, aún miembro de la ejecutiva nacionalista y simpatizante de la escisión, es el exponente del descontrol de la ruptura del Bloque

El BNG tiene un infiltrado en su cúpula. Y es de Ourense. Xurxo Rodríguez, alcalde de Castrelo do Miño, forma parte de la ejecutiva gallega del BNG pero tiene un pie en la naciente nueva plataforma nacionalista. O en una de ellas, pues si bien hay un proceso de acercamiento que debería concluir en una confluencia, en este momento se perciben dos líneas distintas, la de Beiras, de gran radicalismo verbal contra los mercados financieros, y la del proyecto de una nueva Coalición Galega, centrista y templada. Esta segunda rama, que tiene como cabezas visibles a la ex conselleira Táboas, al ex senador Pérez Bouza e incluso al todavía miembro del PP Rafael Cuíña, se presentó esta semana en sociedad en Ourense, la provincia en la que cuenta con más fuerza.

Al acto asistió Xurxo Rodríguez que dice hallarse en un período de reflexión, pero tanto los que se han ido del Bloque como los que se han quedado dan por hecho que se va a marchar. Participó en los discretos movimientos de los últimos años para crear un nuevo partido galeguista, además de ser uno de los impulsores del manifiesto de alcaldes contra la UPG.

Uno se imagina a la ejecutiva del BNG hablando del tiempo, para no dar más información al enemigo. Desde que a partir del 2001 se instaló la dinámica de competición interna nacionalista hay la tradición, surgida en la CIG, de que el sector mayoritario, el de la UPG y sus aliados, se reúna primero por su cuenta, tome las decisiones y después las lleve a la dirección ya cocinadas, de manera que la minoría poco pueda hacer. Ahora es distinto, porque ya no se trata sólo de tener al adversario interno sentado a la mesa, sino también al posible rival de las autonómicas.

El descontrol producido por la escisión es enorme. En febrero, cuando se fue Beiras, hubo tres bajas en la ejecutiva y ahora, tras la marcha de la mayoría de +Galiza, hay otras tantas, lo que ha obligado a correr la lista de forma radical. Históricos dirigentes como Camilo Nogueira y Suso Veiga han declinado entrar en la dirección, a la que está previsto que sí se incorpore el alcalde de Bueu, entre otros.

Y Xurxo Rodríguez, que entró cuando se marchó Beiras, sigue en la ejecutiva, lo que lleva a la UPG y al sector de Carlos Aymerich a planificar el futuro fuera de la mesa de la dirección. Quieren intentar ofrecer una renovada imagen de pluralismo, lo que no resulta fácil, porque la escisión ha aumentado el ya elevado peso de la UPG.

Fuera del BNG hay dos posibilidades. La primera, que parece la más probable, consiste en que todos los escindidos confluyan en un solo proyecto, en forma de coalición, plataforma o lo que sea, de modo que se perfilen como cabezas de lista Beiras por A Coruña, Táboas por Pontevedra, Pérez Bouza por Ourense y alguien de Esquerda Nacionalista por Lugo, aunque habría que ver cuál sería el papel de la +Galiza de Bascuas y de otros grupos. La otra opción sería que las conversaciones iniciadas esta semana no cuajasen y que las dos líneas, la de Beiras y la de Táboas, fueran por separado, con un gran riesgo electoral.

A punto de cumplir 76 años, Beiras aparece como la figura clave. Puede que sea un pianista algo pasado de moda. De hecho, habla del siglo XX como si fuese el actual, pero en la política de hoy ya no hay solistas de su nivel. Beiras aporta la fama y mientras que la otra parte, la de Táboas, asegura contar con la financiación, que aparece como el elemento clave.

Un infiltrado en la cúpula del BNG
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