Una inercia que huele a gobierno en minoría

Los días van pasando y el 11 de junio se acerca de forma inexorable. Cada vez falta menos para que se celebre el acto de investidura de los alcaldes en cada uno de los municipios de la Comunidad Autónoma. En Sanxenxo, mucho tendrán que cambiar las cosas en las próximas 72 horas para que el Partido Popular no asuma el reto de gobernar la villa en minoría.

Irónicamente, el ritmo de reuniones y negociaciones en el panorama político local ha ido disminuyendo a medida que se acerca el gran día. Un día después de que los vecinos hablasen a través de las urnas, las agrupaciones ya se estaban moviendo. El PP inició ronda de contactos con todos sus rivales en las elecciones, Sanxenxo Agrupación Liberal incluida. Además, tomaba cuerpo la posibilidad de que los independientes consiguiesen convencer a PSdeG-PSOE, Bloque Nacionalista Galego y Veciños Independentes por Sanxenxo (VIPS) para derrocar a Catalina González mediante la configuración de un cuatripartito. Sin embargo, tanto nacionalistas como socialistas se encargaron de descartar rápidamente esta opción, que habría sido todo un acontecimiento en la política sanxenxina, acostumbrada a los gobiernos mayoritarios, especialmente durante los últimos 12 años.

Fin a los contactos

El deseo de Rafael Louzán de constituir un gobierno de centro-derecha en Sanxenxo parece haber caído definitivamente en saco roto. Las negociaciones entre 'populares' y escindidos están en punto muerto. Así lo reconocía ayer el líder de SAL, Gonzalo Pita, que entiende que ''va a ser muy difícil que haya novedades de aquí al próximo sábado''. Las diferencias entre ambas agrupaciones continúan siendo insalvables. Nadie está dispuesto a dar el brazo a torcer. El PP no quiere que Francisco Villaverde figure como concejal en la nueva Corporación, algo de lo que Pita no quiere ni oír hablar. Por su parte, los independientes insisten en que solo se sentarán a negociar si Catalina González renuncia a repetir en a la Alcaldía. Además, los 'díscolos' tampoco están dispuestos a que el sustituto sea elegido por la propia regidora en funciones, descartando así la oposición de Salvador Durán.

Por su parte, el Partido Popular hace más de una semana que zanjó su ronda de conversaciones con el resto de agrupaciones políticas.''Es hora de que los demás muevan ficha'', señalaron entonces fuentes 'populares', sin que apenas se hayan producido novedades al respecto.

Así pues, la inercia de las últimas semanas lleva irremediablemente a un gobierno en minoría. Una puesta en escena novedosa en la democracia sanxenxina. Durante los próximos años, el PP deberá tener muy en cuenta los pareceres de BNG, PSOE, VIPS y SAL, con quienes deberá llegar a acuerdos puntuales a la hora de aprobar decisiones importantes. En este sentido, colectivos como el nacionalista dejan entrever que no ven con malos ojos llegar a acuerdos concretos con el PP. Eso sí, sin llegar a un 'matrimonio' político estable.

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