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Unas nuevas máquinas facilitarán la labor de los mariscadores de a flote

Nuevas máquinas clasificadoras instaladas en la Lonxa de Campelo para los mariscadores de a flote. david freire
Nuevas máquinas clasificadoras instaladas en la Lonxa de Campelo para los mariscadores de a flote. david freire

POIO. Los mariscadores del sector de a flote que faenan en el fondo de la ría de Pontevedra verán un poco más aligerado su esfuerzo gracias a unas nuevas máquinas instaladas en la Lonxa de Campelo. Estos dispositivos están destinados a clasificar mecánicamente los bivalvos, lo que evitará a los trabajadores de las embarcaciones tener que realizar esta labor de forma manual.

Así lo corroboró la patrona mayor de la cofradía de San Andrés de Lourizán y presidenta de la Lonxa, María del Carmen Vázquez Nores. Según indicó, los mariscadores de a flote llevan casi tres años teniendo que clasificar las almejas y berberechos a mano.

Antes de eso utilizaban unas máquinas que la cofradía de San Telmo tenía en la Lonxa, pero en enero de 2011 la Agrupación de Marisqueo a Pie del pósito pontevedrés las llevó para la caseta de A Seca, destinada a las mariscadoras del sector de a pie. Este hecho incluso había provocado un enfrentamiento entre la directiva de esta agrupación y la gestora de la Lonxa, que no vio con buenos ojos que las cuatro máquinas fuesen trasladadas.

«Desde entonces, los mariscadores de a flote tenían que clasificar los moluscos como se hacía antiguamente, en el mar y haciendo lotes individuales», puntualizó Vázquez Nores.

Cuando se produjo aquel conflicto, la Lonxa tramitó una solicitud ante la Consellería do Mar. Su petición fue satisfecha y la Administración autonómica le concedió una subvención para adquirir estas nuevas máquinas que han sido instaladas ahora.

Paso imprescindible

La selección de los moluscos es un paso fundamental para que los mariscadores puedan vender en la lonja la mercancía que extraen del mar. Tanto las almejas como los berberechos se clasifican en tres tamaños: los de mayor diámetro se catalogan como de tipo extra, los que están inmediatamente por debajo son los de clase A y los pequeños son los de clase B. Cuanto mayor es el tamaño, mayor es el precio que consiguen los mariscadores en la subasta. En todo caso, todos los bivalvos han de estar por encima del mínimo legal establecido por la Consellería do Mar e do Medio Rural. Las propias máquinas clasificadoras tienen un sistema de criba que deja fuera las almejas y berberechos que están por debajo de esa talla mínima y estos moluscos demasiado pequeños tienen que ser devueltos al mar para que sigan desarrollándose.

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