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Vecinos de Cuntis:«Foi un estrondo terrible, nunca tal vira»

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CUNTIS. «Foi un estrondo terrible, nunca tal vira», afirma Ana María, vecina de Troáns, todavía con el susto en el cuerpo al recordar el impacto del rayo que en la mañana de ayer cayó sobre el núcleo de Folgar y destrozó las instalaciones eléctricas de cuatro viviendas, además de causar otros daños.

El suceso se produjo sobre las diez de la mañana, poco después de una intensa granizada caída en Caldas, explicó Protección Civil de Cuntis. «En cuestión de tres ou catro minutos descargou, son treboadas puntuais». En ello coincide Beatriz, vecina de una de las viviendas afectadas. «Foi de golpe e estropeou os televisores, as chaves da luz, a lámpada... Unha morea de cousas». En su huerta los efectos también se dejan ver en los pilotes de hormigón que sujetan la cancilla de forja, totalmente reventados.

No obstante, el susto más grande se lo llevó su padre, José, que salió literalmente por los aires cuando el rayo se coló por el cobertizo en el que estaba a punto de cortar una piedra. «Estaba só, preparando a rebarbadora. Non lle pasou nada, pero o susto chegoulle ben».

De hecho, apunta Protección Civil, el rayo lo lanzó por los aires a unos cinco metros de altura, aunque, afortunadamente, cayó sobre un montón de hierba seca y no sufrió heridas. «Agora estamos pendentes de se necesitan xeradores eléctricos», apuntó a mediodía un portavoz de la agrupación.

Entre la vivienda de Beatriz y la de Joaquín y Ana María, ambas casas tradicionales, se encuentran dos chalés de reciente construcción. Uno de ellos todavía está deshabitado, mientras que la familia que reside en el otro optó por acudir al domicilio de unos parientes apenas recuperada de la impresión, pero dejando atrás daños, tanto en la instalación eléctrica como en los electrodomésticos.

El rayo, según cuentan los vecinos, impactó en primer lugar en una zona de eucaliptos justo detrás de este chalé, donde cavó una zanja, levantó parte de un muro, dejó agujeros de tamaño considerable y levantó la raíz de varios árboles.

Luz y humareda

En cuestión de segundos, quemó el plástico que cubre la rejilla metálica, destrozó los contadores, reventó los pilotes de hormigón y se coló en el cobertizo de José y en las cuatro viviendas.

«Foi terrible, unha sacudida grandísima. Vimos unha luz moi forte, unha fumareda... Fixo un ruído como se fora un accidente», recuerda Ana María mientras repasa los daños, muchos de ellos ya reparados por la rápida llegada del electricista. «Estoupoume a lámpada pero non vin nada. Despois xa empezamos a ver a luz, o fume... Tamén rompeu un cristal da ventá. A verdade, nunca tal vira», afirma mientra muestra varios cables quemados y un ordenador estropeado.

«Foi como unha bomba. Aínda foi sorte de que descargara aquí -dice Joaquín señalando los eucaliptos- e fora despois polas casas. Saltaron os enchufes, as chaves da luz, todo. Para susto xa chegou».

Según apuntó, es el tercer rayo que cae en la zona en las últimas semanas, aunque ninguno tan fuerte como este. Todavía estaban pedientes de comprobar los daños en la casa de turismo rural A Pedreira, a escasos metros.

«Meu pai estaba preparando a rebarbadora cando entrou o raio no cuberto. Non lle pasou nada, pero o susto chegoulle ben», relata Beatriz

Vecinos de Cuntis:«Foi un estrondo terrible, nunca tal vira»
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