OFICIOS TRADICIONALES

Autenticidad con olor a piel

Fernando Vicens lleva treinta años especializado en la marroquinería, apostando por productos de calidad elaborados manualmente
Fernando Vicens en su taller ubicado en el Centro Comercial Morrazo de Marín. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
photo_camera Fernando Vicens en su taller ubicado en el Centro Comercial Morrazo de Marín. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

La sociedad y, por lo tanto, la moda, evolucionan. Lo segunda a un ritmo mucho mayor, poniendo sobre la mesa conceptos como el fast fashion, que se ha convertido en un gran modelo de negocio. Aún así, los productos de piel continúan estando presentes en todos los hogares, tanto para vestir como para el uso diario.

Es por eso que un oficio tan ancestral como el de la marroquinería continúa siendo necesario. Aunque el origen de las primeras personas que trabajaron la piel para uso diario se remonta a la prehistoria, fueron los árabes los que siglos después se especializaron en ello. Precisamente, el de marroquinería es un concepto que procede del término francés maroquin que se traduce como marroquí. El desempeño de este oficio no tardó en asentarse en otros territorios, preservándose a día de hoy como una señal de calidad y, sobre todo, autenticidad.

De hecho, esa es la premisa de Fernando Vicens, un artesano de Marín especializado en marroquinería, a la hora de diseñar cada uno de los productos que le encargan. "Ofrezco productos totalmente personalizados y de calidad. Es un producto que no encuentras en cualquier lado, porque no está hecho en serie. Cada elemento que sale de mi taller es único", relata el artesano, que a los 18 años se interesó por primera vez por este oficio. Lleva ya otros 30 y cree que lo bonito del oficio es "conservarlo, porque además sigue haciendo falta. Tenemos que vestirnos".

A pesar de que con la evolución de la sociedad el proceso de creación de la piezas se ha mecanizado, con el uso de la máquina de coser para realizar remates, la troqueladora o la prensa, más del 60% del trabajo que realiza Vicens en su taller ubicado en Marín es manual, un hecho que, según explica, muchos clientes continúan teniendo en cuenta a la hora de adquirir productos de piel. "La gente viene aquí cuando busca algo muy concreto. Hoy en día premia la prontitud y la calidad la dejamos aparte. Se compran cosas que te duran meses y lo que aquí ofrecemos es algo que te va a durar años", indica el artesano.

"Sigue habiendo gente que valora la artesanía y tener productos hechos a mano que duren mucho más tiempo. Los productos que adquirimos ahora por ahí vienen todos de fuera y realmente no conocemos su origen ni donde ha sido fabricado ni por quién ni en qué condiciones. Esto son productos de cercanía", anota.

Y es que los materiales que utiliza, como la piel de vaca, potro y oveja, hacen que sus piezas gocen de "una calidad excelente". Vicens, además, para ofrecer mejores productos, escoge rigurosamente el tipo de piel a utilizar en cada una de sus creaciones. "Dependiendo del producto que vayas a hacer utilizas una u otra, depende de la rigidez o la flexibilidad que busques o necesites, por ejemplo", explica este artesano de Marín, que trabaja con la piel directamente curtida.

"Sigue habiendo gente que valora la artesanía y tener productos hechos a mano que duren mucho más"

Con respecto al auge del uso de la piel sintética, el marinense confiesa que "no trabajo con ella, pero todo es piel animal que continúa la cadena alimenticia. No uso pieles que provengan de animales que se matan solo para eso, para aprovechar la piel como un visón o un zorro. Mi material son subproductos que vienen de la vaca, cordero, caballo".

La piel que adquiere Vicens "ya la compro curtida, no lo hago yo. Eso es otro oficio también tradicional", cuenta mientras remata algunos de sus últimos encargos. "Ahora mismo trabajo con varios distribuidores de España que ya me la mandan curtida. Aunque intento que siempre me manden de lugares lo más cercanos posibles aquí", continúa mientras muestra los retales de las pieles que utiliza, procedentes de Coristanco, en la provincia de A Coruña.

Fernando Vicens, empleando una máquina de coser. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Fernando Vicens, empleando una máquina de coser. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

Mientras da algunas puntadas en su creación, Fernando Vicens recuerda que comenzó a dedicarse a la marroquinería porque "me gustaban bastante las manualidades y empecé a probar varias cosas como la cerámica o el cuero, y esto fue lo que me gustó. Fue por el camino que me decanté". Desde entonces, y tras dar sus primeros pasos como autodidacta y con un artesano de Pontevedra, "llevo 10 años de autónomo y dedicándome exclusivamente a la marroquinería, aunque sí que ahora estoy empezando a ampliar un poco los servicios".

No fue hasta hace seis años cuando abrió su taller en Marín. ubicado en el Centro Comercial Morrazo de la Avenida de Ourense. Antes, estuvo en Asturias, donde "conseguí varios clientes, como los de cuchillos de Taramundi, a los que le hago fundas".

Fundas para cuchillos hechas con piel. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Fundas para cuchillos hechas con piel. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

Para Vicens, la marroquinería permite realizar piezas únicas como bolsos, carteras, riñoneras, alforjas, pulseras o collares, productos con los que también pone en práctica diferentes técnicas para trabajar la como el troquel, repujado, labrado o a mano. "Todo depende del material que escojas", apunta mientras muestra una funda de cuchillo ya finalizada.

Con respecto al proceso que realiza para cada creación, Vicens parte de una plantilla o patrón, para "no hacerlo directamente en la piel y estropearlo. Luego se corta y se hace manualmente, pero para lo que me piden muchas al año lo hago en troqueladora para el corte". Para realizar los productos, "no hace falta gran cosa: cúter, tijeras, compás…, pero obviamente las manos y también la cabeza".

A día de hoy, todo lo que Fernando Vicens produce es por encargo: "Dejé las ferias un poco de lado, aunque tengo algo de stock siempre para que los clientes se hagan ideas o si quieren algo de lo que tengo y le encaje se lo pueden llevar". Por eso, el precio de los productos varía mucho, ya que "entra en juego el material utilizado y el tiempo que te lleve hacerlo. Tengo cosas por un euro y otras que me encargan pueden llegar a los 500 euros".

A pesar de que actualmente la moda y las necesidades son muy cambiantes, Vicens acepta que "el taller va bien, aunque en los últimos meses me he tenido que especializar en otras cosas para ganarme la vida".

FICHA
Profesión:
Artesano especializado en marroquinería.

▶ Experiencia:
Comenzó a trabajar el cuero con 18 años y ahora suma más de 30 años de experiencia.

▶ Materiales:
Piel como subproducto de la cadena alimenticia proveniente de vaca, cordero, oveja, caballo... "No trabajo con pieles que procedan de animales que se matan solo para ello como el bisón o el zorro".

▶ Productos:
Bolsos, carteras, riñoneras, alforjas, pulseras, collares, pendientes, fundas para cuchillos... Marroquinería en general.

▶ Dónde encontrarlos:
Por encargo en su taller ubicado en el Centro Comercial Morrazo de Marín, local 9 (Avenida de Ourense 45).

▶ Precios:
Elementos más pequeños como horquillas de pelo, por dos euros el par, hasta piezas más elaboradas de unos 500 euros. "Los precios los marca el material utilizado y el tiempo que te lleva elabora las piezas", explica Vicens.

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